SERVUS HISPANIARUM REGIS



martes, 27 de septiembre de 2016

LA BATALLA DE BUÇACO (1810)


Vista de la Sierra de Buçaco en Portugal
Foto: Edescas2

En el contexto de las Guerras Napoleónicas, tenía lugar un 27 de septiembre de 1810 la Batalla de Buçaco (o Bussaco, empleando la grafía antigua), en un lugar próximo a Luso (Melhada), zona agreste y montañosa.
Combatieron, por un lado, las fuerzas aliadas portuguesas y británicas (unos 50.000 hombres), bajo el mando de Arthur Wellesley, y, por otro, las fuerzas francesas (alrededor de 65.000 soldados) dirigidas por los mariscales Masséna y Ney


Mapa de la campaña
portugalenlaguerrapeninsular.blogspot.com
Wellington partió desde los alrededores de Lisboa con el objetivo de frenar el avance de las tropas de Masséna, quien había entrado en territorio portugués desde España. De este modo buscaba prevenir la futura presión que los franceses pudieran ejercer sobre las líneas de Torres Vedras, un fuerte dispositivo defensivo no lejos de Lisboa levantado por las fuerzas luso-británicas.
En su avance, portugueses y británicos ocuparon las crestas montañosas próximas a Buçaco. A la vista del enemigo, Masséna ordenó asaltos sucesivos sobre las posiciones contrarias, las tropas anglo-portuguesas, a las que no logró desalojar. El balance de los ataques se cifró por parte francesa en la pérdida de unos 4.500 hombres, frente a las bajas británicas y portuguesas, que ascendieron a 1.500 hombres.
Escena de la batalla de Buçaco
En los días siguientes, Masséna ordenó ataques de flanco contra las posiciones inemigas, pero tampoco obtuvo ningún éxito. 
El 10 de octubre de ese mismo año 1810, Wellington dispuso la retirada del ejército combinado hacia las posiciones fortificadas de la Línea de Torres Vedras. Estas defensas, demasiado poderosas como para intentar un ataque en regla, y con un ejército agotado, llevaron a la retirada de las tropas francesas.

Falto de víveres, con parte de sus tropas enfermas, y fustigado por los ataques de los anglo-portugeses en el camino de regreso, Masséna regresó a España a comienzos de 1811. En total había perdido unos 25.000 hombres en la campaña. Este nuevo intento francés por controlar Portugal y expulsar del país a los británicos había fracasado. 

Grupo de recreadores históricos en Buçaco
Foto: www.visitcentrodeportugal.com.pt

Por su parte, Wellesley renunció a liberar totalmente Portugal del resto de tropas francesas, esperando una ocasión más propicia. 

Masséna volvió a fracasar en mayo de 1811 en Fuentes de Oñoro (Salamanca), otra vez ante los anglo-portugueses de Wellesley, lo que significó su retirada del mando principal de las tropas napoleónicas.

Buçaco había resultado una victoria muy significativa a la hora de impedir los planes napoleónicos en Portugal, reforzando la alianza tradicional entre Londres y Lisboa.

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA SANTA ALIANZA

Alejandro I de Rusia, Francisco I de Austria y Federico Guillermo III de Prusia

El 26 de septiembre de 1815, en la ciudad de París, los monarcas de Austria, Rusia y Prusia firmaban el tratado de la Santa Alianza, una vez restablecida por segunda vez la monarquía de Luis XVIII en Francia. Los tres monarcas, invocando los principios cristianos, prometían mantener en sus relaciones políticas los «preceptos de justicia, de caridad y de paz». Suponía basar las relaciones internacionales en el cristianismo y se declaraba abierta a quien aceptara esos principios, dejando fuera de forma deliberada a las potencias no cristianas como el Imperio Otomano.
Recreación neogoticista de la Santa Alianza
La experiencia de las Guerras Napoleónicas recomendaba la unidad de acción a las potencias del Antiguo Régimen para fortalecer su papel en la nueva Europa de la Restauración. Para ello la Santa Alianza convocó congresos periódicos en los que se analizaba la situación europea y el modo de actuar contra los movimientos revolucionarios liberales.
El primero de ellos se reunió en 1818 en Aquisgrán, pactando medidas contra los "demagogos y revolucionarios" en los Estados Alemanes, así como la retirada de sus tropas de suelo francés y adhiriendo a Gran Bretaña a sus políticas, aunque el gobierno británico presidido por George Canning eludió todo acuerdo concreto para ayudar a la Alianza en cualquier intervención militar, sea con dinero, buques, o tropas.
Del mismo modo, en los Congresos de Troppau y Laibach (ambos en 18120) y en el Congreso de Verona de 1822 se consagró un "derecho de intervención", inspirado por el Príncipe Metternich, por el cual la Santa Alianza podía intervenir contra los brotes de liberalismo en cualquier país del continente al constituir éstos una "amenaza a la paz europea". Con eso admitía la Santa Alianza que Austria  enviara tropas para sofocar revueltas liberales en el Reino de las Dos Sicilias y en el Reino de Piamonte (en 1820), y luego, tras la eliminación en Francia de toda huella de su pasado "revolucionario", que la monarquía de Luis XVIII enviara tropas contra los liberales de España ("Los Cien Mil Hijos de San Luis") para reponer a Fernando VII como rey absoluto en 1823.
El Príncipe de Metternich
En ambas crisis Gran Bretaña rehusó intervenir en favor de la Santa Alianza, al juzgar que sus intereses no estaban siendo afectados y que la movilización de sus tropas era determinada por su Parlamento y no sólo por el rey, ya que Gran Bretaña no era una monarquía absoluta como lo eran Austria, Rusia o Prusia.
Por este mismo motivo el gobierno británico también rechazó ayudar a la Santa Alianza cuando ésta autorizó en Verona una intervención para restablecer el dominio absolutista sobre España y también sobre sus colonias americanas, ya que Gran Bretaña mantenía un lucrativo comercio con la antigua América Española y temía que una reacción de España patrocinada por la Santa Alianza le trajera competidores o la pérdida de sus nuevos mercados. En tanto Austria, Prusia, y Rusia carecían de una flota de guerra que desafiara la negativa británica y su dominio en las aguas del Atlántico, los planes de la Santa Alianza se redujeron a restaurar a Fernando VII como monarca absoluto en la España metropolitana.
Fernando VII, recibido por el duque de Angulema en Puerto de Santa María (1823), recupera su poder absoluto
A largo plazo, la Santa Alianza fracasó ante las políticas dispares de sus integrantes. Así, al estallar la Guerra de Independencia de Grecia en 1821, la Alianza se pronunció contra los rebeldes griegos pero Gran Bretaña y Francia apoyaron informalmente a los griegos para salvaguardar sus propios intereses en el Mediterráneo, zona donde Austria y Prusia tenían escaso poder e influencia.
Ante ello, Rusia empezó a mostrar grandes dudas sobre la conveniencia de la posición de la Santa Alianza de no intervenir en Grecia y, tras la muerte del zar Alejandro I en 1825, su hermano y sucesor Nicolás I determinó apoyar también a los griegos sublevados para debilitar al Imperio Otomano y evitar que británicos y franceses fuesen los únicos aliados de Grecia. Esto mostró una fractura irremediable en la Santa Alianza, que prácticamente quedó inactiva desde entonces.
TRATADO DE LA SANTA ALIANZA
“En nombre de la muy Santa e indivisible Trinidad.
SS.MM. El Emperador de Austria, el Rey de Prusia, y el Emperador de Rusia, como consecuencia de los grandes acontecimientos que han señalado Europa en el curso de los tres últimos años (...).
En consecuencia, Sus Majestades han convenido los artículos siguientes:
Art. I. Conforme a las palabras de las Santas Escrituras, que ordenan a todos los hombres mirarse como hermanos, los tres monarcas contratantes permanecerán unidos por los lazos de una verdadera e indisoluble fraternidad y se considerarán como patriotas, se prestarán en toda ocasión y en todo lugar asistencia, ayuda y socorro...
Art. II. En consecuencia, el único principio en vigor, ya sea entre dichos gobernantes, ya sea entre los súbditos, será el de prestarse recíprocamente servicio.
Hecho, triplicado y firmado en París el año de gracia de 1815, el 26 de septiembre. Francisco, Federico-Guillermo y Alejandro."

sábado, 24 de septiembre de 2016

CENTENARIO DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LA FUENCISLA

"¡Oh, de la Fuencisla!,
Virgen pía y fuerte,
en vida y en muerte, abogad por mi."
Quien este blog escribe nació, creció y forjó su carácter entre las piedras románicas de Segovia, bajo la atenta mirada de las prodigiosas arquerías del Acueducto. Y en esos años de formación, siempre un amor me acompañaba, el que mi alma y corazón profesan y profesarán siempre a Nuestra Señora de la Fuencisla, Patrona de Segovia y su Tierra.
Bajar a su Santuario a orillas del Eresma para hablarle, para pedirle consejo y favor. El solemne novenario de septiembre y la procesión de bajada, son recuerdos que ahora, en la distancia, permanecen frescos en mi memoria. 
Parece como si estuviera escuchando el florido verbo del presbítero don Rafael Matesanz, uno de los mejores poetas que yo he conocido nunca, mi querido profesor, henchido su pecho de infinito amor por la Madre de Dios.
Amar a la Virgen de la Fuencisla forma parte del ser de cualquier segoviano de bien. Recitar su jaculatoria antes de conciliar el sueño, un dulce homenaje a tan gloriosa Señora.
Cuenta la tradición que la primitiva imagen de la Virgen de la Fuencisla fue traída a Segovia por San Geroteo, primer obispo de su Diócesis, en el año 71. Esa bella escultura habría sido realizada por San Lucas. Ocultada durante la ocupación musulmana, fue hallada en el siglo XI bajo la bóveda de la desaparecida iglesia de San Gil.
De sus milagros da testimonio el propio Alfonso X el Sabio en sus Cantigas, singularmente en la que narra la historia de la judía Esther, falsamente acusada de adulterio y condenada a morir despeñada desde las Peñas Grajeras. Encomendándose a la Virgen de la Fuencisla salió ilesa del trance y pidió ser bautizada con el nombre de María, "María del Salto", sirviendo a la Virgen ya de por vida.
En toda necesidad: epidemias, sequias, guerras; socorrió la Virgen con inefable amor de madre a sus hijos los segovianos.
Cartel conmemorativo del Centenario de la Coronación
Imagen: www.acueducto2.com
El 24 de septiembre de 1916 fue coronada canónicamente, asistiendo al solemne acto, en representación de S.M. el rey don Alfonso XIII,  S.A.R. la Infanta doña Isabel "La Chata", tan entrañablemente unida a Segovia.
Oficiaron los obispos de Sión, Plasencia, Jaca, Valladolid, Pamplona y Salamanca. Las Cortes Españolas enviaron varios diputados y senadores.
La Virgen vistió el precioso manto que le había regalado S.M. la Reina Madre María Cristina de Habsburgo-Lorena.
El 1 de junio de 1942, a instancias del general Varela, la Virgen fue nombrada Capitán General del Ejército de Tierra. Se trataba de una acción de gracias por su mediación en la defensa de Segovia durante la fallida ofensiva que el ejército republicano lanzó en mayo de 1937 sobre La Granja y Segovia en plena Guerra Civil. Según el historiador Hugh Thomas, cuando el líder nazi Adolf  Hitler se enteró de este hecho, reaccionó airadamente y afirmó que nunca visitaría España.

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Fuente: www.acueducto2.com
Momento solemnísimo de la coronación
Fuente: www.acueducto2.com
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La Virgen y las autoridades religiosas, civiles y militares. La Infanta Isabel, de blanco, a la izquierda de la imagen
Fuente: www.acueducto2.com
En 1957 le fue impuesta la Medalla de Oro de la Provincia de Segovia.
Durante su primer viaje apostólico a España (1982) San Juan Pablo II visitó el Santuario de la Fuencisla y oró ante la sagrada imagen. Un santuario que fue construido entre los años 1598 y 1613 por Francisco de Mora y al que numerosos reyes de España (Felipe III, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII, entre otros) han acudido para rezar a la Virgen.
Procesión de bajada entrando en la Plaza de San Martín


Talla de Ntra. Sra. de la Fuencisla.

Sólo vestida con la Gracia Plena
que luce la esbeltez de tu escultura.
Sólo la paz, sonrisa de ternura,
en tu cara de flor casta y morena.
Sólo Dios en tu playa con arena
acogiendo naufragios de amargura.
Sólo, Madre, la luz de tu figura
alumbrando la noche de la pena.
Virgen de la Fuencisla, tan humana,
tan manantial de agua franciscana
aliviando la sed del peregrino.
Tu hijo se nos da sencillamente
de tu mano purísima y clemente,
tierna Palabra del Amor Divino.

Rafael Matesanz Martín

viernes, 23 de septiembre de 2016

REINAS CONSORTES DE ESPAÑA (XIII): MARÍA CRISTINA DE HABSBURGO LORENA, REGENTE DEL REINO

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Armas de María Cristina como Reina Consorte de España
Diseño: Heralder

María Cristina de Habsburgo-Lorena o María Cristina de Austria, ( Maria Christina Désirée Henriette Felicitas Rainiera von Habsburg-Lothringen), nació en GroB Seelowitz, el 21 de julio de 1858
Hija del archiduque Carlos Fernando de Austria y de la archiduquesa Isabel Francisca de Austria, era prima segunda de los emperadores de Austria y de Méjico: Francisco José y Maximiliano; y biznieta de Leopoldo II del Sacro Imperio Romano Germánico.
Por nacimiento era archiduquesa de Austria y princesa de Hungría, Bohemia, Eslavonia, Croacia y Dalmacia. Por vía materna guardaba parentesco con la familia real española, puesto que era tataranieta de Carlos III.
En su infancia se la consideró estudiosa y discreta. A la edad de dieciocho años, el emperador Francisco José la nombró abadesa de las Nobles Damas Canonesas de Praga, sin ser ordenada religiosa, de lo que había precedentes.
María Cristina se casó con el rey Alfonso XII el 29 de noviembre de 1879 en la madrileña basílica de Atocha, convirtiéndose en su segunda esposa, tras enviudar el monarca de María de las Mercedes de Orleans.
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SS.MM. los Reyes don Alfonso XII y doña María Cristina
No congenió muy bien con el extrovertido monarca a causa de su carácter tímido y tranquilo, aunque terminó sintiendo su pérdida. Durante sus primeros años en la corte, soportó las continuas infidelidades de Alfonso XII, que desde la muerte de su anterior y amada esposa se había entregado a un frenesí sexual continuado. Sólo cuando la situación se había tornado insoportable, se recogen escenas de la reina María Cristina recriminando su conducta al esposo. Parece ser que sólo en sus últimos años de convivencia juntos, la pareja real vivió sus momentos de mayor acercamiento.
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La Reina María Cristina en una fotografía de 1880
Dado que cuando falleció el soberano en 1885 se hallaba embarazada de un hijo que nacería póstumo, tuvo que asumir la regencia. Meses más tarde nació Alfonso XIII, quien se convirtió en la gran esperanza para el trono español. La Reina, inexperta en los negocios de la política, se dejó asesorar por Sagasta, con quien acabaría trabando una estrecha amistad.
María Cristina se guió por la sensatez y el equilibrio en sus diecisiete años de regencia, reconociéndole los historiadores su impecable observancia de las obligaciones constitucionales. Tuvo por confesor a José Fernández Montaña, al cual le encargó la educación de Alfonso XIII como preceptor. Poco después de la muerte del rey Alfonso XII, con el objetivo de evitar los errores que dieron lugar a la crisis del reinado de Isabel II, se llegó al Pacto de El Pardo: un acuerdo suscrito por Cánovas y Sagasta que instituyó el sistema de turno pacífico en el ejercicio del poder entre liberales y conservadores y consolidó la Restauración hasta principios del siglo XX.
Coat of Arms of Maria Christina of Austria as Queen Dowager of Spain.svg
Versión de las armas de María Cristina como Regente
Diseño: Heralder
El papel de María Cristina en el sistema de gobierno fue representativo, ya que no participó en los enfrentamientos entre los partidos dinásticos, respetando el turno a la hora de llamar a los candidatos a formar gobierno, aunque se sintió más cercana a Sagasta y no puso dificultades al mantenimiento de largos períodos de gobierno del partido liberal. Durante su regencia se promulgaron, entre otras, la Ley de Sufragio Universal y la Ley de Asociaciones.
La Reina Regente con su hijo Alfonso XIII en brazos
En sus últimos años de regencia se agravó el problema marroquí y se agudizó la conflictividad social. De esta época datan también los inicios del catalanismo político. Además, la pérdida de las últimas colonias hispanoamericanas y las islas Filipinas en 1898 y el comienzo de la descomposición de los dos partidos del turno al desaparecer Cánovas y Sagasta pocos años después, sumieron al país en una grave crisis, que evidenció de manera clara la inoperancia que adquirió, coincidiendo con el cambio de siglo, el régimen de la Restauración.
Su más ferviente deseo era traspasar la Corona a su hijo, deseo que vio cumplido en mayo de 1902 cuando Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad y comenzó su reinado personal. Desde ese momento se consagró a las obras de caridad y a su vida familiar y, a partir de 1906, al contraer matrimonio su hijo Alfonso con Victoria Eugenia de Battemberg, utilizó el título de «Reina Madre».
La Reina Madre, María Cristina,en una fotografía de los años 20
Falleció en Madrid el 6 de febrero de 1929 y sus restos fueron trasladados al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, en cuyo Panteón de Reyes se encuentra su sarcófago.

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL TRATADO DE BASILEA DE 1499: EL IMPERIO RECONOCE LA INDEPENDENCIA SUIZA

Bandera
La antigua Cruz Suiza
Diseño: Dbachmann
El núcleo de la Antigua Confederación Suiza fue una alianza entre las comunidades de los valles de los Alpes centrales para facilitar la realización de intereses comunes, como el comercio libre, y para asegurar la paz entre rutas comerciales importantes a través de las montañas. La Carta Federal de 1291 firmada por las comunidades rurales de Uri, Schwyz y Unterwalden se considera tradicionalmente el documento fundador de la Confederación, aunque puede que existieran alianzas similares algunas décadas antes.
Este pacto inicial se fue ampliando gradualmente con pactos adicionales entre las ciudades de Lucerna, Zúrich y Berna. La extraña unión de comunidades rurales y urbanas, todas con el estatus de reichsfreiheit (dependencia directa del Emperador) dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, tuvo como consecuencia la presión de los duques y monarcas Habsburgo, que una vez controlaron la mayor parte de esas tierras. En el transcurso de muchos combates contra los ejércitos de los Habsburgo, los suizos salieron victoriosos e incluso conquistaron las áreas rurales que pasaron a ser miembros independientes de la confederación.
Desde 1351 hasta 1481, esta Confederación de los Ocho Cantones (en alemán Acht Orte), consolidó su posición. Las ciudades miembro extendieron sus territorios a costa de los condes locales vecinos, principalmente comprando derechos judiciales, aunque a veces también por la fuerza. La Confederación en conjunto se expandió a través de conquistas militares. Argovia fue conquistada en 1415, Turgovia en 1460. En ambas ocasiones, los suizos se aprovecharon de la debilidad de los Habsburgo. En el sur, Uri llevó a cabo una expansión territorial que culminaría finalmente con la conquista del Ticino en 1515. Ninguno de estos territorios pasó a ser miembro de la Confederación, sino que se convirtieron en bailías, regiones administradas comunalmente por muchos cantones.
Escena de la batalla de Laupen
Al mismo tiempo, los ocho cantones incrementaron gradualmente su influencia sobre las ciudades y regiones vecinas mediante alianzas adicionales. Cierto número de cantones establecieron pactos con Friburgo, Appenzell, Schaffhausen, la abadía y la ciudad de Saint Gall, Biel, Rottweil, Mulhouse y otros. Estos aliados, llamados los Zugewandte Orte, pasaron a estar fuertemente asociados a la Confederación, pero no fueron aceptados todavía como miembros de pleno derecho.
La Guerra de Borgoña propició la expansión con nuevos miembros. Friburgo y Soleura fueron aceptados en 1481. En la Guerra Suaba contra el emperador Maximiliano I de Habsburgo, los suizos volvieron a conseguir victorias y quedaron fuera de la legislación imperial. Las ciudades previamente asociadas de Basilea y Schaffhausen se unieron a la Confederación como resultado directo del conflicto. 
Un 22 de septiembre de 1499 se firmaba el Tratado de Basilea, que reconoció la independencia de facto de la Antigua Confederación Suiza con respecto al Sacro Imperio Romano Germánico, quedando fuera de la legislación imperial y dando fin a la Guerra de Suabia. También señalaba cuáles eran lo estados independientes en el norte de Italia. Venecia y los Estado Pontificios ya eran independientes, pero los duques de Saboya siguieron reconociendo la soberanía puramente nominal del Sacro Imperio.
Galeazzo Visconti presenta al Emperador las condiciones de Milán en el Tratado de Basilea
Completando la arquitectura de la primitiva Confederación, el cantón de Appenzell se convertiría en 1513 en su decimotercer miembro. Los Trece Cantones (Dreizehn Orte) constituyeron la Antigua Confederación Suiza hasta 1798.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

BICENTENARIO DE LA GENDARMERÍA VATICANA


Moneda de 2 € del Estado Vaticano conmemorando la efemérides
Foto: www.numismatica-visual.es

Se cumple en este 2016 el bicentenario de la Gendarmería Vaticana, "los Ángeles del Papa", como son conocidos tras las Murallas Leoninas.
El Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano es la fuerza policial y de seguridad de la Ciudad del Vaticano y de las propiedades extraterritoriales de la Santa Sede. (Recordemos que la Guardia Suiza Pontificia es responsable de la seguridad del Papa, dignatarios y de todos los edificios papales, pero no del Estado Vaticano).
Fue el Papa Pío VII, mediante Motu proprio de 14 de julio de 1816, quien instituyó un Cuerpo de Carabineros Pontificios que, remodelado en diferentes ocasiones, es el origen de la Gendarmería actual. Se trataba de un nuevo cuerpo que debía garantizar el orden interno y colaborar a la defensa de los Estados Pontificios, cuyos límites territoriales habían sido reconocidos por las grandes potencias europeas en el Congreso de Viena de 1815.
Los gendarmes realizan un juramento solemne de defender al Santo Padre "usque ad sanguinis effusionem", arriesgando la propia vida por proteger la del Papa. 
Antes de 1970, el Corpo della Gendarmería llevaba uniformes ceremoniales muy elaborados cuyo origen está en el siglo XVIII, mientras que hoy en día usa uniformes azule oscuro similares a los de otros cuerpos policiales.

Fiat Bravo Gendarmeria Vaticana.png
Coche patrulla de la Gendarmería Vaticana



Con el paso de estos dos siglos, las responsabilidades y formas de trabajar de la Gendarmería, han ido cambiando. Un punto de inflexión en su historia, con tintes dramáticos, fue el atentado contra San Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro. Aquel acontecimiento obligó a reforzar la seguridad entorno a la figura del Papa, y a modernizar la Gendarmería siguiendo los métodos de las policías europeas. 
En el 2000 San Juan Pablo II instituyó la Direzione dei Servizi di Sicurezza e Protezione Civile, bajo el mando del Inspector General de la Gendarmería. 
S.S. Benedicto XVI y S.S. Francisco, han dotado al Cuerpo de nuevas responsabilidades, haciéndole parte de la Interpol e incorporándole a todos los organismos internacionales de seguridad.
MAG.GendarmeriaPontificia.png
Distintivo de Comandante de la Gendarmería Vaticana
Diseño. skukifish



En la actualidad, la labor de la Gendarmería Vaticana ha incorporado un amplio espectro de actuaciones: lucha contra la pedofilia, contra el blanqueo de capitales, contra la tortura. Cuenta con un grupo de intervención rápida, una célula antisabotaje, una sección de análisis y un centro operativo con una sala de coordinación dotada de sofisticadas tecnologías para el control del territorio.
Todo ello sin olvidar que la Gendarmería sigue siendo la policía de fronteras del Estado Vaticano, la policía de tráfico, de orden público, su policía judicial y sus servicios de inteligencia. I
Está formada por 150 personas que siguen al Papa en todas sus actividades, desplazamientos y viajes apostólicos por el mundo. Los vemos corriendo junto al "papamovil", siempre preparados a repelar cualquier tipo de agresión contra el Pontífice. 

El Cuerpo está dirigido por un Inspector General, actualmente Domenico Giani, quien reemplazó a Camillo Cibin en junio de 2006.
El Inspector General  de la Gendarmería Pontificia, Sr.Domenico Giani
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Para poder ser un gendarme, los candidatos deben tener entre 20 y 25 años, ciudadanía italiana, y contar por lo menos dos años de experiencia en el trabajo policial italiano.
Desde 1977, el oratorio de San Pellegrino en Vaticano sirve como la capilla de la Gendarmería. La iglesia fue anteriormente capilla de la Guardia Suiza Pontificia.
Gli " angeli del Papa" compiono 200 anni. Francesco: "Orgoglioso non vi facciate corrompere"
Foto: www.repubblica.it/vaticano
En la reciente eucaristía celebrada por SS. el Papa Francisco con motivo del Bicentenario de la Gendarmería Vaticana, el Papa afirmó en su homilía que:" La sociedad del Estado de la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede, desde el primero hasta el último, reconoce vuestro servicio, que protege y busca no sólo hacer que triunfe la justicia, sino haciéndolo también con caridad, con ternura y arriesgando la propia vida".

martes, 20 de septiembre de 2016

"VIRTUTI ET MERITO". INAUGURADA LA EXPOSICIÓN SOBRE LA REAL ORDEN DE CARLOS III



En la tarde de ayer lunes quedaba inaugurada en el Museo de la Real Casa de la Moneda de Madrid, la exposición: "Virtuti et Merito": La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.
Se trata de una bellísima exposición, indispensable para los amantes de la Falerística y de la Historia de España, que homenaje no solo a la memoria de aquel buen Rey, cuyo tricentenario conmemora toda España en este año, sino a una de las instituciones más preclaras de la Monarquía Española, en la cual además ha tenido una especial presencia la Nobleza histórica española.
Carlos III con el hábito de Gran Maestre de su Orden

Fundada por Real Cédula de 19 de septiembre de 1771, la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, se creó con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona. Desde su establecimiento, es la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España. Aunque se encuentra dentro de la categoría de las Órdenes Militares, como Orden de Caballería, formalmente se convirtió en orden civil en 1847.
Tanto la Orden como las condecoraciones que se otorgan están reguladas mediante una Orden de 8 de mayo de 2000 y por un Real Decreto del año 2002, donde se fija como objetivo «recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación».

Anverso de la insignia de la Real Orden de Carlos III
Foto: www.todocoleccion.net

La muestra está organizada por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, la Cancillería de la Real Orden de Carlos III y la Real Casa de la Moneda, con la colaboración de la Maestranza de Castilla y el Museo Naval. En ella se exponen una selección de documentos, piezas e imágenes inéditas, condecoraciones, retratos de personajes clave en nuestra historia, mantos ceremoniales de diversas Órdenes, monedas y medallas, escudos y modelos originales de conocidos monumentos madrileños.
Son cerca de 400 piezas, provenientes de 54 museos y colecciones privadas, nacionales y extranjeros, que nos acercan tanto a la figura y obra del monarca creador de la Real Orden como a sus 245 años de trayectoria.
Reverso de la insignia de la Real Orden de Carlos III
Foto:www.tesorosdelayer.com
En el acto de inauguración, celebrado ayer, se presentó la moneda de 10 euros, que ha acuñado la Real Casa de Moneda con motivo del III Centenario del nacimiento de Carlos III, y la Medalla 'Virtuti et Merito'.
Nueva moneda conmemorativa de 10 €
Foto: Real Casa de la Moneda