martes, 21 de febrero de 2012

CONGRATULATIONS HER MAJESTY (III)

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En 1977, Isabel celebró su Jubileo de Plata como Reina, se llevaron a cabo fiestas y eventos a lo largo de todo el Estado, muchos de los cuales coincidieron con giras nacionales y viajes por países miembros de la Commonwealth. Las celebraciones reafirmaron la popularidad de la Reina, pese a las notas negativas de la prensa que se encontraba más enfocada en la separación de la princesa Margarita de su marido. El 17 de mayo realizó una gira a Escocia y a su vez, concretó otros viajes de Estado a Samoa Occidental, Australia, Nueva Zelanda, Tonga, Fiyi, Tasmania, Papúa Nueva Guinea, Canadá y la India. El 6 de junio de 1977 comenzaron las celebraciones correspondientes a su jubileo de plata como reina y un día después, se dirigió en el carruaje «Gold State Coach» a la Catedral de San Pablo de Londres para un servicio de acción de gracias al cual asistieron jefes de Estado de todo el mundo y primeros ministros británicos retirados. Después, asistió con su familia a un almuerzo en Guidlhall, donde pronunció un discurso; de regreso al Palacio de Buckingham saludó desde el balcón a la multitud presente. Se estimó que 500 millones de personas siguieron los actos por televisión.


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Moneda de una corona de la Isla de Man conmemorando el Jubileo de Plata de Isabel II

En 1978, Isabel recibió al dictador comunista de Rumania, Nicolae Ceaucescu, en una visita de Estado. Para el año siguiente, la vida de Isabel estuvo marcada por dos hechos: el desenmascaramiento de Anthony Blunt, fotógrafo oficial de la Reina, como espía comunista, y el asesinato de su pariente político Lord Mountbatten, por parte del Ejército Republicano Irlandés Provisional.

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Imagen de la visita oficial de Nicolae Ceaucescu a Londres en 1978

De acuerdo con Paul Martin, a finales de la década de 1970 Isabel estaba preocupada porque «la Corona tenía poco sentido» para el primer ministro canadiense Pierre Trudeau. Estas declaraciones parecieron confirmarse por su actitud con la Reina, por ejemplo, cuando se deslizó por las barandillas del Palacio de Buckingham y efectuó algunas piruetas detrás de Isabel en 1977, o cuando eliminó algunos símbolos reales de Canadá durante su mandato. En 1980, algunos políticos canadienses llegaron a Londres para discutir la eliminación de la constitución canadiense y encontraron a Isabel «mejor informada acerca del caso constitucional de Canadá, más que cualquiera de los políticos o burócratas británicos.» Estaba interesada en el debate constitucional tras el fracaso del proyecto de la ley C-60, que había afectado su papel como jefe de Estado. El papel del Parlamento Británico en la constitución canadiense desapareció, pero se mantuvo la monarquía.
Durante la ceremonia Trooping the colour de 1981 y a sólo seis semanas de la boda del príncipe Carlos y Diana Spencer, se efectuaron seis disparos contra la Reina desde corta distancia mientras cabalgaba camino a The Mall en su caballo «Burmese». Posteriormente, la policía descubrió que las balas disparadas eran de goma. El agresor de 17 años de edad, fue condenado a cinco años de prisión y liberado después de tres. Se elogió ampliamente la calma que mantuvo la Reina y su habilidad para cabalgar.

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S.M. La Reina Isabel II durante una de las ceremonias del Trooping the colour

El 9 de julio del año siguiente, cuando Isabel despertó en su habitación del Palacio de Buckingham, halló a un intruso, Michael Fagan parado al pie de la cama. Mantuvo la calma y se comunicó con el departamento central de policía, y conversó con Fagan durante siete minutos hasta que las autoridades llegaron. Desde abril a septiembre de ese año, la Reina estuvo especialmente orgullosa y un tanto ansiosa por su hijo Andrés, que sirvió en las Fuerzas Armadas británicas durante la Guerra de Malvinas. A pesar de que recibió al presidente Ronald Reagan en el Castillo de Windsor en 1982 y visitó su rancho de California en 1983, se molestó cuando el gobierno estadounidense ordenó la invasión de Granada, uno de sus reinos del Caribe, sin su consentimiento previo.

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S.M. Isabel II y el Presidente Ronald Reagan cabalgan juntos

Durante la década de 1980, el gran interés mediático en las opiniones y la vida privada de la Familia Real Británica llevó a una serie de historias sensacionalistas dentro de la prensa, de las cuales no todas fueron ciertas. Se informó en la edición de The Sunday Times del 20 de julio de 1986, que Isabel estaba preocupada de que las políticas económicas de la primera ministra británica Margaret Thatcher alentaran una mayor división social; además, se dijo que la Reina se alarmó por el alto índice de desempleo, los disturbios de 1981, la violencia de la huelga de mineros de 1984 y la negativa de Thatcher a aplicar sanciones contra el apartheid en Sudáfrica. 
En 1987, el nuevo gobierno electo en Fiyi fue depuesto por un golpe militar. Isabel, como jefe de Estado, apoyó los intentos del gobernador general, Ratu sir Penaia Ganilau, para afianzar el poder ejecutivo y negociar un acuerdo. El líder del golpe, Sitiveni Rabuka, depuso a Ganilau, abolió la monarquía y declaró a Fiyi como una república.



Anverso y reverso de un billete de dos dólares de las Islas Fiji

A principios de 1991, el espíritu republicano en Gran Bretaña aumentó debido a las estimaciones que hacía la prensa sobre la riqueza privada de la Reina, las cuales fueron refutadas por Palacio, y los rumores acerca de los noviazgos y los matrimonios tensos en su extensa familia. La participación de los miembros más jóvenes de la realeza en el programa de beneficencia It's a Royal Knockout fue ridiculizada, y la Reina fue el blanco de la sátira.
En 1991, a raíz de la victoria en la Guerra del Golfo, Isabel se convirtió en el primer monarca en abordar una sesión en el Congreso de los Estados Unidos. Al año siguiente, intentó salvar el matrimonio de su hijo mayor, Carlos, mediante asesorías para él y su esposa, Diana, y así tratar de reconciliarlos.
En un discurso pronunciado el 24 de noviembre de 1992 para conmemorar el 40º aniversario de su ascensión al trono, la Reina llamó a 1992 annus horribilis, es decir, «año horrible». En marzo, su segundo hijo, el príncipe Andrés, duque de York, y su esposa, Sarah, se separaron. En abril, su hija, Ana, se divorció de su marido, el capitán Mark Philips. Durante una visita de Estado a Alemania en octubre, manifestantes furiosos le arrojaron huevos en Dresde, y en noviembre el Castillo de Windsor sufrió severos daños tras un incendio devastador.

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Una fotografía de Isabel II y el Duque de Edimburgo en el "annus horribilis", 1992.

En un discurso inusualmente personal, Isabel expresó que toda institución espera recibir críticas, pero sugirió que éstas se hacen con un «toque de humor, ternura y comprensión.» Dos días más tarde, el primer ministro John Major anunció reformas en las finanzas reales que se habían planeando desde el año anterior, incluyendo un pago de impuesto sobre la renta por primera vez, comenzando en 1993, y una reducción de la lista civil. En diciembre, Carlos y Diana se separaron formalmente. El año finalizó con una demanda de la Reina hacia el periódico The Sun por violación de derechos de autor cuando se publicó el texto de su mensaje anual de Navidad dos días antes de su emisión. El diario se vio obligado a pagar los gastos legales y donó 200.000 libras esterlinas a la caridad.
En los años siguientes, los rumores acerca de la crisis matrimonial entre Carlos y Diana continuaron. En consulta con el primer ministro Major, el arzobispo de Canterbury, George Carey, su secretario privado, Robert Fellowes, y su marido, Isabel le escribió a Carlos y Diana diciendo que el divorcio era lo mejor. Un año después del divorcio, que tuvo lugar en 1996, Diana murió en un accidente automovilístico en París el 31 de agosto de 1997. La Reina estaba de vacaciones en Balmoral con su hijo y nietos.



En los duros momentos del funeral por la Princesa Diana

Después de una única aparición pública, durante cinco días, la Reina y el Duque protegieron a sus nietos del intenso interés de la prensa, manteniéndolos en Balmoral, donde podían llorar a su madre en privado; sin embargo, el aislamiento de la familia real causó consternación pública. Bajo la presión de la reacción del público hostil, la Reina volvió a Londres y acordó una transmisión en vivo a todo el mundo el 5 de septiembre, un día antes al funeral de Diana. En la emisión, expresó su admiración por ella, y sus sentimientos «como abuela» de los príncipes Guillermo y Enrique. Como resultado, gran parte de la hostilidad pública se evaporó.

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Estandarte Real de S.M. Isabel II como Reina de Canadá

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