domingo, 26 de junio de 2011

EL PALACIO DE SCHÖNBRUNN

Archivo:Wappen Kaisertum Österreich 1815 (Klein).png




Hoy, domingo, "Salón del Trono" se desplaza a Viena para realizar la visita de histórico Palacio de Schönbrunn, ligado a los emperadores austriacos de los siglos XVIII y XIX.
Este palacio, conocido como el Versalles vienés, es, quizá el más famoso de todos los palacios imperiales austriacos. Situado en las afueras de la ciudad y rodeado de una zona de bosque, el Palacio Schönbrunn debe su nombre a una “bella fuente” (Schönen Brunnen) descubierta en los alrededores por Matías de Habsburgo, hijo de Maximiliano II.
Desde 1996, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Palacio de Schönbrunn en Viena

La historia de Schönbrunn se remonta a la Edad Media cuando, a principios del s.XIV, existía aquí ya un terreno (con una casa, un molino de agua, un establo, un jardín y una huerta) conocido como Katterburg y perteneciente al monasterio de Klosterneuburg.
En 1559 el emperador Maximiliano II hizo construir, en los parajes de Schönbrunn, un pequeño palacio de caza. Después de la muerte de Maximiliano II, Katterburg pasa a Rodolfo II y, posteriormente, al emperador Matías quien, según cuenta la leyenda, descubrió en 1612 la bella fuente, la cual daría el nuevo nombre al lugar,Schönbrunn, denominación que ya aparece documentada desde 1642.



Palacio de Schönbrunn<br />© Julius Silver

En 1683 el Palacio de Schönbrunn fue víctima de los turcos durante el asedio de Viena. Leopoldo I decide reconstruir el Palacio y, en 1688, J. B. Fischer von Erlach el Viejo presenta al emperador un grandioso primer proyecto de reconstrucción que competía en lujo con el Palacio de Versalles. Las obras fueron iniciadas por Fischer von Erlach en 1696 en la orilla derecha del río Wien, siguiendo el primer proyecto simplificado por el propio arquitecto, y se terminaron a principios del s.XVIII, obteniendo como resultado una impresionante construcción palaciega barroca.

Palacio de Schönbrunn<br />© Schloß Schönbrunn Kultur- und Betriebsges.m.b.H.

De esta primera construcción sólo queda la Capilla de Palacio (Schlosskapelle) y la Escalera Azul (Blaue Stiege) con un fresco de Sebastiano Ricci.

Carlos VI no mostró especial interés en Schönbrunn, pero será su hija, María Teresa quien convertiría el palacio en residencia veraniega de los Habsburgo; status que conservaría hasta el final de la monarquía en 1918.
Durante el gobierno de María Teresa se procede además a una ampliación importante del palacio bajo la batuta de Nikolaus von Pacassi, quien ya había trabajado también para la familia imperial en el Hofburg. La mayor parte de la decoración interior tiene su origen en esta época y es una de las pocas muestras existentes del llamado rococó austríaco.

Palacio de Schönbrunn<br />© Schloß Schönbrunn Kultur- und Betriebsges.m.b.H.
Las pinturas de Bernardo Bellotto, conocido como Canaletto, pintadas entre los años 1759 a 1760 siguieron dando al Palacio un aspecto que es típico de la época rococó.
Hacia 1765 Johann Ferdinand Hetzendorf von Hohenberg, que es considerado ya un representante de la primera etapa del clasicismo, asume la dirección de los trabajos de construcción del palacio. Su obra más significativa es la Glorieta que completa ópticamente el gran parque palaciego.



A principios del s.XIX Schönbrunn fue ocupado en dos ocasiones por Napoleón, en 1805 y en 1809, quien instaló aquí su cuartel general.
Más tarde, entre 1814 y 1815, fue en el Palacio de Schönbrunn donde tuvieron lugar las sesiones del Congreso de Viena.
Entre 1817 y 1819 Johann Aman lleva a cabo una unificación y simplificación de la fachada siguiendo ya claramente los dictados del clasicismo. De esa época es también el color amarillo tan característico de la fachada, que hasta el siglo XX constituiría una de los símbolos de la monarquía de los Habsburgo, pues todos los edificios oficiales estaban pintados con el mismo color, el “amarillo Schönbrunn”..
Fue también en el Palacio de Schönbrunn donde, en 1830, nació Francisco José y donde pasó los veranos de su infancia y juventud. Cuando subió al trono, en 1848, llegó la segunda época dorada para este palacio, ya que Francisco José I lo eligió como su residencia preferida pasando la mayor parte de su vida en él. Francisco José I también realizó algunas obras en el palacio como, por ejemplo, el invierno anterior a su matrimonio, cuando preparó las dependencias de su futura esposa, la Emperatiz Elisabeth, "Sissi"..

Palacio de Schönbrunn<br />© Schloß Schönbrunn Kultur- und Betriebsges.m.b.H.

Posteriormente también se llevarían a cabo otras obras, como las de 1869, cuando Viena se preparaba para la Exposición Mundial de 1873, y se redecoraron algunos interiores en estilo neo-rococó típico del estilo imperial.
Durante la II Guerra Mundial el Palacio de Schönbrunn sufrió graves daños, por lo cual tuvo que ser restaurado posteriormente. Señalar también que fue aquí donde tuvieron lugar, en 1961, las conversaciones entre Kennedy y Kruchev.
Además de las dependencias imperiales, dentro del palacio destacan el Patio de Honor (Ehrenhof), el Teatro del Palacio (Schlosstheater), la famosa escalera azul y el Museo de Carrozas (Wagenburg).



El parque del Palacio de Schönbrunn (Schönbrunner Schlosspark), con alrededor de 120 ha., fue abierto al público hacia 1779 y desde entonces se ha convertido en un área recreativa para los vieneses y demás visitantes. Con sus jardines, fuentes, estatuas, estanques, terrazas, cafés, la Glorieta, el Jardín Botánico, el Zoológico más antiguo del mundo (creado en 1752 por Francisco I de Lorena, esposo de María Teresa), el invernadero con plantas exóticas y el Teatro de Marionetas entre otras distracciones, este parque pertenece, junto al propio palacio, al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1996.
Por último, hay que destacar la oferta cultural que brinda además el Palacio de Schönbrunn, con los conciertos interpretados por la Orquesta de Schönbrunn, así como las representaciones de La flauta mágica, de W.A. Mozart, en el Teatro de Marionetas del Palacio. Dos estupendas opciones para terminar el día después de haber recorrido y visitado el Palacio, sus jardines y su zoológico.






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