miércoles, 20 de noviembre de 2013

UN EMBAJADOR DE LEYENDA: DON RUY GONZÁLEZ DE CLAVIJO

Archivo: Escudo de armas de Samarkand.svg
Armas de Samarcanda
Autor: Leonid 2
Don Ruy González de Clavijo fue el más famoso embajador del rey Enrique III de Castilla, quien le encomendó la titánica tarea de establecer una embajada ante la corte de Tamerlán con la intención de crear una alianza para guerrear contra los turcos.
Archivo: Enrique III de Castilla (Ayuntamiento de León) jpg.
Enrique III en una pintura historicista de finales del S.XIX conservada en el Ayuntamiento de León
González de Clavijo partió del Puerto de Santa María (Cádiz) el 22 de mayo de 1403 en compañía de un fraile y un escudero. Tras hacer escala en Rodas y Constantinopla, desembarcó en Trebizonda para proseguir su viaje por tierra a través de los actuales Turquía, Irak e Irán, para terminar penetrando en la Gran Bukaria (actual Uzbekistán) cuya capital, Samarcanda, albergaba la corte de Tamerlán. 
Archivo: Registan - Samarkand - 15-10-2005.jpg
Las bellísimas mezquitas de la mítica Samarcanda
Foto: Steve Evans
Tras su llegada a la corte de Tamerlán en septiembre de 1404, González de Clavijo presenció la partida del guerrero en su campaña contra China, pero Tamurbec (como el castellano llama al mongol) murió en febrero de 1405. Su muerte puso fin prematuro al viaje de nuestro embajador con la incautación de los bienes y presentes que González de Clavijo había llevado para agasajar al soberano mongol. Las purgas posteriores a la muerte de Tamerlán pusieron fin, en la práctica, a la embajada de los castellanos, que no pudieron lograr su propósito.
Archivo: Tamerlan.jpg
El gran Tamerlán representado en una miniatura del S.XV
No obstante, el mismo hecho de haber llegado y vuelto supuso un éxito pues un reino tan periférico como Castilla había tenido presencia en un asunto tan ambicioso. El fracaso es relativo para el propósito de la misión, que era provocar una "pinza" estratégica contra los turcos en dos frentes alejadísimos en un momento muy delicado. Los turcos otomanos se hallaban en un interregno desde 1402 y los mamelucos, con presencia en Próximo Oriente, estaban sufriendo los ataques de Tamerlán, con el que se entrevistó Ibn Jaldún en 1401, en este caso en el sitio de Damasco, antes de su muerte en 1406.
Archivo: Ruy González de Clavijo.JPG
Ruy González de Clavijo representado en un grabado
Decepcionado, González de Clavijo, regresaría a Castilla, llegando a Alcalá de Henares en marzo de 1406, siendo recibido por el propio Enrique III. Tras su viaje, siguió al servicio de su rey, aunque más tarde volvió a Madrid donde murió el 2 de abril de 1412, siendo enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande.
La casa de González de Clavijo en Madrid se ubicaba cerca de la Plaza de la Paja y con el tiempo pasaría a formar parte de las posesiones de la familia Vargas y, actualmente, todavía lleva el nombre de estos últimos.
A pesar de no ser, desgraciadamente, un personaje muy conocido en España, su memoria acompañó, por ejemplo, a nuestras fuerzas desplegadas en Afganistán, cuya base, transferida en septiembre de este año al ejército afgano, llevó el nombre de Ruy González de Clavijo.
Itinerario de la embajada
El relato de los viajes de González de Clavijo hasta Samarcanda entre los años 1403 y 1406, escrito por el propio viajero y recogido bajo el título Embajada a Tamorlán es una de las joyas de la literatura medieval castellana, siendo, en muchos aspectos, comparable al célebre Libro de las Maravillas del italiano Marco Polo escrito casi un siglo antes.
He aquí un fragmento de la descripción que Ruy González de Clavijo realizó sobre la ciudad de Samarcanda:
"...Había las paredes pintadas de oro y de azul, y alisares de azulejos, y el cielo era todo dorado: y de aquí llevaron los Embajadores a unos sobrados, ca toda esta casa era dorada; y allí les mostraron tantas casas y apartamientos, que sería luengo de contar: en los cuales había obras de oro y de azul, y de otras muchas colores hechas a muchas maravillas... Y que les mostraron cámaras y apartamientos que el Señor tenía hechas para estar con sus mujeres, que habían extraña obra y rica, y así en las paredes como en el cielo y en el suelo; y de estos palacios estaban labrando muchos maestros de muchas maneras. Y después de esto llevaron a los Embajadores a ver una cuadra, la cual el Señor tenía apartada para comer y estar con sus mujeres, la cual era muy ancha y de muy rica obra: y adelante de esta cuadra estaba una gran huerta, en que había muchos árboles de sombra, y árboles frutales de muchas maneras; y por ella había muchas albercas de agua, y prados puestos a mano. Y por do se andaba a esta huerta era tan grande, que podía en ella estar aposentada mucha gente en tiempo de verano con gran deleite, cerca de agua, y a sombra de aquellos árboles: y tanta y tan rica era la obra de estos palacios, que no se podría bien escribir, si no se anduviese y mirase despacio...".
Calle de Ruy González de Clavijo en la actual Samarcanda (Uzbekistán)
Foto: rutauzbekistan1.wordpress.com
Según la información aportada por el portal rutauzbekistán1.wordpress.com: "Tamerlán decidió fundar una ciudad con el nombre de Madrid, en honor a la ciudad castellana, a Clavijo y a Enrique III. Hoy día sigue existiendo habiéndose convertido en un barrio de Samarkanda. Gracias a la Asociación Clavijo-Tamerlán de Amistad Hispano-Uzbeka, presidida por Don Santiago Ruiz-Morales, se sabe de la dedicatoria de una avenida principal a Ruy González de Clavijo, así como el gran interés que se tiene en aquel país sobre él, sobre nuestra cultura, nuestra lengua y aquella historia en común.
Hay que tener presente que estamos hablando de la única embajada de un país europeo occidental a Tamerlán. Ante el casi total desconocimiento del público en general existe un Madrid en Asía, el único en ese continente".

No hay comentarios:

Publicar un comentario