viernes, 2 de octubre de 2015

CONSTANTINOPLA Y SU PATRIARCA

Bandera del Patriarca de Constantinopla

El Patriarca de Constantinopla es el patriarca ecuménico de la Iglesia Ortodoxa. A diferencia de lo que ocurre con los papas en la Iglesia Copta y en la Iglesia Católica, su cargo es únicamente honorífico ya que, aunque le compete presidir los concilios en los que toma parte, tiene la autoridad exclusiva de reconocer nuevos patriarcados y es el principal portavoz de la Iglesia ortodoxa; no tiene jurisdicción en los asuntos internos de los otros patriarcados de la Iglesia ortodoxa.
Además de ser el líder formal honorario de 300 millones de cristianos ortodoxos repartidos por todo el mundo, es el jefe de la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Constantinopla, que cuenta con cerca de cuatro millones de fieles en varios países.
El Patriarca es considerado sucesor de San Andrés Apóstol, así tal como el Papa de Roma es considerado sucesor de San Pedro, y el Papa copto es considerado sucesor de San Marcos Evangelista.
En el año 324 d.C. el emperador romano Constantino I fijó su nueva capital en Bizancio, dándole el nombre de Constantinopla. Al año siguiente (325 d.C) convocó el Primer Concilio Ecuménico que se celebró en la ciudad de Nicea, y en el que, entre otras decisiones doctrinales, se procedió a organizar la Iglesia en patriarcados y diócesis, otorgándose el mismo rango a las sedes patriarcales de Roma, Alejandría, Antioquía y Jerusalén, cuyos titulares recibieron el nombre de arzobispos.
Posteriormente, en el Segundo Concilio Ecuménico, celebrado en Constantinopla el año 381, se estableció que el arzobispo de Constantinopla, que recibiría el título de Patriarca y que debía tener la preferencia de honor tras el obispo de Roma; prohibiendo asimismo a todos los obispos, incluidos el romano y el constantinopolitano, que interviniesen en otras diócesis. Debido a que esta decisión fue tomada por presiones imperiales, el Patriarcado de Alejandría presentó su protesta, ya que en el primer concilio se había decidido que el Patriarca de Alejandría tendría la preferencia de honor tras el Patriarca de Roma.
La cátedra del Patriarca de Constantinopla
Foto: Patrickneil
En el Cuarto Concilio Ecuménico, celebrado en Calcedonia el año 451, se reconoció a Constantinopla el mismo primado que a Roma, aunque al obispo romano se le reconocía una autoridad moral sobre el resto de los patriarcados. En este concilio ecuménico, el obispo de Constantinopla pasó a recibir el título de “patriarca ecuménico”. La confirmación del despojo de la sede de Alejandría por presiones del poder imperial sobre la Iglesia, entre otras causas, hicieron que el Patriarca de Alejandría, Timoteo Eluro, excomulgara en el año 457 al Patriarca de Constantinopla junto con el resto de los patriarcas, separando su patriarcado de los demás, dando origen así a la Iglesia Copta.
El papa León I el Magno también se opuso a estas medidas, argumentando que fueron aprobadas en ausencia de sus legados, y recordando su primacía única sobre el resto de patriarcados. Para ello adoptó el título de Pontifex Máximo que el emperador romano Flacio Graciano había dejado de usar.
Este deseo de primacía absoluta por parte del Papado de Roma conducirá, entre otros motivos, a que en 1054 se produzca el el Cisma de Oriente y Occidente, tras la mutua excomunión de los patriarcas de Roma y de Constantinopla.
También llevan el título de Patriarca de Constantinopla, los obispos de rito armenio de esta ciudad, datando este patriarcado del año 1461.
Por otra parte, a partir de la Cuarta Cruzada  y el saqueo de Constantinopla por los cruzados en 1204; fue creado por el Papa el Patriarcado Latino de Constantinopla; lo que causó el alejamiento terminante y la animadversión del Patriarcado Ortodoxo de Constantinopla con respecto a la cristiandad latina. Por esta razón, este título fue formalmente abolido por el Papa Pablo VI en 1965.
Bartolomew I.jpg
El Patriarca Bartolomé I
Foto: Massimo Finizio
El actual Patriarca de Constantinopla es Bartolomé I, quien ocupa la sede constantinopolitana desde el 2 de noviembre de 1991.
Bartolomé I dio un gran paso de acercamiento hacia la Iglesia Católica asistiendo a la inauguración del pontificado del papa Francisco, un hecho que no ocurría desde hace casi 1000 años. 
Durante el viaje del papa Francisco a Tierra Santa, el pontífice planificó reunirse en cuatro oportunidades con Bartolomé I, incluyendo una oración pública y conjunta en el Santo Sepulcro, lugar sagrado para todo el cristianismo.  El padre Federico Lombardi calificó como «histórico» el hecho de que, por vez primera, representantes de las diversas confesiones cristianas, entre ellos greco-ortodoxos, armenios ortodoxos y franciscanos católicos oraran juntos en ese emblemático lugar.

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