lunes, 20 de febrero de 2012

CONGRATULATIONS HER MAJESTY (II)

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La salud de Jorge VI empeoró considerablemente durante 1951 (se le diagnosticó cáncer de pulmón en septiembre, padeció una obstrucción arterial y se le practicó una resección pulmonar) e Isabel pronto lo reemplazó en prácticamente todos los actos públicos. En octubre de ese año, realizó una gira por Canadá y visitó al presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman en Washington; en el viaje, su secretario privado, Martin Charteris, llevaba consigo una declaración de adhesión, en caso de que el rey muriera durante la gira. A principios de 1952, Isabel y Felipe partieron para una gira por Australia, Nueva Zelanda y Kenia. El 6 de febrero de 1952, cuando apenas habían llegado a Sagana Lodge —su residencia en este último país— y tras pasar una noche en el Hotel Treetops, recibieron la noticia de la muerte del padre de Isabel. Felipe fue el encargado de transmitirle el hecho a la nueva reina. Martin Charteris le pidió que escogiera un nombre para desempeñar el cargo; optó por Isabel, «por supuesto», según declaró. Fue proclamada reina y la comitiva real se apresuró para regresar al Reino Unido, donde el matrimonio fue trasladado al Palacio de Buckingham.


S.M. Isabel II con los atributos de la Monarquía Británica


Con la subida al trono de Isabel, parecía probable que la casa real llevase el nombre de su marido. Lord Mountbatten pensó que se convertiría, a partir de entonces, en la Casa Mountbatten, ya que Isabel habría tomado el apellido de Felipe tras el matrimonio. Sin embargo, la reina María y el primer ministro británico Winston Churchill se manifestaron a favor de mantener el nombre de la Casa de Windsor. El duque, por su parte, se quejó: «soy el único hombre en el país al cual no se le permite dar su apellido a sus propios hijos». En 1960, después de la muerte de la reina María y la renuncia de Churchill, se adoptó el apellido Mountbatten-Windsor para Felipe y los descendientes masculinos de Isabel que no tuvieran títulos reales.
En medio de los preparativos para la coronación, la princesa Margarita le informó a su hermana que quería casarse con Peter Townsend, un plebeyo divorciado 16 años mayor que ella y con dos hijos de su anterior matrimonio. La Reina les pidió que esperaran un año.
Los principales políticos estaban en contra de la unión, y la Iglesia de Inglaterra no permitía el matrimonio después del divorcio. Si Margarita contraía matrimonio civil, tenía que renunciar a su derecho de sucesión. Finalmente, decidió abandonar sus planes con Townsend. En 1960, se casó con Antony Armstrong-Jones, I conde de Snowdon. La pareja se divorció en 1978 y Margarita no volvió a casarse.
A pesar del deceso de la reina María, el 24 de marzo de 1953, la coronación se celebró en la Abadía de Westminster el 2 de junio de 1953. Antes de morir, la reina María había aclarado que en caso de su fallecimiento la coronación no debía posponerse. Toda la ceremonia, con excepción de la unción y la comunión, fue televisada, y la cobertura fue fundamental para el impulso de este medio. El número de licencias de televisión en el Reino Unido se duplicó a 3 millones, y más de 20 millones de espectadores vieron el evento en la casas de sus amigos o vecinos. En América del Norte, poco menos de 100 millones de espectadores vieron las transmisiones. Isabel lució un vestido encargado a Norman Hartnell.

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Fotografía oficial de la Coronación de S.M. Isabel II


A lo largo de su vida, Isabel ha sido testigo de la transformación progresiva del Imperio Británico a la Mancomunidad de Naciones. En el momento de su ascensión al trono en 1952, su papel como jefe nominal de varios Estados independientes ya se encontraba establecido. Entre 1953 y 1954, la Reina y su marido se embarcaron en una gira de seis meses alrededor del mundo, siendo la primera reina de Australia y Nueva Zelanda en visitar estos países. Durante el recorrido, las multitudes que se acercaban eran inmensas; se calculó que tres cuartas partes de la población australiana observaron pasar a Isabel. A lo largo de su reinado, ha realizado numerosas visitas de Estado a otros países, en especial a aquellos pertenecientes a la Mancomunidad de Naciones, conviertiendo a Isabel en la monarca que más ha viajado en la historia de Reino Unido.

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Isabel II y el Premier Australiano, R. Menzies, en la visita oficial a la isla-continente en 1954

En 1956, el primer ministro francés Guy Mollet y el primer ministro británico sir Anthony Eden, debatieron sobre la posibilidad de incluir a Francia en la Mancomunidad de Naciones. La propuesta nunca fue aceptada, y al año siguiente Francia firmó los Tratados de Roma, que establecía la creación de la Comunidad Económica Europea, precursora de la Unión Europea. En noviembre de 1956, Reino Unido y Francia invadieron Egipto en un intento fallido por recuperar el Canal de Suez. La polémica se desató cuando Lord Mountbatten afirmó que la Reina se opuso a la invasión, al tiempo que Eden negó tal afirmación y finalmente dimitió dos meses después.
La ausencia de un mecanismo formal en el Partido Conservador para la elección de un líder significaba que, tras la dimisión de Eden, le correspondía a la Reina decidir quiénes integrarían la comisión para formar el nuevo gobierno. Eden recomendó a Isabel que consultase con Lord Salisbury (lord Presidente del Consejo). Lord Salisbury y Lord Kilmuir (el lord Canciller) consultaron al Gabinete, a Winston Churchill y a varios legisladores. Como resultado, Isabel nombró a su candidato recomendado: Harold Macmillan. Seis años después, Macmillan dimitió y sugirió a la Reina nombrar al conde de Home como primer ministro, consejo que también siguió.

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La pareja real británica en coche descubierto en Brisbane (Australia) en 1954

En 1957, la crisis de Suez y la elección del sucesor de Eden llevaron a la primera gran crítica contra la administración de Isabel. En una publicación editada y producida por Lord Altrincham, se le acusó de «estar fuera de contacto». Altrincham fue denunciado por varias figuras públicas y agredido físicamente por un miembro del público enfadado por sus comentarios. En 1963, la Reina sería otra vez el blanco de las críticas por el nombramiento del primer ministro con el asesoramiento de un pequeño grupo de ministros, o sólo uno de ellos. Dos años más tarde, los conservadores optaron por un mecanismo formal para la elección de un líder.
En 1957, Isabel realizó una visita de Estado en representación de la Mancomunidad de Naciones a los Estados Unidos, donde se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas. En la misma gira, inauguró la vigésimo tercera sesión parlamentaria de Canadá, convirtiéndose en el primer monarca de ese país en realizar este acto. Dos años más tarde, volvió a visitar Estados Unidos como representante de Canadá. En 1961, realizó una gira por Chipre, India, Pakistán, Nepal e Irán. Durante una visita a Ghana el mismo año, desestimó los temores acerca de su seguridad, a pesar de que el presidente Kwame Nkrumah, quien la había reemplazado como jefe de Estado, era un blanco para los asesinos. Harold Macmillan escribió: «La Reina siempre ha sido absolutamente decidida... Es impaciente con la actitud que toman hacia ella como si fuera... una estrella de cine... de verdad tiene 'el corazón y el estómago de un hombre'... ama el deber y lo que significa el ser una Reina.» En 1959, junto al presidente Dwight D. Eisenhower, y en su calidad de Reina del Canadá, inauguró oficialmente la vía marítima del Río San Lorenzo, sistema de esclusas, conductos y canales que permite a los buques oceánicos viajar desde el océano Atlántico hasta el lago Superior.

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Retrato ecuestre de Isabel II en Ottawa (Canadá)

Su embarazo de los príncipes Andrés y Eduardo, en 1959 y 1963 respectivamente, fueron las dos únicas ocasiones en las que la Reina se ausentó en las ceremonias de apertura de las sesiones parlamentarias del Reino Unido. Además de cumplir con sus actos tradicionales, también instituyó nuevas prácticas. Su primer paseo real, rodeada por miembros del público en general, tuvo lugar durante una gira por Australia y Nueva Zelanda en 1970.
Los años de 1960 y 1970 estuvieron marcados por la descolonización de África y el Caribe. Más de 20 países se independizaron del Reino Unido como parte de una transición planificada a un gobierno autónomo. En 1965, sin embargo, el primer ministro de Rhodesia, Ian Smith, autoproclamó la independencia en oposición a los movimientos de la población negra, retirándola de la Mancomunidad de Naciones. Aunque la Reina destituyó a Smith en una declaración formal y la comunidad internacional aplicó sanciones contra Rodesia, su régimen perduró por más de una década.
En febrero de 1974, el primer ministro británico Edward Heath convocó  elecciones generales en medio de la gira de la Reina por la Cuenca del Pacífico, por lo que debió interrumpir su visita para volar de regreso a Gran Bretaña. El resultado inconcluso de la elección significó que Heath, cuyo Partido Conservador tenía la mayor cantidad de votos pero no la mayoría absoluta, podría permanecer en el cargo si se formaba una coalición con los liberales. Heath renunció cuando las discusiones sobre la formación de un gobierno cooperativo fracasaron; posteriormente, la Reina habló con Harold Wilson, el líder de la oposición, para formar un gobierno.

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Estandarte Real de Isabel II como Reina de Australia


Un año más tarde, con la Crisis constitucional australiana de 1975, el primer ministro australiano Gough Whitlam fue destituido de su cargo por el gobernador general sir John Kerrr, después de que el Senado rechazara las propuestas de presupuesto de Whitlam. Como éste tenía la mayoría de votos en la Cámara de Representantes, el presidente Gordon Scholes se comunicó con Isabel para revertir la decisión de Kerr. La Reina se negó, afirmando que no intervendría en las decisiones reservadas para el gobernador general según lo establecido en la Constitución de Australia. Esta crisis alimentó al republicanismo australiano.

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Armas Reales de S.M. Isabel II

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