sábado, 25 de enero de 2014

MARÍA CRISTINA DE SABOYA, REINA DE LAS DOS SICILIAS, NUEVA BEATA DE LA IGLESIA

Maria Cristina di Savoia1

Hoy 25 de enero de 2014 será proclamada nueva Beata de la Santa Iglesia Católica, S.M. la Reina María Cristina, nacida Saboya, y soberana de las Dos Sicilias por su matrimonio con Fernando II.
La ceremonia solemne tendrá lugar en la Basílica de Santa Clara, organizada por la Archidiócesis de Nápoles, la Asociación Cultural María Cristina de Saboya, y por los Frailes Menores de la Provincia Napolitana del Sacratísimo Corazón de Jesús.
Estarán presentes en la beatificación miembros de las Casas Reales de Borbón y  de Saboya, encabezados por SS.AA.RR. los Príncipes Carlos y Camila de Borbón de las Dos Sicilias, acompañados de sus hijas doña María Carolina y doña Maria Clara.

I Borbone di Napoli per la beatificazione della Regina Maria Cristina delle Due Sicilie, nel segno della solidarietà
SS.AA.RR. los Príncipes Carlos y Camila de Borbón de las Dos Sicilias y sus hijas doña María Carolina y doña Maria Clara

S.A.R. la Princesa Doña Beatriz de Borbón de las Dos Sicilias, S.A.R. el Príncipe Don Casimiro de Borbón de las Dos Sicilias, S.A.R. la Princesa Doña María Cristina de Borbón de las Dos Sicilias, Sor Elena Sofía de Borbón de las Dos Sicilias, SAR la Princesa Anna Cecilia de Borbón Dos Sicilias con su marido el conde Rodolfo de Causans e hijas, SAR la Princesa Maria Annunziata de Borbón de las Dos Sicilias con su marido el conde Creuts e hijas, Carolina de Borbón de las Dos Sicilias Baumach Andreas Baumbach con su marido y sus hijos Fred, Annunziata, Sophie y Charlotte. 
Asistirá también la Familia de Borbón de las Dos Sicilias proveniente de España
La Casa de Saboya está representada por SS.AA.RR. el duque y la duquesa de Aosta, SAR la Princesa Maria Gabriella de Saboya, hija de Madame Elisabeth y su marido Olivier Balcany Jeansens junto con sus tres hijos. 
La familia real de Yugoslavia está representado por SAR el Príncipe Serge de Yugoslavia.
La familia real de Portugal por SS.AA.RR los Duques de Bragança. 
La familia real e imperial de Austria estrá presente con SAIR archiduque Martín de Austria-Este, el SAIR el príncipe Simeón de Austria, SAIR María de Austria, SAIR Marie Beatriz de Austria-Este Riprand - Arco von zu un Zinnenberg, SA Condesa Margarita Arco. 


S.Em.Revdma. el Señor Cardenal Renato Raffaele Martino, Gran Prior del Sacro Militare Ordine Costantiniano di San Giorgio

S.Em.Revdma. el Señor Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles, Prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos.
S.A.R. Doña Ana de Orleans y Orleans Bragança, Princesa de Francia, Duquesa de Calabria
SS.AA.RR. los Príncipes Don Pedro e Doña Sofia de Borbone de las Dos Sicilias y Orléans, Duque y Duquesa de Noto
S.A.R. el Príncipe Don Jaime de Borbón de las Dos Sicilas y Landaluce, Duque de Capua
Marqués Aldo Pezzana Capranica Del Grillo, Gran Canciller de la Sacra y Militar Orden Costantiniana de San Jorge
Marcquesa Adelaide Pezzana Capranica del Grillo
S.A.I.R. la Condesa Marie Béatrice Arco von und zu Zinnenberg
S.A. la Condesa Margherita Arco
SS.AA.RR. el Duque y la Duquesa de Aosta
SS.AA.SS. el Príncipe y la Princesa Manfred Windisch-Graetz
S.A.R. la Princesa Maria Gabriella de Savoia
Marqués y Marquesa Mottola di Amato
Marqués y Marquesa Buccino Grimaldi
Conde y Condesa Caracciolo di Torchiarolo
Príncipe Don Carlo Giovanelli
SS.EE. el Príncipe y la Princesa Sforza Ruspoli
SS.AA.RR. el Príncipe Simeón y la Princesa Doña Maria de Borbón de las Dos Sicilias y de Orleans, Archiduque y Archiduquesa d’Austria
SS.EE. el Príncipe y la Princesa Ruffo di Calabria
Barón y Baronesa Sanseverino di Marcellinara
SS.EE los Príncipes Caracciolo di Melissano
Marqueses de Martucci
Barones de Sanseverino di Marcellinara
Condes Sifola di San Martino
Príncipe Andrea d’Avalos
Don Diego de Vargas Machuca, Duque de Vargas Machuca y Condesa Doñaa Federica de Vargas Machuca
Don Girolamo Carignani, Duque de Novoli
Signora Anna Matarazzo di Licosa Leonetti di Santo Janni
Don Carlo de Gregorio Cattaneo, Principe de Sant’Elia, Marqués de Squillace
Marqueses de Taccone di Sitizano y Princesa Manora Acton
Honorable Don Stefano Caldoro, presidente de la Región de Campania


Reproducimos  a continuación la semblanza de la Beata Reina María Cristina que ofrece la web de la Delegación de España de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge:

María Cristina de Saboya prefería el claustro, pero fue reina por cumplir la voluntad de Dios



Solo fueron veinticuatro años de vida y apenas tres de reinado, pero la indeleble impronta de María Cristina de Saboya, reina consorte de las Dos Sicilias, quedará consolidada con su beatificación, prevista para el próximo 25 de enero.

Las princesas también lloran
Pese a que su impecable linaje -era hija de un rey de Cerdeña-Piamonte y de una archiduquesa de Austria y bisnieta de Felipe V de España- le auguraba, en principio, una existencia cómoda, su vida nunca fue un camino de rosas.

De entrada, porque cuando vino al mundo el 14 de noviembre de 1812 lo hizo en el exilio o -por lo menos- en el medio exilio: nació en Cagliari, capital de Cerdeña, pero no lo pudo hacer en Piamonte, el territorio histórico de su dinastía, porque estaba ocupado por las tropas napoleónicas.

Sus primeros años fueron felices hasta que, a la edad de nueve años, vivió la abdicación de su padre. Esta renuncia fue el inicio de una época de inestabilidad -vivió en Niza, Moncalieri y Módena, hasta que se asentó en Génova junto a su madre y su hermana- y de luto familiar: antes de cumplir 20 años de edad, ya había perdido a sus dos progenitores.

Superó todos estos obstáculos gracias a la fe católica inquebrantable que tuvo desde niña; no en vano fue consagrada a la Virgen el mismo día de su bautizo.

El deber de estado, voluntad de Dios
La princesa quería ser monja pero entre su familia, el entorno cortesano y su confesor la empujaron a contraer el matrimonio dinástico que le estaba reservado.

El elegido era Fernando II de las Dos Sicilias, que reinaba sobre un territorio, Nápoles y Sicilia, cada vez más convulso: estaba, más que otros territorios de la península italiana, sometido a la presión -embrionaria pero ya agobiante- de un liberalismo masón que quería unificar a Italia en un mismo Estado.

A María Cristina le costó aceptar: “Sigo sin entender cómo haya podido acabar, teniendo en cuenta mi carácter, por cambiar de opinión y decir que sí; el asunto solo puede explicarse por mi sometimiento a la voluntad de Dios, para la que nada es imposible”.

Devoción y atención a los pobres
Una voluntad de Dios que empezó a cumplir el 20 de noviembre de 1832, día de su boda. El Rey y ella destinaron parte de la cantidad destinada a los festejos a establecer la dote de otras 240 esposas del reino y a la recuperación de objetos empeñados por gente pobre en los Montes de Piedad.

Como escribe la historiadora Cristina Siccardi, “su credo católico no era un sentimiento sino un hecho de vida: asistía a misa a diario; no se acostaba sin rezar el Rosario; iba a ejercicios espirituales; mandaba parar su carroza cada vez que se cruzaba con el Viático, ante el que se arrodillaba aunque el suelo estuviese embarrado… y dio su traje de novia a una iglesia napolitana”.

No intervino directamente en política, pero tuvo una influencia positiva sobre su marido. Según cuenta un autor tan poco sospechoso de catolicismo y de monarquismo como Benedetto Croce, arrancó a su marido el indulto a muchos condenados a muerte, entre ellos a Cesare Rosaroll, que conspiró para asesinar a Fernando II.

Semejante bondad –ayudaba sin parar y donó ingentes cantidades de dinero a todo tipo de obras benéficas y culturales- desembocó en una inmensa popularidad.

La gran obligación: la maternidad
Sin embargo, tres años después de su matrimonio seguía sin cumplir con su principal obligación, la de dar un heredero al trono. Por fin en la primavera de 1835 se quedó embarazada. El 18 de enero de 1836 nació el Príncipe Francisco, que sería el último Rey de las Dos Sicilias.

El parto fue complicado y la Reina Maria Cristina sabía que sus días estaban contados. El 31, casi sin fuerzas, cogió al recién nacido, lo llevó ante el Rey y le dijo: “Habrás de responder ante Dios y ante el pueblo; cuando crezca, le explicarás que he muerto por él”. A las pocas horas, expiró.
( RD)


 Fernando II de las Dos Sicilias

http://ordenconstantinianaespana.blogspot.com.es/2014/01/beatificacion-en-napoles-el-proximo.html

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