miércoles, 3 de abril de 2013

CALIXTO III Y SUS MEDALLAS PAPALES


Archivo: C oa Callisto III.svg
Armas papales de Su Santidad Calixto III
Autor: Odejea


Con Calixto III llegaban los Borja (italianizado, Borgia) al Solio Pontificio. Pero más allá de lo que supondría la posterior y tumultuosa época de Alejandro VI, merece la pena poner en valor la obra del primero de los papas de esta famosa familia valenciana.
Alonso de Borja y Cavanilles (S.S. Calixto III), nació en la localidad valenciana de Torreta de Canals el 31 de diciembre de 1378, en el seno de la noble familia de los Borja. Fue hijo de Domingo de Borja y de Francina Llançol, quienes, provenientes de villa zaragozana de Borja, se habían instalado en el Reino de Valencia tras participar en su conquista junto a Jaime I.
Tras estudiar leyes en Zaragoza, fue profesor de derecho en la universidad de Lérida, donde llamó la atención de Benedicto XIII (el "Papa Luna"), que lo atrajo a su causa en el enfrentamiento que el Cisma de Occidente había provocado en la Iglesia.
Su apoyo al Papa Luna lo convirtió en protegido del también valenciano San Vicente Ferrer y le valió ser nombrado canónigo de la Catedral de Lérida y entrar al servicio de Alfonso V de Aragón como jurista y diplomático.
Archivo: BORJA ALFONSO.jpg
Alonso de Borja como cardenal en una tabla anónima del S.XV

Tras la muerte de Benedicto XIII en 1423, tres de sus cardenales se reunieron en cónclave y eligieron como sucesor a Clemente VIII, que instaló su sede en Peñíscola.
En 1429, el rey Alfonso V, que antes había apoyado a Benedicto XIII, deseoso de un acercamiento a Roma, envió a Alfonso de Borja como legado a Peñíscola con la misión de lograr que el antipapa Clemente VIII renunciara y se sometiera al papa Martín V. El éxito de su negociación, supuso el fin del Cisma que había dividido la Iglesia desde 1378, y Alfonso fue recompensado con el nombramiento como Obispo de Valencia, sede en la que sólo permaneció tres años, ya que en 1432 abandonó la ciudad, a la que nunca regresaría, para acompañar a Alfonso V, como vicecanciller y consejero real, en la campaña que habría de concluir en 1442 con la conquista del Reino de Nápoles.
El 2 de mayo de 1444 fue nombrado cardenal por el papa Eugenio IV y comenzó con una práctica que definiría su pontificado: el nepotismo, ofreciendo a sus dos sobrinos, de quienes era tutor, Luis Juan de Borja y Rodrigo de Borja, importantes cargos y beneficios eclesiásticos.
Consejero del papa Nicolás V, a la muerte de éste, en 1455, fue elegido pontífice y adoptó el nombre de Calixto III. Según cuenta la leyenda su elección había sido profetizada por San Vicente Ferrer, pero lo cierto es que fue debida a la influencia política del rey Alfonso V.

File:Alfonso de Borja, obispo de Valencia y papa Calixto III.jpg
Calixto III representado por Juan de Juanes

Tras su elección, reclamó a sus dos sobrinos, a quienes otorgó categoría de príncipes, nombrando notario apostólico a Rodrigo y otorgando el gobierno de Bolonia a Luis Juan, para al año siguiente nombrarles cardenales.
Su atención como pontífice se centró en la reconquista de Constantinopla, que había caído en manos turcas en 1453. Para ello intentó organizar una cruzada enviando delegaciones a Francia, Inglaterra, Portugal, Aragón, el Sacro Imperio y Hungría. Aunque en principio recibió el apoyo de húngaros, portugueses y genoveses, sólo la flota húngara partió hacia Belgrado, que se encontraba sitiada por el ejército del sultán turco, Mahomet II. La victoria conseguida el 14 de julio de 1456 en el sitio de belgrado no evitó que la cruzada fuera un fracaso.
Archivo: 007.jpg Pintoricchio
Calixto III crea cardenal a Eneas Silvio Piccolomini. Fresco de la Catedral de Siena. Pinturricchino
También en 1456, estableció una comisión que anuló el juicio que, en 1431, había condenado a Juana de Aro y la declaró inocente de los cargos de brujería por los que había sido quemada en la hoguera. Ese mismo año promulgó la bula Inter Caetera por la que garantizaba a los portugueses la exclusividad de la navegación a lo largo de la costa africana. Un año antes, el 3 de junio de 1455, decretó la canonización de san Vicente Ferrer.
Hacia el final de su pontificado, en 1458, se enemistó con la corona de Aragón debido a que, al fallecer el que fuera su gran aliado, el rey Alfonso V, se negó a reconocer al hijo de éste, Ferrante I, como rey de Nápoles, al considerar que dicho reino pertenecía a la Iglesia.
El 6 de agosto de 1458 fallecía en Roma, siendo sucedido por S.S. Pío II.

De sus medallas acuñadas como Papa conocemos dos:
La primera de ellas corresponde a la conmemoración de su elección papal en 1455. En el anverso aparece el busto del nuevo pontífice tocado con mitra y rodeado por la leyenda latina: "CALISTVS PAPA TERTIUS".

Fotografía: www.deamoneta.com

En el reverso se representan sus armas papales dominadas por el conocido bóvido de los Borja y timbradas por la tiara y el extremo de las llaves de San Pedro. Le rodea la leyenda latina: "ALFONSVS BORGIA GLORIA ISPANIE"

Fotografía: www.deamoneta.com
La segunda de sus medallas papales reproduce el retrato mitrado del pontífice con la leyenda latina: "CALIXTVS.III..PONT.MAX".

Fotografía: www.deamoneta.com
El reverso muestra una imagen de las murallas de Roma, debidamente reforzadas por orden de Calixto III, siguiendo los nuevos parámetros defensivos de la poliorcética renacentista. En el exergo una leyenda latina en la que se exalta la seguridad y protección que las obras defensivas darán a los habitantes de la ciudad: ".NE.MVLTORUM.SUBRVATUR.SECVRITAS."

Fotografía: www.deamoneta.com


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