SERVUS HISPANIARUM REGIS



martes, 25 de abril de 2017

LIVº JORNADAS DE HISTORIA MARÍTIMA EN MADRID

Según informa el Instituto de Historia y Cultura Naval de la Armada Española, se celebran en Madrid las LIVº Jornadas de Historia Marítima, en esta edición dedicadas al “IIIº Centenario de la Creación de la Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas”. Las jornadas tendrán lugar desde hoy 25 de abril y hasta el próximo día 27 en el Salón de Actos del Cuartel General de la Armada.
PRESENTACIÓN
En el siglo XVIII, de las Luces o Ilustración, comienza para nuestra nación lo que podemos llamar nuestra revolución industrial, con la llegada de la casa de Borbón a nuestra monarquía.
Se pasó de una etapa donde España era el enemigo a batir pues “no se ponía el sol en nuestro Imperio” a una decadencia, casi ostracismo, donde el oro y la plata que llegaba con la flota de Indias, de nuestras provincias de Ultramar, no bastaba para sustentar los múltiples frentes a que tenía que atender la Corona.
El impulso renovador de FelipeV y su ministro el cardenal Alberoni, supieron rodearse de mentes preclaras como Patiño, gran impulsor y creador de la Marina Real y de la Real Compañía de Guardias Marinas, de ella surgen,con su sucesor el marqués de la Ensenada, los marinos ilustrados que destacaron en importantes disciplinas científicas y técnicas que renuevan completamente la flota bajo el impulso de la construcción naval.
Academia o Escuela Naval que con sus luces y sombras llega hasta nuestros días y que hizo posible el paso del entonces llamado “Arte de Navegar” a la Ciencia de la Navegación.
Niño vestido de guardiamarina en una playa del Mediterráneo. Ángel Cortellini Sánchez.
Niño vestido de guardiamarina
PROGRAMA
Martes, 25 de abril
18:00 h. APERTURA, por el VA., D. Fernando Zumalacárregui Luxán, Director del Órgano de Historia y Cultura Naval.
18:15h. Creación y primeros pasos de la Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas, por D. José María Blanco Núñez. Capitán de Navío ( R).
19:00h. Analogías y diferencias entre los modelos inglés, francés y español (los midshipmen y los Gardes de la Marine), por D. Enrique de Carlos y Boutet. Historiador Naval.
Miércoles, 26 de abril
18:00 h. Sedes y Cuarteles de la Real Compañía de Guardias Marinas, por D. Mariano Juan y Ferragut. Capitán de navío (R).
19:15 h. La Escuela Naval de San Fernando, por D. Juan Castañeda Muñoz. Capitán de Navío, Director de la Escuela de Suboficiales.
Jueves, 27 de abril
18:00 h. Escuela Naval Flotante, por D. José Cervera Pery. General auditor del Cuerpo Jurídico Militar (R).
19:15h. La Escuela Naval Militar de Marín por D. José M.ª Núñez Torrente. Capitán de Navío, Director de la Escuela Naval Militar.
Entrada libre hasta completar aforo.
LUGAR DE LAS SESIONES
Salón de Actos
Cuartel General de la Armada
c/ Juan de Mena, 7
28014 Madrid

lunes, 24 de abril de 2017

UNA MEDALLA DEL PRETENDIENTE ORLEANISTA ENRIQUE VI

Henri, Comte de Paris (1980-1999) in 1987.jpg
El pretendiente orleanista Enrique VI

Enrique Roberto Fernando María Luis Felipe de Orleans y Orleans, nació en el castillo de Eu (Francia) el 5 de julio de 1908.
Fue hijo de Juan de Orleans, duque de Guisa, y su esposa, la princesa Isabel María de Orleans.
Se crió en Marruecos.
El 8 de abril de 1931 contrajo matrimonio en Palermo con Isabel de Orleans Braganza y Dobrzensky, princesa de Brasil. De este matrimonio nacieron once hijos, de entre los que destacamos a don Enrique, conde de París y a doña Ana de Orleans, casada con Don Carlos de Borbón, Infante de España.
En 1939, después de negársele la admisión tanto en las Fuerzas Armadas de Francia como en las del Reino Unido, a Enrique se le permitió unirse a la Legión Extranjera Francesa.
Desde 1940, a la muerte de su padre, se convirtió en el pretendiente orleanista al trono francés como Enrique VI.
En 1950, después de que se aboliese la ley de exilio, regresó a Francia.
Falleció en París el 19 de junio de 1999.
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En la Francia de finales de los años veinte, el movimiento orleanista seguía vivo, y, con la intención de potenciar la figura del que en esos momentos se postulaba como su Delfín, se acuñó una medalla.
Se trata de una pieza de circular de plata en cuyo anverso se muestra la figura del joven Enrique Roberto de Orleans y Orleans. Le acompañan dos inscripciones latinas. La primera en la que se conmemora su 21 cumpleaños: "PRO XXI ANNO AETATIS SUAE" y la segunda con el año en curso de 1929: "MCMXXIX".
Anverso de la medalla
Foto: www.ebay.fr.
El reverso presenta un forro de lises sobre el que se colocan, acolados, los escudos reales de Francia y de la región de Auvernia, ambos protegidos por la corona de Delfín. Le rodea una inscripción latina que exalta la fidelidad de Auvernia al heredero orleanista al trono francés: "SEMPER ARVERNIA FIDELIS PRINCIPI HENRICO GALLIAE DELPHINO". En vez de emplearse puntos de separación, se utilizan delfines heráldicos. Anverso sobrio, muy del gusto de esos años; y elegante reverso con detalles, como el de los delfines, muy afortunado.
Reverso de la medalla
Foto: www.ebay.fr.

viernes, 21 de abril de 2017

50 AÑOS DEL GOLPE DE LOS CORONELES EN GRECIA

Tras años de inestabilidad y conflictos, Grecia afrontaba unas decisivas elecciones generales que estaban convocadas para el 27 de mayo de 1967.
Se esperaba una victoria electoral del partido de centro EK, pero dada la avanzada edad de su líder, Georgios Papandreu, tanto el Rey Constantino II como los partidos conservadores y el propio Departamento de Estado de los EEUU, temían que su hijo Andreas Papandreu tomara el relevo en la dirección del partido centrista, implicando un posible giro parlamentario hacia la izquierda, y una mayor influencia del partido socialista EDA (el comunista KKE era ilegal y no podía concurrir en las elecciones). A principios de abril de 1967, el rey Constantino II se entrevistó para tratar el tema con el entonces embajador de Estados Unidos en Grecia, Phillip Talbot, y le preguntó por la actitud que tendría su gobierno en caso de que buscara una solución extraparlamentaria. Según fuentes norteamericanas, el monarca se reunió a principios de abril con altos mandos del ejército que le aseguraron que las fuerzas armadas no iban a tomar ninguna iniciativa antes de las elecciones.
Desde noviembre de 1966, un informe de los servicios de inteligencia del Departamento de Estado de Estados Unidos titulado Clouds on the Greek Horizon (Nubes en el horizonte griego), avisaba de la existencia de una trama militar por parte de oficiales de rango medio, destinada a impedir el probable resultado de las elecciones y a mantener a la fuerza la estabilidad política del país con un régimen autoritario.
El 21 de abril, hoy hace cincuenta años, un grupo de militares derechistas, en su mayoría coroneles, de pensamiento nacionalista, dirigidos por Georgios Papadopoulos, dieron un golpe de estado. Las tropas detuvieron a todos los líderes políticos, incluso el primer ministro, tomaron el control del gobierno, del parlamento, del ministerio de defensa y de los principales medios de comunicación, e impusieron la ley marcial. Rodearon con tanques la residencia real de Tatoi, para evitar la resistencia del rey. 
Unidades blindadas ocupan el centro de Atenas
Al día siguiente, Constantino II visitó el Ministerio de Defensa, donde se encontraban reunidos los líderes golpistas y el primer ministro Kanellopoulos, que estaba bajo arresto. Después de una discusión, el monarca aceptó colaborar y tomar juramento al nuevo régimen dictatorial, a condición de que la junta militar aceptase colocar en el gobierno a cierto número de políticos civiles, entre ellos un monárquico, Konstantinos Kollias, como primer ministro, a lo que los militares accedieron. En los días siguientes, unas 10.000 personas fueron detenidas arbitrariamente sin juicio.
Constantino II siempre mantuvo que su breve colaboración con el golpe de los coroneles fue una maniobra táctica que le permitiría ganar tiempo para organizar un contragolpe. Declaró más adelante que quiso manifestar públicamente su desagrado con el régimen al adoptar un gesto sombrío en la fotografía oficial de su juramento a la Junta. El depuesto primer ministro Kanellopoulos declaró en el juicio a los coroneles de 1975 que había suplicado al rey que no prestara juramento, dado que este acto equivalía a legitimar el régimen golpista. El monarca declararía más tarde que lo hizo a fin de evitar un baño de sangre.
EFE/Archivo/UPI
El rey Constantino II y el gobierno cívico-militar tras el Golpe de 1967
Las relaciones del Rey con la Junta no fueron buenas. Constantino II, acostumbrado como su padre a tener un papel activo en la política, no parecía muy dispuesto a permanecer como una figura decorativa. Aunque los coroneles eran anticomunistas y dispuestos a colaborar con la OTAN y las potencias occidentales, la opinión pública internacional se mostraba temerosa de la situación en Grecia. En esa situación, el rey Constantino II visitó Washington en el otoño de 1967, donde se entrevistó con el presidente Lyndon B. Jhonson.
Miembros de la Junta Militar
El 13 de diciembre de 1967, Constantino II decidió lanzar un contragolpe contra el régimen dictatorial. Como Atenas estaba bajo el control de la junta militar, el rey viajó en la madrugada hacia la ciudad de Kavala, al norte del país, acompañado de toda su familia y del primer ministro Kollias. En Kavala, el Rey pretendía reunirse con tropas leales a la monarquía, organizar una fuerza, y avanzar hacia Salónica, tomar la ciudad, y crear ahí un gobierno paralelo. En Kavala, Constantino fue bien recibido. Las fuerzas armadas destacadas en esa ciudad estaban bajo el mando de un general leal a él. La Fuerza Aérea y la Armada, ambas dirigidas por generales realistas que no habían estado involucrados en el golpe de estado, se mostraron decididas a apoyar a Constantino, mientras que otros oficiales cortaron la comunicación entre Atenas y el norte de Grecia.
Resultado de imagen de golpe coroneles grecia
En lugar de organizar una movilización rápida, Constantino II prefirió reunir una fuerza lo suficientemente grande para avanzar hacia Salónica. Antes de que eso pasara, los generales leales a monarca fueron arrestados por oficiales de segundo orden proclives al régimen militar, y éstos pusieron en marcha una fuerza que marchó a Kavala para arrestar al rey. Habiendo fracasado su intento de contragolpe, el monarca decidió marcharse al exilio a bordo del avión real, con toda su familia y su primer ministro. El 14 de diciembre de 1967 la familia real llegó a Roma. Constantino II no regresaría a Grecia durante todo el resto del gobierno militar, y de hecho nunca regresaría como monarca reinante.
Resultado de imagen de golpe coroneles grecia
El coronel Georgios Papadopoulos asumió el cargo de primer ministro y Georgios Zoitakis fue designado regente.
Al año siguiente, el gobierno de la dictadura envió intermediarios al rey para negociar los términos de su regreso al país. Constantino II insistió en la restauración de la democracia como requisito para regresar. En noviembre de 1968, el régimen promulgó una nueva constitución que mantenía la monarquía en Grecia, pero le quitaba todos sus poderes al monarca. El gobierno decretó un ministerio-regencia que funcionaría hasta que el rey aceptara el nuevo orden.
En 1973 la dictadura militar, que nunca había sido apoyada por el pueblo griego, se había vuelto más impopular aún, y en mayo hubo un intento de golpe de manos de militares monárquicos de la Armada, sin el apoyo de Constantino. En venganza, Papadopoulos declaró a Grecia una república el 1 de junio, decisión que fue refrendada por un plebiscito el 29 de julio, en el que participaron incluso las facciones opuestas a la dictadura. Papadopoulos se proclamó a sí mismo presidente de Grecia, pero en noviembre ocurrió un golpe dentro de la misma junta militar organizado por Dimitrios Ioannides, quien colocó al general Phaedon Gizikis como nuevo presidente.
En julio de 1974, la dictadura militar perdió credibilidad después de promover un golpe de estado en Chipre, y terminó por caer. Ese mismo año regresó del exilio Constantinos Karamanlis y se convirtió en el primer ministro de un gobierno provisional hasta la celebración de elecciones democráticas. La nueva administración encontró ilegítima la Constitución del régimen militar y restableció por decreto la de 1952, que establecía la forma de estado de Grecia como una monarquía constitucional, por lo que Constantino II sería reconocido nuevamente como monarca. El Rey permaneció en Londres, confiado en que se le invitara a regresar a Grecia.
Después de la victoria de Karamanlis en las elecciones parlamentarias de noviembre de 1974, en las que su partido Nueva Democracia obtuvo 54.4 % de los votos, al mes siguiente se puso en marcha el referéndum sobre la forma de estado para Grecia. Aunque Karamanlis era el líder tradicional del partido conservador monárquico, la derecha votó por la república, lo mismo que el centro. Reprochaban a Constantino II su intromisión en la vida política más allá de sus prerrogativas constitucionales, y las indebidas influencias políticas ejercidas por otros miembros de la familia real que no tenían un papel constitucional. Constantino era también criticado por su apoyo a la junta militar en 1967 y su negativa a cortar relaciones con la misma durante su exilio, su papel en la dimisión de Papandreu en 1965 y su rechazo entonces a convocar elecciones, lo que según muchos había conducido al golpe de estado de abril de 1967.
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Manifestación a favor de la república en Grecia
El voto a favor de la monarquía representó sólo el 31 %. En 1985, el líder de Nueva Democracia, Constantinos Mitsotakis, declaró que el referéndum había sido poco limpio, porque Karamanlis no le permitió al rey realizar en persona una campaña política en Grecia. Se le había permitido sólo dirigirse al pueblo griego por televisión desde Londres, mientras los grupos monárquicos se encargaban de su campaña en Grecia. 
Constantino reconoció sus errores pasados y afirmó sus intenciones democráticas de cara al futuro; también prometió que tendría a la reina madre alejada de la vida política del país.
Aunque Constantino II no fue formalmente exiliado después del referéndum, no regresaría a Grecia en mucho tiempo, y ya no como monarca reinante.

miércoles, 19 de abril de 2017

LA PRAGMÁTICA SANCIÓN DE 1713: AUSTRIA ACEPTA LA SUCESIÓN FEMENINA

Martin van Meytens (attrib.) - Porträt Kaiser Karl VI.jpg
El Emperador Carlos VI
Un 19 de abril de 1713, el emperador Carlos VI, promulgaba la Pragmática Sanción. Se trataba de un edicto cuyo objetivo era asegurar que las posesiones hereditarias de la Casa de Habsburgo pudieran ser heredadas por una descendiente del sexo femenino, además de su indivisibilidad. 
El edicto no afectaba a la dignidad de Emperador del Sacro Imperio: aunque siendo, por siglos, encabezada por Habsburgo, la corona Imperial seguía siendo electiva, no hereditaria. 
Desde su matrimonio en 1708, Carlos y su esposa Isabel Cristina no habían tenido hijos varones, siendo por tanto el propio Carlos VI el único superviviente masculino por línea directa de la casa de Habsburgo. Su hermano mayor, José I, había muerto sin dejar descendencia masculina, lo que había hecho posible la subida al trono de Carlos VI. 
La Pragmática Sanción de 1713

Estando vigente en Austria la Ley Sálica, Carlos VI necesitaba tomar medidas extraordinarias para evitar una disputa sucesoria, como había sucedido en España y que bien conocía, al haber sido él mismo uno de los candidatos (Archiduque Carlos o Carlos III para los austracistas). 
La Pragmática sanción de 1713 permitió que Carlos VI fuera sucedido por su hija mayor, María Teresa. Sin embargo, a pesar de la promulgación de este edicto, su ascenso al trono en 1740, provocó el estallido de la Guerra de Sucesión Austriaca.
Los emperadores Carlos VI e Isabel Cristina y sus tres hijas: María Teresa, María Ana y María Amalia

martes, 18 de abril de 2017

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!




¡¡¡Resurrexit, sicut dixit. Alleluia!!!.
Desde "Salón del Trono" queremos desear a todos nuestros amigos y seguidores una muy feliz Pascua de Resurrección. Tras estos días santos, continuamos nuestra singladura.

viernes, 7 de abril de 2017

SEMANA SANTA EN "SALÓN DEL TRONO"

Queridos amigos y seguidores:

Nos aproximamos al Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa y, fieles a los Misterios Pascuales, nos disponemos a vivir, un año más, la Pasión, Muerte y gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Por tal motivo este Blog deja de publicar sus entradas desde mañana, Sábado de Pasión (8 de abril), hasta el Lunes de Pascua (17 de abril).
Les deseo unos muy felices y reflexivos días, mientras les dejo con mis particulares devociones, a las que como Hermano, acompañaré (D.m.) en sus respectivas estaciones de penitencia:

ILUSTRE Y FERVOROSA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL PERDÓN Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA SALUD. ("LA SALUD")

Nuestro Padre Jesús del Perdón

María Santísima de la Salud en su paso de palio



REAL, ILUSTRE Y FERVOROSA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRA SEÑORA DEL SANTO ROSARIO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA SENTENCIA Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA MACARENA ("LA MACARENA")


Nuestro Padre Jesús de la Sentencia

María Santísima de la Esperanza Macarena

PONTIFICIA, REAL, ILUSTRE Y PRIMITIVA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y COFRADÍA DE NAZARENOS DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA CONVERSIÓN DEL BUEN LADRÓN Y NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE MONTSERRAT. ("MONTSERRAT")

Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón en su paso de misterio

Nuestra Señora de Montserrat

miércoles, 5 de abril de 2017

CHARLES LEWIS GRUNEISEN, EL PRIMER CORRESPONSAL DE GUERRA

cartel de la película-documental



Se presentaba ayer en el Cine Paz de Madrid la película-documental: "Gruneisen. El primer corresponsal de guerra". La producción, que ha contado con el patrocinio del Instituto CEU de Estudios Históricos y la Fundación Ignacio Larramendi, narra las peripecias de este periodista inglés en la Primera Guerra Carlista.
En opinión de sus autores, Gruneisen se anticipó en cerca de veinte años a William Rusell, considerado, hasta ahora, el primer corresponsal de guerra, quien en 1854 cubrió la de Crimea para The Times. 
El guión del documental, de setenta minutos de duración, es una idea original del profesor e historiador Alfonso Bullón de Mendoza.
Charles Lewis Gruneisen (1806-1879), nació en Bloomsbury, Londres, el 2 de noviembre de 1806. Su padre, Charles Gruneisen, natural de Stuttgart, adquirió la nacionalidad inglesa por la ley 23 de diciembre 1796. Charles Lewis fue educado por un tutor privado y recibió formación en la Academia de Pentonville, completando sus estudios en Holanda.
Aficionado a la Literatura y a la Música, inició su carrera como periodista y en 1832 fue nombrado subdirector del diario conservador "The Guardian". Posteriormente pasó a ser editor de la "Gaceta de los viajeros británicos, del Comercio y del Derecho", un diario de la tarde de Londres, en 1833. Ese mismo año comenzó a dirigir la sección de internacional del "Morning Post"
En marzo de 1837 fue enviado como corresponsal especial del "Morning Post" a España, entonces sumida en la Primera Guerra Carlista. Gruneisen se unió al ejército carlista en España, acompañando al propio pretendiente Don Carlos. Estará presente en distintas acciones de guerra, especialmente en la victoria carlista de Villar de los Navarros el 24 de agosto de 1837, recibiendo la condecoración creada a tal efecto para conmemorar ese combate. 
Su posición inmediata a la corte carlista le permitió mediar y salvar las vidas de muchos prisioneros isabelinos que de otro modo hubieran sido ejecutados por los generales carlistas. 
Carga isabelina en un fotograma del documental

Acompañó a la Expedición Real de Don Carlos desde la localidad turolense de Mora de Rubielos, llegando a las puertas de Madrid en septiembre de 1837. En la retirada desde la capital de España sufrió grandes penurias, y en varias ocasiones corrió el riesgo de perder la vida. Después de la batalla de Retuerta (5 de octubre de 1837), encontrando que sus servicios ya no eran de alguna utilidad, decidió abandonar España. Cuando se disponía a salir del país, el 19 de octubre de 1837, fue hecho prisionero por algunos soldados cristinos. El general Espartero le consideró espía carlista, decretando para él la pena de muerte. Sólo la oportuna intervención de Lord Palmerston evitó su fusilamiento, lográndose su puesta en libertad. Así, Gruneisen pudo regresar a Inglaterra en enero de 1838. Con anterioridad a su salida de España Don Carlos le confirió la Cruz de Caballero de la Real Orden de Carlos III. 
De 1839 a 1844 fue corresponsal en París del "Morning Post"; editor del semanario "Big Canion"', desde el 16 noviembre 1844 hasta el 28 junio 1845, y corresponsal especial del "Morning Herald" durante el viaje de estado de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto a diferentes estados alemanes en 1845. 
Desde París organizó un sistema express de transmisión de noticias a los diarios de Londres mediante palomas.
A su regreso a Inglaterra actuó como crítico musical en el "Illustrated London News" y en el "Morning Chronicle," hasta 1853. 
Álvaro de Paz interpreta a Charles Lewis Gruneisen

Colaboró con diferentes comoañías de ópera como crítico musical y fue íntimo amigo de Meyerbeer, quien le confió la revisión del libreto de su ópera "El Profeta". 
Fue miembro de la Real Sociedad Geográfica, de la Sociedad de las Artes, de la Real Literaria, y continuó brillando como crítico musical. Fue uno de los primeros en llamar la atención sobre los méritos y deméritos de Wagner, mientras que su conocimiento de la música española, adquirida durante su estancia en España, fue notable. 
Su sinceridad, seriedad y altos principios dieron mucho peso a sus opiniones sobre el arte musical. desde 1868 fue crítico musical permanente del 'Athenæum', puesto que ocupó hasta su muerte. 
Falleció en su residencia del 16 de Surrey Street, Strand, Londres, el 1 de noviembre de 1879, y fue enterrado en Highgate 7 de noviembre
Fue autor de los libros: "La Opera y Prensa," (1869); "Bosquejos de España y los españoles durante la guerra civil carlista" (1874); y "Memoria de Meyerbeer"; y pàrticipó en la obra: "La vida de Mendelssohn".

lunes, 3 de abril de 2017

UNA MEDALLA DE GUILLERMO I, REY DE LOS PAÍSES BAJOS

Royal coat of arms of the Netherlands.svg
Armas de Guillermo I de los Países Bajos
Diseño: Sodacan

Guillermo I (Willem Frederik van Oranje-Nassau) nació en la ciudad de La Haya el 24 de agosto de 1772.
Sus padres fueron los últimos estatúderes de los Países Bajos, Guillermo V de Orange-Nassau y su esposa la Princesa Guillermina de Prusia. 
A consecuencia de la expansión de la Revolución Francesa, los Países Bajos fueron invadidos por los ejércitos revolucionarios, por lo que Guillermo V y el Príncipe Guillermo huyeron con el resto de su familia a Inglaterra. Al contrario que su padre –que dio permiso a su pueblo para colaborar con los franceses – el Príncipe Guillermo tenía una fuerte personalidad y trató de recuperar la República.
En 1791 casó con su prima la Princesa Guillermina de Prusia, hija del rey Federico Guillermo II, con quien tuvo cuatro hijos.
En 1799, el Príncipe desembarcó en el actual territorio de Holanda Septentrional. La población holandesa local no se mostró muy contenta con la llegada del joven Guillermo y algunos partidarios de la Casa de Orange-Nassau incluso fueron ejecutados. Tras una serie de escaramuzas menores fue obligado a abandonar de nuevo el país. 
Napoleón Bonaparte decidió cederle algunos pequeños principados alemanes, en compensación por sus territorios perdidos. Sin embargo, estos principados le fueron confiscados cuando los ejércitos napoleónicos invadieron el Sacro Imperio Romano Germánico en 1806 y Guillermo decidió apoyar a sus parientes prusianos contra Napoleón. Ese mismo año, tras la muerte de su padre, le sucedió como Guillermo VI, Príncipe de Orange.
Guillermo I Rey de los Países Bajos
Después de la derrota de Napoleón en la Batalla de Leipzig (octubre de 1813), los ejércitos franceses se retiraron del territorio de los Países Bajos. Se formó un gobierno provisional, formado bajo el liderazgo de algunos de los llamados “Patriotas”, que pidieron el regreso de Guillermo. Desde su punto de vista, se daba por descontado que los demás países europeos aceptarían el liderazgo del príncipe Guillermo en el nuevo orden, y sería positivo para restaurar la unión entre los holandeses y los lazos internacionales. Por lo que se refiere a la población holandesa, en general estaba satisfecha con la retirada de los franceses, que habían arruinado la economía del país, y el regreso del príncipe fue considerado con agrado.
El 30 de noviembre de 1813, el príncipe Guillermo desembarcó en la playa de Scheveningen, a sólo unos pocos metros del lugar desde donde había abandonado el país con su padre dieciocho años antes, y el 6 de diciembre el gobierno provisional le ofreció el título de rey, que Guillermo rechazó, proclamándose “príncipe soberano”. También aceptó que los derechos del pueblo fuesen garantizados por “una constitución razonable”.
De hecho, la nueva constitución ofrecía al príncipe Guillermo extensos poderes (casi absolutos). Los ministros del gobierno sólo eran responsables ante él y el parlamento (dividido en dos cámaras) ejercía sólo un poder limitado. Fue coronado como príncipe soberano en la Nieuwe Kerk (Nueva Iglesia) de Ámsterdam. En 1814 obtuvo la soberanía sobre todo el territorio de los Países Bajos, incluyendo las Provincias Unidas y el territorio de la actual Bélgica.
Al sentirse amenazado por la huida de Napoleón Bonaparte de su confinamiento en la isla de Elba, Guillermo se proclamó rey del “Reino Unido de los Países Bajos” el 16 de marzo de 1815, con el apoyo de los países reunidos en el Congreso de Viena. Su hijo, el futuro Guillermo II, luchó como comandante en la Batalla de Waterloo, que terminó con la derrota de los ejércitos franceses. Tras la victoria, el rey Guillermo I adoptó una nueva constitución, que aceptaba la mayor parte de lo establecido en la anterior y que también incrementaba sus poderes.
King Willem I - Van Bree.jpg
Retrato de Guillermo I por Van Bree
La constitución fue aceptada en el Norte, pero no en el Sur. La desigual representación del Sur fue una de las causas que provocarían el estallido de la Revolución Belga de 1830. En las provincias del sur la participación electoral para la constitución fue baja, pero Guillermo interpretó que la abstención era un voto afirmativo. Preparó una celebración en Bruselas, donde repartió monedas de cobre entre el pueblo (que le dieron su primer apodo, “El Rey de Cobre”).
El rey Guillermo I orientó la política gubernamental hacia el progreso económico. Fundó muchas instituciones comerciales (su segundo apodo era “El Rey Mercader”). En 1822 creó  la “Algemeene Nederlandsche Maatschappij ter Begunstiging van de Volksvlijt”, que se convertiría en una de las más importantes instituciones económicas de Bélgica tras su independencia (Société Générale de Belgique). La industria floreció en el país, especialmente en el Sur. En 1817 también fundó tres universidades en las provincias del sur, como la nueva Universidad Católica de Lovaina, la Universidad de Gante y la Universidad de Lieja.
 Al mismo tiempo, las provincias del norte del país se convirtieron en un importante centro comercial. En combinación con las colonias en las Indias Orientales, Surinam y las Antillas Holandesas fomentaron el aumento de la prosperidad y riqueza en el reino. Sin embargo, la mayor parte de los beneficios iban a parar a manos de los holandeses. En comparación, pocos belgas consiguieron beneficiarse del crecimiento económico. Este sentimiento de desigualdad y discriminación sería otra causa del descontento de los belgas.
Oficialmente, en el Reino de los Países Bajos existía separación entre Iglesia y Estado. Sin embargo, el propio Guillermo era un firme defensor de la Iglesia Reformada Holandesa, lo que generó mayor resentimiento en el sur, predominantemente católico. Aparte de las diferencias religiosas, Guillermo I generó una controversia cultural y lingüística al imponer el holandés como lengua oficial de la región de Flandes, lo que enfureció a los aristócratas y trabajadores francófonos. Se requirió que todas las escuelas públicas del reino instruyeran a los estudiantes en la religión reformada y en el lenguaje holandés. Muchos de los habitantes del Sur temían que el rey tratara de eliminar el catolicismo y el idioma francés.
Guillermo I en un viejo billete de 10 florines
En 1830 estalló el sentimiento nacionalista belga y la "holandofobia"  se extendió por toda Bélgica. Tuvieron lugar varios disturbios, principalmente dirigidos contra el impopular ministro de justicia del reino, que vivía en Bruselas. Enfurecido, Guillermo I reaccionó enviando tropas para reprimir a los rebeldes. Sin embargo, los disturbios no sólo no cesaron, sino que se extendieron a otras ciudades belgas, que sintieron la necesidad de defender su identidad azuzadas por los políticos nacionalistas belgas. Pronto se proclamó el Estado independiente de Bélgica.
Al año siguiente, el rey Guillermo I envió a sus hijos a Bélgica para reprimir la rebelión. Aunque inicialmente victorioso, el ejército holandés fue obligado a retirarse tras la amenaza de la intervención de Francia. Una minoría belga mantuvo su apoyo a la Casa de Orange-Nassau (especialmente los flamencos) durante años, pero los holandeses nunca consiguieron recuperar el control de Bélgica. Resistiéndose a aceptar la derrota, el rey continuó la guerra contra el nuevo país durante ocho años. Sus éxitos económicos fueron en parte anulados por su empecinamiento en mantener el esfuerzo militar. El coste de la guerra se convirtió en una pesada carga para la economía holandesa, creando un fuerte malestar público. Finalmente, en 1839, el rey se vio obligado a detener la guerra. El Reino Unido de los Países Bajos fue disuelto y rebautizado simplemente como “Reino de los Países Bajos”.
En 1840 se iniciaron cambios constitucionales debido a que los términos referidos al Reino Unido de los Países Bajos tuvieron que ser retirados. Entre los cambios constitucionales se incluyó la introducción de la responsabilidad judicial de los ministros. Aunque el parlamento mantuvo un poder similar a la situación anterior, el gobierno era más controlable. Sin embargo, el carácter conservador del rey no pudo soportar estos cambios constitucionales, que junto a la negativa a aceptar la pérdida de Bélgica y la intención del monarca de volver a casarse con Henriette d´Oultremont (la reina Guillermina había fallecido en 1837,que escandalizó a los belgas y a los católicos,finalmente le llevaron a la abdicación, que se produjo el 7 de octubre de 1840. Su hijo mayor accedió al trono como Guillermo II de los Países Bajos. El exmonarca se trasladó a la ciudad de Berlín, donde murió tres años después, el 12 de diciembre de 1843, en compañía de su segunda esposa Henriette.
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Para conmemorar la creación del Reino Unido de los Países Bajos, sancionado por el Congreso de Viena, se acuñaron medallas alusivas a tan histórica circunstancia. Iban destinadas a sus nuevos súbditos, los habitantes de las actuales Bélgica y Luxemburgo.
La medalla que hoy les presentamos es una pieza circular de plata, en cuyo anverso se muestra la efigie del rey Guillermo I. Le rodea una leyenda latina con sus títulos de Rey de Bélgica y Gran Duque de Luxemburgo: "WILH(emus). NASS(au). BELG(icae). REX. LUXEMB(urgi). M(agni). DUX"
Medallas históricas: medalla de Guillermo de Nassau,año 1840,plata - Foto 1 - 21871466
Anverso de la Medalla
Foto: www.todocoleccion.net

En el reverso otra leyenda latina que exalta las virtudes y prosperidad que jura aportar el nuevo monarca: "PATR(iae)SAL(utem). REG(is). ET. ORD(inis). SOLEN(nis). SACRAM(entis). ASSERTA." y la data de la creación definitiva del nuevo Reino en el Acta Final del Congreso de Viena (1815): "MDCCCXV".
Le rodea una corona de laurel cerrada.
Medallas históricas: medalla de Guillermo de Nassau,año 1840,plata - Foto 2 - 21871466
Reverso de la Medalla
Foto: www.todocoleccion.net