lunes, 4 de noviembre de 2013

LA MEDALLA CONMEMORATIVA DE LA GUERRA SERBO-TURCA DE 1876-1878

Archivo:. Escudo de armas de Serbia Royal (1882-1918) svg
Armas Reales de Serbia desde 1882
Diseño: Trajan117
La Medalla Conmemorativa de la Guerra Serbo-Turca de 1876-1878 fue creada por decreto de 15 de febrero de 1878 por el Príncipe Milán IV Obrenovic y se otorgó a los combatientes en la misma. La exitosa guerra contra la Turquía otomana condujo a la plena independencia de Serbia y ganancias territoriales significativas.
El anverso muestra la cifra real coronada del Príncipe Milán IV Obrenovic (MO IV) rodeada por una corona mixta de laurel y roble con cintas sobre las que se hallan escritas los nombres de las batallas de: Shumatovatz, Nish, Ak-Palanka, Pirot, Grdelitza, Vranja, Sv. Nicola y Adlije.
Medalla Conmemorativa de la Guerra de 1876-1878
Anverso de la Medalla
Fuente: www.medal-medaille.com
El reverso presenta una figura femenina como alegoría de Serbia, con una corona de laurel en su mano derecha y un escudo con las armas de Serbia y una cruz en la izquierda. Todo el conjunto está rodeado por la inscripción en serbio: "Guerra de Liberación y de la Independencia 1876 1877 1878".
Reverso de la Medalla
Fuente: www.medal-medaille.com
En el verano de 1875 se inició en Bosnia-Herzegovina una sublevación antiturca, debido principalmente a la fuerte carga tributaria impuesta por la financieramente incapaz administración otomana de Abdulhamit II. Pese a una ligera reducción en los impuestos, el alzamiento continuó hasta finales de ese año y, finalmente, desembocó también en el alzamiento búlgaro de abril de 1876. 
La tensión en Bosnia y el apoyo ruso alentaron a los principados de Serbia y Montenegro a declararle la guerra al Imperio Otomano, al cual pertenecían nominalmente. La guerra despertó los intereses imperialistas de dos Grandes Potencias: Rusia y Austria-Hungría, que firmaron el acuerdo secreto de Reichstadt el 8 de julio de 1876, por el que se repartirían la Península Balcánica dependiendo del resultado de la guerra.
Archivo: KraljMilanObrenovic.jpg
Milán IV Obrenovic, Príncipe de Serbia entre 1868 y 1882. Fue Rey de Serbia entre 1882 y 1889 con el nombre de Milán I.
En agosto de 1876, las tropas serbias fueron derrotadas por el ejército otomano, lo cual suponía el peor de los resultados para rusos y austríacos que, de esta manera, no podían reclamar ningún territorio otomano. No obstante, las atrocidades cometidas contra la población civil eslava durante la guerra y el alzamiento búlgaro de abril tuvieron una amplio eco por toda Europa. Como resultado, se celebró la Conferencia de Constantinopla en diciembre de 1876. Paradójicamente, en esta conferencia Turquía no estaba representada, y las grandes potencias debatieron las fronteras de una o más futuras provincias autónomas búlgaras dentro del Imperio Otomano.
La Conferencia fue interrumpida cuando el canciller turco informó a los delegados que Turquía había aprobado una nueva constitución que garantizaba los derechos y libertades de todas las minorías étnicas y que los búlgaros disfrutarían de iguales derechos que los otomanos. Pese a ello, Rusia siguió siendo hostil hacia el Imperio Otomano, postulando que la constitución era sólo una solución parcial. A través de negociaciones diplomáticas, los rusos aseguraron la inacción de Austria-Hungría en futuras operaciones militares. Las restantes potencias estaban paralizadas por el fuerte apoyo de la opinión pública a la idea de la independencia búlgara, por su incredulidad en las intenciones del ejército ruso, y por otros problemas internos.
Rusia terminó por declarar la guerra a Turquía el 24 de abril de 1877. Los rusos tenían capacidad para armar un ejército mayor, de hasta doscientos mil hombres, mientras que los turcos tenían cerca de ciento sesenta mil soldados en la Península Balcánica. Los turcos tenían la ventaja de las fortificaciones y del control total del Mar Negro, además de contar con barcos patrulleros en el Danubio. Sin embargo la realidad de la capacidad militar turca puede estimarse en un 25% de lo expuesto por las cifras. Por añadidura los turcos desconocían totalmente los planes rusos e hicieron pocos intentos por predecir sus acciones y contrarrestarlas, prefiriendo mantenerse encerrados tras las fortificaciones, esperando hasta que el enemigo llamara a sus puertas.
El mando militar turco en Estambul había subestimado la capacidad rusa. Supuso que los rusos serían demasiado perezosos para marchar a lo largo del Danubio y cruzarlo lejos del delta, y preferirían el camino corto a lo largo de la costa del Mar Negro, despreciando el hecho de que en esta área estaban las fortalezas turcas más fuertes, bien suministradas y guarnecidas, mientras que sólo había una posición correctamente fortificada a lo largo de la parte interior del Danubio, la de Vidin, que estaba guarnecida simplemente porque las tropas lideradas por Osman Pasha acababan de aplastar a los serbios en su reciente guerra contra Turquía.
Al inicio de la guerra, Rusia destruyó todas las embarcaciones turcas del Danubio, y construyeron un puente en Svishtov, y lo cruzaron. No había tropas turcas significativas en el área. Osman Pasha avanzó para proteger la fortaleza de Nikopol pero ésta fue tomada por los rusos, así que se dirigió a Pleven y la fortificó.
Archivo: Pereprava cherez Dunaj.jpg
La artillería rusa cruza el Danubio durante las operaciones de 1877
Numerosas fuerzas rusas al mando del carismático general blanco Mijail Skóbelev atacaron Pleven. Osman Pasha organizó una defensa brillante y repelió dos ataques rusos con pérdidas enormes del lado enemigo. Para entonces, ambos bandos tenían la misma cantidad de elementos y el ejército ruso se sentía desanimado. La mayoría de los analistas coinciden en que un contraataque habría permitido a los turcos hacerse del control y destruir el puente. Sin embargo, Osman Pasha tenía la orden de mantenerse en el fuerte de Pleven, así que allí se quedó.
Rusia no tenía más tropas que atacaran Pleven, así que la sitiaron, pidiendo a los rumanos que apoyaran con sus tropas. Poco después, las fuerzas rumanas cruzaron el Danubio y se unieron al sitio. El 16 de agosto, en Gorni-Studen, los ejércitos alrededor de Pleven quedaron bajo el mando del príncipe rumano Carol, asesorado por el general ruso Pável Dmítrievich Zotov y el general rumano Alexandru Cernat. Los rumanos lucharon valientemente para capturar los reductos de Grivitza alrededor de Pleven, y los mantuvieron bajo su control hasta el final de las operaciones.
 Archivo: Plevna monument.jpg
Monumento a la Batalla de Pleven en Moscú en una postal coloreada de finales del siglo XIX
A fines de noviembre de 1877, las fuerzas otomanas intentaron romper con el sitio en dirección de Opanets, en el sector defendido por las tropas rumanas. El intento falló y, el 28 de noviembre, el herido comandante Osmán Pasha fue capturado. Entregó su espada al coronel rumano Mihail Christodulo Cerchez. El sitio de Pleven había durado de julio a diciembre de 1877.
Los rusos, dirigidos por el mariscal de campo Yósif Vladímirovich Gurko, capturaron los pasos de montaña de Stara Planina, que eran cruciales para maniobrar. Después, ambos bandos combatieron en las batallas del Paso de Shipka. Gurko realizó varios ataques y finalmente consiguió asegurarlo. Las tropas turcas intentaron recapturar esta ruta, para reforzar a Osman Pasha en Pleven, pero fallaron. Gurko lideró una ofensiva final que aplastó a los turcos alrededor del Paso de Shipka. Esta batalla es considerada uno de los peores errores de la guerra por parte otomana, dado que los demás pasos estaban prácticamente sin protección. Un gran número de soldados turcos se mantuvieron fortificados a lo largo de la costa del Mar Negro y se involucraron en muy pocas operaciones.
Archivo: Shipka field.jpg
Las fuerzas rusas celebran el final victorioso de la Batalla del Paso de Shipka
Un fuerte contingente finlandés, una unidad rumana de más de cuarente mil soldados y brigadas voluntarias de la población búlgara local, lucharon en la guerra del lado de los rusos. Para expresar su gratitud al batallón finlandés, cuyas acciones victoriosas fueron desproporcionadamente mayores que su tamaño, el Zar dio el nombre al regimiento de "Batallón de los Viejos Guardias", denominación que mantienen hasta el día de hoy.
En febrero de 1878,el ejército ruso casi había alcanzado Estambul, pero, temiendo que la ciudad cayera, los británicos enviaron una flota de guerra para intimidar a Rusia y evitar que los rusos entraran a la ciudad. Bajo presión de la flota británica para que iniciaran negociaciones, y habiendo sufrido pérdidas enormes (algunos autores las estiman en doscientos mil hombres), Rusia aceptó buscar un arreglo; firmándose el Tratado de San Stéfano el 3 de marzo de 1878, por el cual el Imperio Otomano reconocía la independencia de Rumanía, Serbia y Montenegro, así como la Autonomía de Bulgaria.
Alarmadas por la extensión del poder ruso en los Balcanes, las grandes potencias modificaron el Tratado de San Stéfano en el Congreso de Berlín de ese mismo año 1878.
Archivo: HouseOfSanStefanoTreaty.jpg
La Casa Yeşilköy en la que se firmó el tratado de San Stefano.
Esta Guerra ruso-turca de 1877–1878, también conocida como Guerra de Oriente, fue considerada por las naciones liberadas por los rusos, de siglos de yugo turco, como el segundo comienzo de su nacionalidad. De ahí los títulos alternativos agregados a ella en las historiografías nacionalistas del siglo XX, tales como la Guerra Rumana de Independencia, la Guerra Búlgara de Independencia, Guerra Serbo-Turca de Independencia, etc.

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