sábado, 10 de marzo de 2012

FESTIVIDAD DE LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN



Hoy 10 de agosto conmemora la familia carlista la Festividad de los Mártires de la Tradición, celebración de carácter anual instituida por S.M.C. Don Carlos VII en 1895, quien lo hacía con estas palabras:

«¡Cuántos centenares de valerosos soldados he visto caer junto a mí, segados por las balas besando mi mano, como si en ella quisieran dejarme, en su último aliento, su último saludo a la Patria! (...)

Todos morían al grito de ¡Viva la Religión!, ¡viva España!, ¡viva el Rey!

Con la misma sagrada invocación en los labios ¡cuántos otros han entregado el alma a Dios, mártires incruentos en los hospitales, en la miseria; matados, aun más que por el hombre, por las humillaciones, y todo por no faltar a la fe jurada, por ser fieles al honor, por no doblar la rodilla ante la usurpación triunfante!

Nosotros, continuadores de su obra y herederos de las aspiraciones de todos ellos, tenemos el deber ineludible de honrar su memoria.

Con ese objeto propóngome que se instituya una fiesta nacional en honor de los mártires que, desde principio del s. XIX, han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey, en los campos de batalla, en el destierro, en los calabozos y en los hospitales, y designo para celebrarla el día 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V. (...)

En ella debemos procurar sufragios a las almas de los que nos han precedido en esta lucha secular, y honrar su memoria de todas las maneras imaginables».


Recordatorio conmemorativo de los Mártires de la Tradición


Don Carlos María de Borbón y Austria-Este (Carlos VII)

Nació en Laibach, Austria, el 30 de marzo de 1848
El 3 de octubre de 1868 Carlos se convirtió en el pretendiente de la dinastía carlista al trono español tras abdicar en él su padre, Juan III, aunque buena parte de los carlistas ya lo tenían como su rey desde 1864, cuando la Princesa de Beira  así lo proclamó, como el rey legítimo, en la llamada Carta a los españoles.
En octubre de 1869 Carlos entregó la dirección político-militar del carlismo a Ramón Cabrera, quien dimitió en marzo de 1870 debido a discrepancias con el Pretendiente y con notables figuras del movimiento carlista. En abril, Carlos decidió asumir personalmente la jefatura del carlismo tras una conferencia que había reunido en Vevey, Suiza a los notables carlistas, creando una junta central del partido que actuaba legalmente en España, la Comunión Católico-Monárquica, que presidía el marqués de Villadarias y que tenía como secretario a Joaquín María de Múzquiz a y juntas locales en los ayuntamientos dónde el carlismo tenía implantación. Se organizó también una red de casinos y centros carlistas para promover el ideario carlista, estrategia que se probó exitosa, ya que en las elecciones de 1871 el carlismo consiguió 50 diputados en el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, finalmente fue la vía militar la que prevaleció, al dar Carlos a sus partidarios la orden de sublevarse el 21 de abril de 1872, en lo que fue el comienzo de la Tercera Guerra Carlista. El 2 de mayo cruzó la frontera francesa por Vera de Bidasoa y se puso al frente del alzamiento, pero el 4 de mayo el general Domingo Moriones entró sorpresivamente en el campamento carlista en Oroquieta y el Pretendiente tuvo que cruzar precipitadamente la frontera francesa, con lo que puso fin, momentáneamente, a la insurrección en el País Vasco y Navarra (Convenio de Amorebieta).
El 16 de julio de 1873, Carlos VII volvió a entrar en España por Zugarramurdi y se movió por todo el País Vasco y Navarra con su ejército, aunque la corte residió sobre todo en Estella y Durango. El 28 de febrero de 1876, tras la definitiva derrota de las fuerzas carlistas, marchó de nuevo al exilio.
Tras una breve estancia en Francia y el Reino Unido, marchó a Estados Unidos y México. A su vuelta, se estableció en París, y tras su expulsión en 1881, se estableció en Venecia. En 1879 nombró a Cándido Nocedal como representante del carlismo en España, pero la política de aquél llevó a escisiones y malestar entre los carlistas españoles; debido a ello, tras su muerte en 1885, el pretendiente asumió directamente la dirección del carlismo español hasta 1890.
Murió el 18 de julio de 1909 en Varese (Italia) y fue sustituido por su hijo Jaime III al frente de la dinastía carlista. Sus restos reposan en la Catedral de Trieste (Italia).
Carlos María de Borbón dio forma definitiva a la ideología tradicionalista, lo cual lo convierte en uno de los pretendientes más significativos de la línea carlista.

S.M.C. Don Carlos VII de Borbón

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