martes, 30 de noviembre de 2010

LOS MONARCAS VINCULADOS A LAS ÓRDENES BRITÁNICAS (III)

JORGE I Y LA ORDEN DEL BAÑO

Jorge I nació en la localidad de Leineschloss (Osnabrück) el 28 de mayo de 1660, siendo el primogénito de los siete hijos del príncipe alemán Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo y de Sofía de Wittelsbach, Princesa del Palatinado. El Duque Jorge de Brunswick-Luneburgo, como entonces era conocido, era el presunto heredero del territorio alemán de su padre.
Jorge se casó el 21 de noviembre de 1682 en la localidad de Celle con su prima, Sofía Dorotea de Brunswick-Lauenburgo, que era la única hija del hermano mayor de su padre y con quien tuvo dos hijos.
Sin embargo el matrimonio fue infeliz y un total fracaso; Jorge prefirió la compañía de su amante, Ermengarda Melusina de Schulenburg, a quien más tarde nombró duquesa de Münster y de Kendal en Gran Bretaña.
Sofía, mientras tanto, tenía su propio interés romántico en el joven conde sueco Felipe Christoph de Königsmarck. Amenazada con el escándalo de una fuga de la princesa, la corte de Hannover ordenó a los amantes desistir de sus planes, y Jorge aparece como el autor intelectual de un plan para asesinar a Königsmarck. El asesinato parece haber sido cometido por cuatro cortesanos de Jorge, uno de los cuales afirmó que para cometer el crimen se le pagó la enorme suma de 150.000 talentos de plata, que en aquel tiempo era 100 veces el sueldo anual del ministro mejor pagado de cualquier corte.
El matrimonio de Jorge y Sofía fue disuelto en 1694, no bajo los cargos de que alguno de los dos hubiera cometido adulterio, sino bajo la acusación de que Sofía había "abandonado" a su marido. Con el consentimiento de su propio padre, Sofía fue encarcelada por orden de Jorge en el Castillo de Ahlden, otorgándosele el título de Princesa de Ahlden. No se le permitió tener contacto con sus hijos y con su padre, y se le prohibió volverse a casar. Sin embargo, la dotaron con una renta, un establecimiento y criados, y le permitieron montar en su carruaje fuera del castillo, siempre bajo supervisión. Sofía morirá en Ahlden en 1726, tras 32 años de reclusión.
El 23 de enero de 1698, Ernesto Augusto murió, dejando como único heredero de todos sus territorios a Jorge, a excepción del Principado-Obispado de Osnabrück (el Príncipe-Obispo no era un título hereditario; en su lugar, se alternaron entre los titulares protestantes y católicos). Jorge entonces se convierte en duque de Brunswick-Luneburgo (también conocido como Hannover, después capital de sus Estados) y obtiene el título de Príncipe-Elector del Sacro Imperio Romano Germánico. Su corte en Hannover se vio rodeada por muchos iconos culturales, tales como el matemático Leibniz y el compositor Häendel.

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Poco después de entrar Jorge en posesión de los Estados de su padre, el Parlamento de Inglaterra aprueba el Acta de Establecimiento (1701), que convierte a la anciana madre de Jorge, Sofía, en la heredera del trono británico si el entonces monarca reinante, Guillermo III y su cuñada, la futura reina Ana, murieran sin descendencia. La sucesión quedó estipulada de esta manera porque Sofía era la pariente protestante más cercana de la familia real británica. Numerosos católicos con demandas hereditarias superiores fueron dejados a un lado. En Inglaterra, los Tories se opusieron a permitir que un extranjero subiera al trono, mientras que los Whigs favorecieron un sucesor protestante sin importarles la nacionalidad. Jorge, según se dice, se mostró renuente en aceptar el plan inglés, pero sus consejeros de Hannover le sugirieron que aceptara, de modo que sus posesiones alemanas llegaran a ser más seguras.
El Parlamento inglés había designado heredera a Sofía, electora de Hannover, sin consultar al Parlamento Escocés, quien en 1703 aprobó una ley que declaró que elegiría a un sucesor de la reina Ana entre los descendientes protestantes de los últimos monarcas escoceses, los Estuardo. Este sucesor no sería el mismo individuo que sucediera en el trono inglés, a menos que se hicieran numerosas concesiones políticas y económicas a Inglaterra. El asentimiento real no fue otorgado originalmente, lo que hizo que los Estados escoceses rechazaron aumentar los impuestos y amenazaron con retirar las tropas del ejército que luchaba en la Guerra de Sucesión Española. En 1704 la Reina Ana capituló y dio su asentimiento a la ley, que se convirtió en el Acta de Seguridad. Encolerizado, el Parlamento inglés aprobó varias medidas para que el comercio anglo-escocés fuera restringido y de esta manera dañar la economía escocesa. En 1707, se aprobó el Acta de la Unión que unió a Inglaterra y Escocia en una sola entidad política, el reino de Gran Bretaña. La línea de sucesión establecida por el Acta de Establecimiento fue conservada con el malestar de los escoceses.

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La madre de Jorge, la electora Sofía, murió el 8 de junio de 1714, solamente algunas semanas antes de Ana, Reina de Gran Bretaña. Conforme al Acta de la Unión de 1707, Jorge se convirtió en Rey de Gran Bretaña. El ahora Jorge I fue coronado en la Abadía de Westminster el 20 de octubre de 1714.
Desde su acceso al trono, la práctica referente a las dignidades de los príncipes fue cambiada. Antes de la casa de Hannover, las únicas dignidades en la casa real eran la de príncipe de Gales (concedido al presunto heredero del trono) y la de Princess Royal (concedido a la hija mayor del soberano). Los otros miembros de la familia real solamente eran solamente conocidos con el tratamiento de "Lord" y "Lady". Jorge I, sin embargo, impuso la práctica alemana, en donde la dignidad principesca era más común. Por lo tanto, los hijos y nietos de los soberanos en línea masculina se convirtieron en príncipes y princesas con el tratamiento de "Alteza Real", y a los bisnietos de reyes en línea masculina se les nombró príncipes y princesas con el tratamiento de "Alteza".

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Jorge I concentraba sus energías en los asuntos relacionados con Hannover. Hablaba muy poco inglés, y muchos de sus contemporáneos lo creían un incapaz. El poder efectivo, por lo tanto, pasó a manos de sus ministros.
En 1715, cuando no había pasado un año desde su acceso al trono, tuvo que hacer frente a una rebelión jacobita, conocida como "Los Quince". Los jacobitas intentaron poner en el trono al hermano católico de Ana, Jacobo Francisco Eduardo Estuardo (a quien llamaban "Jacobo III", y que era conocido por los ingleses como "el Viejo Pretendiente").


El Pretendiente instigó una rebelión en Escocia, donde había mayor apoyo a los jacobitas que en Inglaterra. Los Quince, sin embargo, sufrieron una triste derrota. Para finales de 1715, la rebelión se había derrumbado. Ante la derrota inminente, Lord Mar y el Pretendiente huyeron a Francia en febrero de 1716. Después de que los jacobitas fueran aplastados, el gobierno británico trató duramente a los insurrectos. Ejecutaron a varios prisioneros; el resto fueron esclavizados en las colonias. Numerosas familias nobles escocesas perdieron sus posesiones.
Varios miembros del partido Tory simpatizaban con los jacobitas, por lo que Jorge I comenzó a desconfiar de los Tories, y el poder pasó a manos de los Whigs. La dominación Whig durante el reinado de Jorge I sería tan grande que los Tories no volverían a ostentar el poder durante el siguiente medio siglo.
Después de su acceso al trono de Gran Bretaña, la relación de Jorge con su hijo (que nunca había sido buena) empeoró considerablemente. El Príncipe de Gales mostraba claramente su oposición a las políticas de su padre. Su residencia, Leicester House, se convirtió en un lugar de reunión para los opositores políticos del rey. En 1717, el nacimiento de un nieto produjo una terrible enfrentamiento entre el rey y el Príncipe de Gales. El Príncipe y la Princesa de Gales, junto a sus hijos, fueron expulsados de la residencia real.


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Jorge I tuvo que hacer frente a una segunda rebelión jacobita en 1719. El Viejo Pretendiente intentó luchar de nuevo con ayuda española, pero los mares tempestuosos dejaron que solamente cerca de 300 soldados españoles arribaran a Escocia. El Pretendiente instaló su gobierno cerca del Castillo de Eilean Donan en la costa oeste escocesa. Las tentativas de reclutar soldados escoceses dieron como resultado solamente mil hombres. Los jacobitas estaban mal equipados y fueron derrotados fácilmente por la artillería británica. Los escoceses se dispersaron en las montañas y los españoles se rindieron.


La crisis económica, conocida como la Burbuja del Mar del Sur, hizo a Jorge I y sus ministros extremadamente impopulares. Para frenar el desprestigio de la Corona, Sir Robert Walpole se convierte en el primer ministro de Jorge I, aunque el título de "Prime Minister" (Primer ministro) no le fue dado formalmente, y oficialmente, era solamente el First Lord of the Treasury (Primer Lord del Tesoro); hasta la actualidad, ningún primer ministro británico ostenta de manera oficial ese título, y todos siguen teniendo como título First Lord of the Treasury. Su gestión de la crisis del Mar del Sur contribuyó a evitar un conflicto entre el Rey y la Cámara de los Comunes, con una responsabilidad excesiva del asunto.
Por requerimiento por Walpole, Jorge I creó una nueva orden de caballería, la Muy Honorable Orden del Baño.. Los partidarios políticos de Walpole eran recompensados y se sobornó a sus adversarios ofreciéndoles la admisión en esta prestigiosa nueva Orden.

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De esta manera, Walpole llegó a ser extremadamente poderoso. Él, y no el Rey, tenía en verdad las riendas del gobierno. Le fue permitido elegir y cesar a todos los ministros; Jorge I simplemente estampaba el Sello Real en sus decisiones. Jorge I, que ni siquiera hablaba inglés, no demostró gran interés en ejercer él mismo el poder en Inglaterra, y se centró en exclusiva en la política interna del electorado de Hanóver, donde pasó buena parte de su reinado. En la Gran Bretaña, ni siquiera asistía a las reuniones del Gabinete; todas sus comunicaciones se realizaban en privado. El rey sólo ejercía una influencia sustancial en lo que se refería a la política exterior británica.
Cuando el Rey realizaba su sexto viaje a Hannover sufrió un ataque que le provocó la muerte en Osnabrück el 11 de junio de 1727 a los 67 años de edad, siendo sepultado en la Capilla del Schloss Herrenhausen, junto a sus padres.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

LOS MONARCAS VINCULADOS A LAS ÓRDENES BRITÁNICAS (II)

JACOBO II Y LA ORDEN DEL CARDO

Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, nació en el Palacio de Saint James de Londres el 14 de octubre de 1633, siendo el tercer hijo varón, pero segundo superviviente, de Carlos I de Inglaterra y de Enriqueta María de Francia . Como segundo hijo del soberano inglés, desde el momento mismo de su nacimiento fue creado Duque de York, siendo investido formalmente en 1644. Durante la Guerra Civil Inglesa, en la cual su padre se enfrentó con las fuerzas del Parlamento, él permaneció en la ciudad de Oxford, entonces una plaza fuerte de los realistas.

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Al capitular la ciudad en 1646, se confinó al duque de York en el Palacio de St. James bajo vigilancia parlamentaria. Pese a ello, Jacobo logró escapar del palacio en 1648 y llegar a La Haya disfrazado. Cuando Carlos I fue ejecutado por los rebeldes en 1649 y los realistas proclamaron a su hermano mayor como rey, con el nombre de Carlos II. El nuevo monarca fue coronado en Scone (Escocia) en 1651 pero no pudo afianzarse en el trono por lo que tuvo que huir a Francia donde encontró refugio junto a su hermano. El joven Duque de York sirvió en el ejército francés bajo el mando del Vizconde de Turena.
A la muerte de Oliver Cromwell acaecida en 1660, Carlos II fue restaurado en el trono inglés, y el duque de York volvía a Inglaterra con él. Aunque Jacobo era el presunto heredero de la corona, parecía inverosímil que el duque de York heredara realmente el trono, ya que Carlos era un hombre joven capaz de engendrar hijos.
El 3 de septiembre de 1660, el duque de York (que acaba de recibir el título de duque de Albany en Escocia), se casó con Ana Hyde, hija del Primer Ministro de Carlos II.
El 31 de diciembre de ese mismo año, es creado Duque de Normandía por el Rey Luis XIV, siendo el último soberano británico en ostentar este título.

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Jacobo fue designado Gran Lord Almirante y como tal comandó la Royal Navy durante la Segunda (1665-1667) y Tercera Guerra Anglo-Holandesa (1672-1674). Después de su captura por los ingleses en 1664, el territorio holandés de Nuevos Países Bajos fue rebautizado en su honor como Nueva York, al igual que la ciudad de Nueva Amsterdam. Fort Orange fue llamada Albany también en su honor. El duque de York
El duque de York abrazó la religión católica en 1668, lo que provocó que sus enemigos protestantes en el Parlamento, aprobaran el llamado "Acto de Prueba", por el cual se obligaba a todos los funcionarios civiles y militares a prestar un juramento en el que debían rechazar no solamente la doctrina de la transustanciación sino también denunciar ciertas prácticas de la Iglesia Católica como "supersticiosas e idólatras", además de recibir la comunión de manos de la Iglesia de Inglaterra. Jacobo prefirió rechazar realizar tales acciones, renunciando a su cargo de Gran Lord Almirante.
Su hermano, el rey Carlos II, se opuso la conversión al catolicismo de su hermano, ordenando que se criara a sus dos sobrinas supervivientes, María y Ana, como protestantes. Sin perjuicio de ello permitió que Jacobo, viudo desde 1671, se casara nuevamente con la princesa católica María de Módena, lo que no evitó la desconfianza hacia la nueva duquesa de York por parte de los anglicanos, acusándola de ser una agente del Papa.

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En 1677, el duque de York procuró apaciguar los ánimos permitiendo que su hija María se casara con el príncipe protestante, Guillermo III de Orange (quién era también su sobrino). A pesar de la concesión, los miedos de un monarca católico persistieron, intensificándose por los embarazos fallidos de la esposa de Carlos II, Catalina de Portugal. Un fanático clérigo anglicano, Titus Oates, acusó falsamente a Jacobo y otros nobles de promover un complot papista que tendría como objetivo asesinar al rey Carlos II y poner a Jacobo en el trono. El complot creó una histérica reacción anti católica en todo el reino por lo que Jacobo decidió prudentemente salir de Inglaterra rumbo a Bruselas. En 1680 fue designado Alto Lord Comisionado de Escocia y tomó como residencia el Palacio de Holyrood de Edimburgo.
En Inglaterra, se hacen tentativas de parte de Lord Shaftesbury y otros para excluir al duque de York de la línea de la sucesión. Algunos incluso propusieron que la corona pasara al hijo ilegítimo de Carlos II, Jacobo Scott. Cuando en 1679 la "Ley de Exclusión" estaba a punto de ser sancionada, Carlos II decidió disolver el Parlamento. La crisis de la Ley de Exclusión contribuyó al desarrollo del sistema político bipartidista inglés; los Whigs eran los promotores de la Ley, mientras que los Tories eran sus opositores.
Después de la disolución del Parlamento de 1681, no se llamó a otros. Carlos, cuya popularidad era muy alta en ese entonces, permitió que el duque de York volviera a Inglaterra en 1682. El Complot de Rye House de 1683, una conspiración protestante que tenía como consigna asesinar a Carlos y al duque de York, fracasó completamente, pero sirvió para aumentar la simpatía popular hacia el Rey y su hermano. El propio Jacobo en el líder del partido Tory y su hermano, Carlos II, lo restauró en el puesto de Gran Lord Almirante en 1684.
Carlos II muere sin descendientes legítimos el 6 de febrero de 1685, convirtiéndose al catolicismo romano en su lecho de muerte.
Así, Jacobo, Duque de York, subía al trono ingés con el nombre de Jacobo II, Rey de Inglaterra e Irlanda y en Escocia con el de Jacobo VII. Fue coronado en la Abadía de Westminster el 23 de abril de 1685 aunque un día antes había sido coronado junto a su esposa, la cual no pudo asistir a la ceremonia "oficial" por su religión, según los ritos católicos en el Palacio de Whitehall. 
En un comienzo no hubo mucha oposición abierta al nuevo soberano y muchos conservadores anglicanos incluso lo apoyaron. El nuevo Parlamento que abrió en mayo de 1685 parecía favorable a Jacobo, acordando concederle una generosa renta.
Jacobo tuvo que hacer frente a la Rebelión de Monmouth conducida por el hijo ilegítimo de Carlos II, el duque de Monmouth. Jacobo Scott se autoproclamó rey el 20 de junio de 1685, pero fue derrotado en la Batalla de Sedgemoor y ejecutado en la Torre de Londres. A pesar de la escasa ayuda popular a Monmouth, Jacobo comenzó a desconfiar de sus súbditos.
Sus jueces, el más notable de los cuales fue Jorge Jeffreys, apodado el "Juez Ahorcador", castigaron a los rebeldes de manera brutal. Los llamados "Juicios Sangrientos" de Jeffreys hicieron que el público viera a su rey como un gobernante cruel y bárbaro. Para protegerse contra otras rebeliones, Jacobo intentó establecer a un gran y poderoso ejército. Al poner a católicos romanos a cargo de varios regimientos se buscó un conflicto con el Parlamento.
La tensión religiosa se intensificó en 1686 cuando Jacobo II logró que se otorgaran dispensas a las restricciones religiosas impuestas por el Acto de Prueba. Aprovechándose del poder que esta dispensa le otorgaba, Jacobo permitió, causando una gran polémica, que algunos católicos romanos ocuparan los cargos más altos del reino. Él recibió en su corte al Nuncio del Papa Ferdinando d'Adda, el primer representante de Roma en Londres desde el reinado de María. El confesor del rey,  el jesuita Eduardo Petre, era objeto especial de la ira de los protestantes. Estas políticas hicieron que el rey perdiera la ayuda de sus antiguos aliados, los Tories.
Jacobo entonces pidió la suspensión de Enrique Compton, el anticatólico Obispo de Londres, mientras que otros anglicanos en cargos políticos fueron despedidos. En la Declaración de Indulgencia de 1687, Jacobo suspendió las leyes que castigaban los católicos romanos y otros disidentes religiosos. También disolvió definitivamente el Parlamento en 1687, tras reformar el gobierno para reducir en poder de la nobleza.
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El 29 de mayo de 1687, Jacobo II creó la Orden del Cardo para Escocia, Reino en el que había residido entre 1680 y 1682 como Lord Alto Comisionado y al que los Estuardo están estrechamente vinculados.
En abril de 1688, Jacobo II reeditó la Declaración de Indulgencia, ordenando posteriormente a los clérigos anglicanos a leerla en sus iglesias. Cuando el Arzobispo de Canterbury Guillermo Sancroft y otros seis obispos enviaron una petición que solicitaba la reconsideración de las políticas religiosas del rey, fueron arrestados y enjuiciados bajo el cargo de sedición, aunque finalmente fueron absueltos. La alarma pública aumentó cuando la reina María daba a luz a un hijo varón y heredero de la corona, Jacobo Francisco Eduardo el 10 de junio de 1688.

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 Amenazados por el establecimiento de una dinastía católica en Inglaterra, varios protestantes influyentes entraron en negociaciones con Guillermo III, Príncipe de Orange, yerno de Jacobo. Guillermo era tenido como el campeón del protestantismo, luchando contra el rey Luis XIV de Francia, el más poderoso monarca católico de Europa.
El 30 de junio de1688, el mismo día los siete obispos eran absueltos, un grupo de nobles protestantes, conocido como los Siete Inmortales, solicitaron al príncipe de Orange venir a Inglaterra con un ejército. En septiembre estaba claro que Guillermo intentaría invadir el país y aun así, Jacobo cometió el error de rechazar la ayuda de Luis XIV, temiendo que los ingleses se opondrían a la intervención francesa. Jacobo además creyó que su propio ejército sería suficiente. Cuando Guillermo de Orange llegó a Inglaterra el 5 de noviembre de 1688, todos los oficiales protestantes del rey desertaron. Su propia hija Ana se unió a las fuerzas invasoras, provocando una gran angustia al rey. El 10 de diciembre la reina María logró huir a Francia llevando consigo a su único hijo superviviente, Jacobo, de apenas 6 meses de edad. Al día siguiente Jacobo procuró también huir a Francia, lanzando antes el Gran Sello del Reino al Támesis. No teniendo ningún deseo de hacer de Jacobo un mártir de la causa católica, el príncipe de Orange lo dejó escapar el 23 de diciembre de 1688. Jacobo II fue recibido por Luis XIV, que le ofreció un palacio y una abundante pensión.

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Cuando Jacobo huyó del reino el Parlamento no se encontraba reunido. Aunque éste podría ser llamado por el monarca reinante, el Príncipe de Orange convocó a una irregular "Convención Parlamentaria", teniendo presente que éste procedimiento había sido utilizado previamente cuando la sucesión al trono era confusa (por ejemplo fue una Convención Parlamentaria la que restauró a Carlos II en el trono después de la Guerra Civil). La Convención declaró que la huída de Jacobo constituía una abdicación de hecho, y que el trono estaba quedado vacante. Pese a esto, en lugar de establecer la sucesión en el hijo varón de Jacobo II, su hija mayor, María, fue proclamada reina conjuntamente con su esposo Guillermo III. Escocia decidió reconocer a los nuevos soberanos el 11 de abril de 1689.
Guillermo y María concedieron a la nobleza inglesa un pacto que es conocido con el nombre de Bill of Rights. Ésta acta confirmó la Declaración de Derechos por la cual la Convención había declarado que la fuga de Jacobo constituyó una abdicación y que Guillermo y María eran Rey y Reina.



El Acta de Derechos también acusó a Jacobo II de abuso de poder, criticó la suspensión del Acta de Prueba, del procesamiento de los Siete Obispos, del establecimiento de un ejército regular y de la imposición de castigos crueles. El Acta además resolvió la cuestión de la sucesión a la corona. Estableció que primero en la línea de la sucesión estaban los hijos de Guillermo y María (si llegaban a tenerlos), seguidos por la princesa Ana y sus descendientes, y finalmente por los hijos de Guillermo en cualquier matrimonio posterior.
Con un ejército francés bajo su mando, Jacobo II invadió Irlanda en marzo de 1689. El Parlamento Irlandés a diferencia del inglés; declaró que Jacobo seguía siendo rey. Pese a esto Jacobo II fue derrotado en la Batalla del Boyne el 1 de julio de 1690, lo que lo obligó a huir nuevamente a Francia después de la derrota definitiva que sufriera en la comarca de Kinsale.

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En Francia a Jacobo le fue permitido vivir en el Palacio Real de Saint Germain en Laye. Una tentativa fallida fue realizada con el fin de restaurarlo en el trono asesinando a Guillermo III en 1696. La oferta que le hizo Luis XIV para convertirlo en rey de Polonia ese mismo año fue rechazada porque Jacobo temió que la aceptación de la corona polaca (en la mentes de los ingleses) lo incapacitaba para volver a ser rey de Inglaterra. A partir de entonces Luis XIV dejó de ofrecerle ayuda; formalizando esta decisión por el Tratado de Ryswick (1697), con el que llegaba a un acuerdo con Guillermo III. Pese a todo el monarca francés, de la manera más inesperada, continuó dándole todo su apoyo, llegando a decirle en privado que el Tratado de Ryswick era, en pocas palabras, nada más que un mero reconocimiento formal. Durante sus últimos años, Jacobo vivió austeramente, y con grandes muestras de devoción.
Murió el 16 de septiembre de 1701 en el Palacio Real de Saint Germain en Laye, a los 67 años de edad, siendo sepultado en la Capilla de los Benedictinos Ingleses de San Edmundo en París. Actualmente su mausoleo está en la catedral de Saint-Germain-en-Laye, frente al castillo donde falleció. Dos placas en el ala este del edificio perpetúan su memoria.

Fue el último monarca católico en reinar sobre lo que sería el Reino Unido. Algunos de sus súbditos sintieron gran desconfianza por sus políticas religiosas y alegaron que había caído en el despotismo, provocando la Revolución Gloriosa de 1688. Jacobo II, además, fue el último soberano de Escocia en utilizar el título de Rey de los Escoceses, que había sido utilizado desde la unificación del reino en el año 843. Sus herederos pretendientes al trono tomaron el nombre de Jacobitas y durante muchos años pelearon, sin lograrla, por la restauración dinástica.
Los últimos miembros reinantes de los Estuardo fueron las hijas anglicanas de Jacobo II, María II, que reinó entre 1688 y 1694

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 y su hermana Ana, que reinó entre 1702 y 1714.

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Tras su fallecimiento sin herederos fue llamada a reinar la Casa de Hannover en la persona de Jorge I.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

LOS MONARCAS VINCULADOS A LAS ÓRDENES BRITÁNICAS (I)

EDUARDO III Y LA ORDEN DE LA JARRETERA

Eduardo III de Inglaterra nació en el Castillo de Windsor el 13 de noviembre de 1312 y fue Rey de Inglaterra y Señor de Irlanda desde el 1 de febrero de 1327. Sus padres fueron el Rey Eduardo II e Isabel de Francia.
En 1320 su padre lo nombra conde de Chester y en 1325 lo designa duque de Aquitania, viajando con su madre a Francia para administrar dicho ducado, quedando allí bajo la tutela de su tío el rey Carlos IV de Francia.
Habiendo regresado a Inglaterra, en enero de 1327, su padre, obligado por el Parlamento y la propia reina Isabel, abdica en su favor, siendo coronado Rey. El 21 de septiembre de 1327, el depuesto rey es asesinado en el castillo de Berkeley donde estaba encarcelado.
La reina Isabel, conocida con el sobrenombre de "La Loba", empuña las riendas del poder como regente del reino, apoyada por su amante, Roger Mortimer hasta 1330 cuando Eduardo III, encolerizado por la ejecución de su tío Edmundo, conde de Kent, ordenada por Mortimer, decide tomar el control del país y ordena la ejecución de éste. La Reina Isabel fue confinarla en el castillo de Hereford, donde morirá en 1358.
Apenas tomado el control total de Inglaterra, el joven rey inicia su lucha contra los escoceses, a los que derrota en la batalla de Halidon Hill (1333), reponiendo en el trono a Eduardo de Baliol, vasallo suyo; pero su victoria dura muy poco y Baliol es nuevamente derrotado. Los posteriores intentos por volverlo a colocar en el trono escocés resultaron inútiles, y como en 1337 Francia acude en ayuda de Escocia, el Rey aprovecha la oportunidad para reclamar lo que, según él, le correspondía: la corona de Francia.

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Habiéndose extinguido la rama primaria de la dinastía Capeto a la que pertenecía en Francia (1328), Eduardo argumentó tener mayores derechos al trono francés a través de su madre Isabel, hermana de los últimos reyes de la dinastía: Luis X, Felipe V y Carlos IV. Pero como la Ley Sálica excluye a las mujeres de la sucesión, sube al trono Felipe VI de Valois, miembro de una rama colateral de la Familia Real francesa.
Entonces, el hábil rey inglés afirmó que por la "Fragilitas Sexus", las mujeres estaban, en efecto, excluidas del trono, pero que podían transmitir sus derechos sucesorios a sus hijos.
No obstante, Eduardo acepta el hecho consumado y presta homenaje al nuevo rey por su ducado de Guyena, para asegurar con ello la paz con Francia y la no intervención de este país en los asuntos de Escocia, donde el monarca estaba en una ardua lucha por someter a dicho país, pero fracasa, pues Francia decide seguir apoyando a su aliada escocesa.
Debido a la importancia económica y militar del ducado de Guyena, el rey francés decide poner en apuros a Eduardo al mantener su injerencia en los asuntos del ducado y apoyando la rebelión en Escocia, diplomáticamente primero, y con el envío de tropas después, para mantener su independencia.
Por su parte, Eduardo busca controlar el condado de Flandes, vasallo de Francia, pero cuya industria pañera dependía de la lana inglesa. Primero trata una unión personal, al querer casar a su hijo Edmundo con Margarita, condesa de Flandes y viuda del duque de Borgoña, pero el Papa Urbano VI se niega dar la dispensa para el matrimonio por el parentesco de ambos. Luego Eduardo III apoya la sublevación de Jacobo van Artevelde, y pacta con él, asegurándose el suministro de lana.
El rey francés considera este acto como hostil y procede a confiscar el ducado de Guyena a Eduardo, y éste, en respuesta, reniega del vasallaje prestado al rey, reclamando sus derechos al trono francés y enviando a Paris un desafío en la que escribe una frase que sería famosa: "para Felipe, el que se llama a sí mismo rey de Francia". La Guerra de los Cien Años acababa de comenzar (1337).

El ejército inglés estaba mejor entrenado y equipado con su poderosa artillería y caballería. Gracias a su pacto con los burgueses flamencos, entra en Francia por el Condado de Flandes recibe el apoyo de los flamencos y del Emperador Alemán.
Felipe VI envía un ejército para frenarle el paso en el antepuerto de L´Ecluse (Brujas), pero es derrotado. El posterior asalto a Tournai resulta un fracaso inglés, por el agotamiento de las tropas y la falta de la ayuda imperial convenida, por lo que se firman las Treguas de Esplanchin.

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La guerra pudo acabar allí, pero la disputa dinástica en el ducado de Bretaña fue la excusa perfecta para volver a la carga. Eduardo III desembarca en Normandía y comienza una feroz cabalgada por Francia. Felipe VI sale en su persecución y lo alcanza en Crêcy, donde, pese a no estar preparados, los ingleses consiguen una aplastante victoria (1346). Al año siguiente los ingleses toman Calais, y la Peste Negra obliga a Felipe VI a establecer una tregua, que durará siete años (1347-1354).

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Es en ese momento de tregua cuando Eduardo III decide la creación de la Orden de la Jarretera en 1348.

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Al recomenzar la lucha, había dos nuevos líderes en ambos bandos: en Francia, el rey Juan II el Bueno, sucesor de su padre Felipe VI, muerto en 1350, y en Inglaterra, Eduardo, príncipe de Gales, primogénito de Eduardo III, y conocido como el "Príncipe Negro".


Durante los siguientes seis años continuaron las depredaciones inglesas, que Juan II trató de frenar en la batalla de Poitiers (1356), donde fue completamente derrotado, pese a su superioridad numérica, gracias a la brillante acción militar del Príncipe Negro. Además, el propio monarca francés cayó prisionero, ante la total conmoción de Europa.

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En 1360 se firma el Tratado de Brétigny, y Juan II es liberado, conservando Eduardo III la provincia de Calais, y obteniendo los ducados de Giyena y Aquitania, nombrando lugarteniente de éstas al Príncipe Negro; pero también se estipuló que Eduardo renunciaba a todo derecho a la corona de Francia. En el lugar del rey Juan II quedan presos familiares suyos, pero como uno de ellos escapó, el monarca consideró su deber caballeresco el regresar al cautiverio, donde murió en 1364.
Entretanto, Eduardo III afirmaba su autoridad en Inglaterra: en 1363, firma un tratado con su cuñado David II, rey de Escocia, por el cual si éste moría sin herederos, la corona pasará a manos suyas. Tres años más tarde, en 1366, Eduardo desconoce la autoridad del Papa en el Reino de Inglaterra, vasallo de la Iglesia desde 1213.
El delfín y ahora rey Carlos V el Sabio, regente del Reino de Francia desde la batalla de Poitiers, aprovecha "la paz" para reorganizar el gobierno central y evitar luchas internas. Es entonves cuando envía a Castilla las famosas "Compañías Blancas", al mando de Bertrand du Guesclin, para apoyar a Enrique de Trastámara  en su lucha contra su hermano Pedro I el Cruel. La excusa de Carlos V para intervenir en Castilla fue la muerte de Doña Blanca de Borbón,hermana de su esposa, Juana de Borbón, primera mujer de Pedro I, asesinada por orden suya.

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Eduardo III entonces encarga entonces a su hijo el Príncipe Negro defender al rey Pedro I, con lo que la guerra continuaba, pero en diferente lugar. Du Guesclin derrota a los ingleses y Trastámara se convierte en el rey Enrique II de Castilla al matar a Pedro I en los campos de Montiel (1369).

Archivo:Battle of Montiel.jpg

Al no recibir su sueldo de parte del asesinado monarca castellano, el Príncipe Negro exige el tributo correspondiente a sus ducados de Guyena y Aquitania. Carlos V acude en auxilio de ambos ducados, lo que provoca la furia del Príncipe Negro. Esta vez, los franceses obtienen una brillante victoria, con la ayuda de Castilla, en La Rochela, teniendo que firmarse el Tratado de Brujas (1375), en el que Eduardo III tiene que renunciar a todas sus posesiones francesas, conservando solamente Calais, Burdeos y Bayona. 
La reina Felipa había fallecido en el castillo de Windsor, el 15 de agosto de 1369. Desde su muerte, el rey cayó bajo el influjo de su amante, la bella Alicia Perrers, la cual, en unión de Juan de Gante, tercer hijo del rey, controlaba el país, aún más desde la derrota en Francia, cuando el monarca, aquejado de senilidad, dejó el poder totalmente en sus manos.
El Príncipe Negro muere en el palacio de Westminster, el 8 de junio de 1376 envuelto en la gloria caballeresca, pero ese fallecimiento supuso un golpe del cual el rey Eduardo jamás se repondría.
Eduardo III falleció en el palacio de Sheen, en Surrey, el 21 de junio de 1377, a los 64 años de edad. Fue sepultado en la abadía de Westminster y sucedido por su nieto Ricardo II, hijo de su amado hijo mayor.

Archivo:Coat of Arms of Edward III of England (1327-1377).svg

sábado, 27 de noviembre de 2010

LAS ÓRDENES DEL REINO UNIDO y (X)

LA ORDEN DE LOS COMPAÑEROS DE HONOR

La Orden de los Compañeros de Honor fue fundada por el Rey Jorge V en junio de 1917 como recompensa por logros sobresalientes en el Arte, la Literatura, la Música, la Ciencia, la política, la industria o la Religión. 



La Orden, con un "numerus clausus" de 65 miembros, se concede a los británicos y a los ciudadanos de la Commonwealth con la siguiente composición numérica:
Británicos: 45 Compañeros de Honor
Australianos: 7 Compañeros de Honor
Neozelandeses: 2 Compañeros de Honor
Resto de la Commonwealth: 11 Compañeros de Honor 

File:Companion of Honour.jpg


Los miembros de la Orden tienen derecho a emplear el postnominal "CH".
La insignia de la Orden consiste en un medallón oval con un roble, un escudo con las armas reales que cuelga de una rama, y en la izquierda un caballero montado con armadura.
El borde es de color azul esmaltado y lleva escrito el lema: "Claro y Fiel en la Acción y el Honor".
La orden sólo tiene una clase: Compañero/a de Honor. Los caballeros portan la venera a modo de encomienda al cuello y las damas con un lazo de dama.

Female insignia


Queen and Honours

El color de la cinta es rojo con un punteado de pequeños rectángulos de oro en vertical en los extremos.

File:Lint van de Orde Compaions of Honour.jpg

viernes, 26 de noviembre de 2010

LAS ÓRDENES DEL REINO UNIDO (IX)

LA ORDEN DEL IMPERIO BRITÁNICO

La Excelentísima Orden del Imperio Británico fue establecida el 4 de junio de 1917 por el Rey Jorge V. El principal motivo para la creación de esta Orden por Su Majestad Británica fue cubrir el vacío que existía en el sistema premial de la época. La Orden del Baño se concedía a militares y funcionarios públicos de alto rango, la de San Migel y San Jorge a los diplomáticos y la Orden Real Victoriana a quienes habían servido personalmente a la Familia Real. Por ello, el rey Jorge V quiso honrar a los miles de personas que habían servido con honor y mérito como combatientes o personal civil en distintas partes del mundo durante la Primera Guerra Mundial.


El carácter más democrático de esta Orden, en comparación con las anteriormente citadas, provocó que en sus inicios no fuera tenida en alta estima, situación que ha cambiado radicalmente en nuestros días.
El monarca británico es el Soberano de la Orden, siendo su Gran Maestre actual S.A.R. el Duque de Edimburgo desde 1953.
Los nombramientos corresponden a Su Majestad Británica con asesoramiento del Gobierno.
La Orden está limitada a 300 Caballeros y Damas Gran Cruz, 845 Caballeros/Damas Comendadores y 8.960 Comendadores. No hay límites establecidos para el número total de miembros Oficiales y Caballeros aunque no más de 858 Oficiales y 1.464 Caballeros podrán ser designados por año.
La mayoría de los miembros son ciudadanos del Reino Unido o de otros reinos de la Commonwealth. Los ciudadanos de otros países, sin embargo, pueden ser admitidos como "miembros honorarios", cuyo número no cuenta para los límites numéricos antes mencionados. Pueden ser miembros de pleno derecho si posteriormente se convierten en ciudadanos de los reinos de la Commonwealth.
En efecto, la pertenencia de pleno derecho a la Orden del Imperio Británico requiere jurar lealtad al monarca del Reino Unido. Por ello, para poder emplear el título de Sir o Lady a que da derecho el rango de Gran Cruz y el de Caballero Comendador, es preciso convertirse en súbdito británico o de la Commonwealth. Si el juramento no se presta el título se considera oficialmente "honoris causa", y la persona beneficiaria no lo puede emplear oficialmente.
La Orden consta de cinco clases:
  • Caballero Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico (GBE) o Gran Cruz de Dama de la Orden del Imperio Británico (GBE)
File:Ster Orde van het Britse Rijk.jpgGrand Cross: Badge
  • Caballero Comendador de la Orden del Imperio Británico (KBE) o Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico (DBE)
Knight or Dame Commander StarDame Commander: Badge
  • Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE)
Commander (female)
  • Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE)
Officer (Male)
  • Caballero de la Orden del Imperio Británico (MBE)
  • File:Mbe medal front and obverse.jpgMember (female)
La Orden cuenta con seis Oficiales: el Prelado, el Decano, el Secretario, el Secretario, el Rey de Armas, y Ujier. El Obispo de Londres sirve como Prelado de la Orden. El Decano de San Pablo es, de oficio, el Decano de la Orden.
El lema de la Orden del Imperio Británico es: "For God and the Empire" ("Por Dios y el Imperio")
Cuando se produce una promoción a un grado superior se deben devolver las insignias del grado inferior que se abandona a cambio de las del grado al que se accede.
Los miembros de la Orden visten el manto y el uniforme de gran gala en las coronaciones y en el servicio religioso cuatrienal en el que se producen los nuevos ingresos.
  • El manto, llevado sólo por los Caballeros y Damas Gran Cruz, fue hecho originalmente de raso amarillo forrado de seda azul, pero ahora se hace de raso púrpura forrado con seda de color gris perla. En el lado izquierdo portar, bordada, la Estrella de la Orden.
File:GBE mantle.jpg
  • El collar, también llevado sólo por los Caballeros y Damas Gran Cruz, está hecho de oro. Consta de seis medallones que representan las armas reales, alternando con seis medallones que representan la Real e Imperial cifra de George V ("GRI", que significa "Georgius Rex Imperator"). Los medallones están unidos con leones y coronas.
  • La Estrella del manto es de plata con ocho puntas, utilizada sólo por los Caballeros y Damas Gran Cruz y Caballeros Comendadores. Muestra en su centro las efigies del Rey Jorge V y de su esposa la Reina Mary. El anillo rojo que rodea las efigies reales lleva escrito en letras borbadas de oro el lema de la Orden con la variante: "For God and Country".
File:GBE star.jpg
  • La Venera es la insignia utilizada por todos los miembros de la Orden. Hasta 1937, fue suspendida en una cinta púrpura, con una franja central roja para los militares y, desde entonces, la cinta ha sido de color rosa con bordes de color gris perla, con la adición de un color gris perla en la franja central para los militares. Los Caballeros y Damas Gran Cruz la llevan en una banda.  Los Caballeros Comendadores y los Comendadores llevan la insignia alrededor del cuello a modo de encomienda o en lazo de dama las damas. La placa tiene forma de cruz patada y flordelisada en los extremos. El tamaño de las placas varía según el rango: las clases más altas tienen placas ligeramente más grandes. Las insignias de los Caballeros y Damas Gran Cruz, Caballeros y Damas Comendadores y Comendador se esmalta de color azul pálido y anillos de color carmesí; las de los oficiales son de oro liso, las de los de los miembros son de plata lisas.

  • A finales de diciembre de 2006 se aprobó el uso de una miniatura para ojal.


    La Capilla de la Orden, dedicada en 1960, se encuentra en el extremo oriental de la cripta de la Catedral de San Pablo de Londres.
    Como curiosidad cabe señalar que en 2004 una comisión de la Cámara de los Comunes recomendó cambiar el nombre de Orden del Imperio Británico por el de Orden de la Excelencia Británica, por considerarse que la denominación de "Imperial" hería susceptibilidades en determidados lugares sometidos antaño al poder británico.



  • La Medalla del Imperio Británico está vinculada a la Orden y, aunque su concesión no implica el ingreso en la misma, se considera como un grado de adhesión. Se trata de una pieza de plata en cuyo anverso se muestra una imagen de Britania rodeada por el lema: "por Servicio Meritorio" en la parte inferior. En el reverso aparece la cifra real e imperial de Jorge V junto a las palabras "instituido por el Rey Jorge V". El nombre del destinatario se graba en el borde. La Medalla del Imperio Británico no se ha discernido en el Reino Unido o sus dependencias desde 1993, pero todavía es concedida en las Islas Cook y en algunos otros territorios de la Commonwealth.