SERVUS HISPANIARUM REGIS



jueves, 8 de junio de 2017

UNA MEDALLA DE LOS REYES CARLOS IX DE FRANCIA E ISABEL DE AUSTRIA

CharlesIX.jpg
Carlos IX de Francia en un retrato de François Clouet
Carlos IX de Francia, nació en Saint Germain en Laye el 27 de julio de 1550. Fue el tercer hijo varón y el quinto de los diez hijos de los reyes de Francia, Enrique II  y Catalina de Médicis. 
A la muerte accidental de Enrique II en 1559, le sucedió el hermano mayor de Carlos, Francisco II, pero su mala salud provocó su muerte un año y medio después de efímero reinado.
El ahora ya Carlos IX hubo de esperar a ejercer el poder hasta su mayoría de edad. Por ello, la regencia fue confiada a su madre Catalina de Médicis, con el apoyo de Antonio de Borbón como Teniente General del Reino. 
Siguiendo la tradición, Carlos IX fue consagrado rey de Francia el 15 de mayo de 1561 en la catedral de Reims.
Francia se desgarraba por las guerras de religión, a pesar de todos los esfuerzos realizados por Catalina de Médicis por impedirlo. En la Conferencia de Poissy, organizada el 9 de septiembre de 1561, la Reina Regente esperaba encontrar un camino de entendimiento entre católicos (representados por el cardenal de Lorena) y el protestantes (representados por Théodore de Bèze), pero no se alcanzó ningún acuerdo. Los reformistas no aceptaban ningún acercamiento con los católicos. Las tropas protestantes, encabezadas por Luis de Condé, continuaron la lucha. Tras algunos éxitos menores, fueron derrotados en Dreux por el Duque de Guisa el 19 de diciembre de 1562. Louis de Condé fue hecho prisionero, en tanto que el jefe del ejército católico, Montmorency, fue capturado por los protestantes. 
La reina Catalina de Médicis
El 4 de febrero de 1563, el duque de Guisa comenzó el sitio a Orléans, y falleció el 24 de febrero a causa de tres disparos en la espalda. El 19 de marzo, con el tratado de Amboise se alcanzó una primera paz frágil. El 19 de agosto de 1563, Carlos IX fue declarado mayor de edad, aunque la Reina madre siguió ejerciendo el poder en su nombre.
Los protestantes, fueron derrotados en Saint Denis por el condestable Montmorency (1567), en Jarnac y en Moncontour por el duque de Anjou. En 1570 se firmó la Paz de Saint Germanin. Catalina de Médicis aceptó la readmisión de los protestantes en la administración pública, así como la libertad de culto en privado.
En 1570, Carlos IX se casó con Isabel de Austria, hija del Emperador Maximiliano II y de María de Austria, Infanta de España. De esta unión nació una hija que murió muy joven: María Isabel de Francia. 
Carlos IX tuvo un hijo bastardo con su amante María Touchet, llamado Carlos de Valois Angulema, que llegaría a ser duque de Angulema. También tuvo dos hijos bastardos con Isabel Rangel, hija de los Condes de Coimbra (Portugal) con la cual llegó a realizar una boda sin carácter legal. Isabel Rangel actuaba como esposa del Rey a todos los efectos dentro de la corte francesa.
El matrimonio de la hermana del rey Margarita, la reina Margot, con un joven Príncipe protestante, el Rey de Navarra (Alta Navarra) y después Enrique IV de Francia, pareció ser el principio de una reconciliación duradera, pero unos días después de celebrado el matrimonio tuvo lugar un atentado contra uno de los líderes del partido de los hugonotes (protestantes), Gaspar de Coligny. Creyendo que era un levantamiento, y tras escuchar los consejos de su madre, Catalina de Médicis, Carlos IX decidió la eliminación de todos los cabecillas protestantes a excepción hecha de los Príncipes de sangre real: Enrique de Navarra y el Príncipe de Condé. Esta decisión desembocará en un terrible acontecimiento, la Matanza de la Noche de San Bartolomé (24 de agosto de 1572), que conllevó asimismo a la matanza de los protestantes en todas las ciudades de Francia. Este hecho repercutió desfavorablemente en la reputación del Rey. Durante mucho tiempo Carlos IX fue considerado como un monarca fanático que alentaba los asesinatos; los romances y la tradición popular hicieron correr el rumor de que el propio rey había disparado desde las ventanas del Louvre contra los protestantes. 
La matanza de San Bartolomé
Carlos IX concedió la libertad de culto a los protestantes en las ciudades de La Rochelle, Cognac y Montauban, aunque no en París. Este hecho dio lugar a la cuarta guerra de religión. La paz se firmará nuevamente en Boulogne, en julio de 1573.
Moneda de plata de Carlos IX del año 1573
La salud física y mental del rey fue siempre delicada y empeoró tras estos dramáticos acontecimientos. Se fomentó una conspiración contra él y contra su madre a fin de poner en el trono a su hermano, François d´Alençon, conspiración que fue descubierta por Catalina de Médicis. Estos sucesos acabaron por debilitar mucho más al rey, que buscó refugio en el Castillo de Vincennes. Con fuertes episodios febriles, su estado se agravó y acabó falleciendo el 30 de mayo de 1574. Para acallar los rumores sobre de un posible envenenamiento, se le hizo la autopsia al día siguiente y se certificó que el rey había muerto de una pleuresía que desembocó en una neumonía tuberculosa.
Jooris van der straten-isabel de austria 1573-patrimonio-detalle.jpg
La Reina Isabel de Austria, consorte de Francia 
La Reina Isabel, su esposa,  considerada una de las mujeres más bellas de su época, tenía en ese momento tan sólo veinte años. Renunció a la proposición de contraer matrimonio con el hermano menor de su recién fallecido esposo, el ahora rey de Francia, Enrique III; y le ofreció la mitad de su fortuna a su cuñada, Margarita de Valois, quien había sido condenada al ostracismo por el resto de la familia real.
Una de las últimas tragedias por las que tuvo que pasar fue la muerte de su hija María Isabel de Valois, acaecida el 9 de abril de 1578, cuando sólo tenía 6 años de edad.
Murió el 22 de enero de 1592, cuando la Casa Real de los Valois se había extinguido y los Borbones gobernaban en Francia bajo Enrique IV.
..............................................................................
La medalla que hoy les proponemos es una pieza circular de bronce en cuyo anverso se muestra la efigie del rey Carlos IX de Francia, coronado de laurel y con indumentaria militar; representación muy apropiada en aquellos tiempos de guerras de religión. Le rodea la inscripción latina: "CAROLVS IX. D(ei). G(ratia). FRANCORVM REX. INVIC(tus)". Año: "1572". El anverso está rodeado por un cordoncillo.
Anverso de la Medalla
Foto: fr3bdx

El reverso presenta la efigie de la Reina Isabel de Austria, consorte de Carlos IX de Francia. Aparece con traje de corte, prenda de cabeza y joyería de perlas. Le acompaña la inscripción latina: "ELIZABETH. D(ei). G(ratia). FRANCORVUM. REGINA". El reverso está rodeado por una grafila de puntos.

Anverso de la Medalla
Foto: fr3bdx

martes, 6 de junio de 2017

150º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LEOPOLDO O´DONNELL

Leopoldo O'Donnell y Jorís, I Duque de Tetuán, I Conde de Lucena y I Vizconde de Aliaga. Grande de España. Presidente del Gobierno en 1856, 1858-1863, y en 1865-1866.

Durante los próximos días 6, 7 y 8 de junio el Instituto de Historia y Cultura Militar programa un ciclo de conferencias dedicado a la figura de Leopoldo O´Donnell.
Este ciclo, que coincide con el 150 aniversario de este personaje fundamental en la Historia de España del XIX, ahondará tanto en los aspectos políticos como militares del que fue General de las tropas en la Guerra de África, Presidente del Consejo de Ministros y ministro.
De este modo, el académico de la Real Academia de la Historia D. Hugo O´Donnell y Duque de Estrada nos hablará el día 6 de la vida y carrera política de su antepasado; el miércoles 7 el Teniente Coronel D. José Manuel Guerrero Acosta analizará el periodo histórico en el que se ubica la figura de O´Donnell; y el jueves 8 el General de División y presidente de la Asociación de Amigos de la Historia y Cultura Militar D. Francisco Ramos Oliver cerrará el ciclo presentándonos la faceta militar del General O´Donnell.
Todas las conferencias tendrán lugar a las 19:00 en el Salón de Actos del IHCM (Paseo de Moret nº3), siendo de entrada libre hasta completar aforo.
La imagen puede contener: 1 persona

sábado, 3 de junio de 2017

IIIº CENTENARIO DE LA REAL COMPAÑÍA DE GUARDIAMARINAS (1717-2017)

Diseño: Armada Española

Este año se celebra el Tercer Centenario de la fundación de la Real Compañía de Guardiamarinas, creada en Cádiz en tiempos de Felipe V y que es el antecedente de la actual Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra).
Tres siglos de permanente servicio a España, representados en las sucesivas promociones de jóvenes que se han formado para llegar a ser futuros oficiales de nuestra Armada.
Ayer 2 de junio, S.M. el Rey don Felipe VI y S.M. el Rey Emérito don Juan Carlos, presidieron el acto central conmemorativo de esta brillante efemérides en la Escuela Naval Militar de Marín que se completó con una parada naval en la Ría de Pontevedra y en la que participó el Buque-Escuela “Juan Sebastián de Elcano”, las fragatas de la clase F-100 y otros buques de la Armada Española.

SS.MM. los Reyes Felipe VI y Juan Carlos I durante la revista naval
Foto: Casa Real

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, océano, barba, agua y exterior
Dos monarcas de vocación marinera
Foto: Casa Real
La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Foto de familia en cubierta...
Foto: Casa Real

La imagen puede contener: una o varias personas e interior
...y en el interior de la Academia Naval bajo los nombres de nuestros gloriosos marinos
Foto: Casa Real
La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Desfilan los guardiamarinas
Foto: Casa Real

Todo por España.
Foto: Armada Española

¡FELIZ TERCER CENTENARIO!


miércoles, 31 de mayo de 2017

IIIº CONGRESO DE GENEALOGÍA, HERÁLDICA, NOBILIARIA Y CIENCIAS INSTRUMENTALES DE LA HISTORIA


Nuestro buen amigo, don Francisco Armijo Higueras, Presidente del Ateneo de Ilugo, en Santisteban del Puerto (Jaén); nos manda recado para informarnos de la próxima celebración, en ese prestigioso Ateneo, del IIIº Congreso de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Ciencias Instrumentales de la Historia.
Sin duda, por la calidad de los conferenciantes, ponentes y comunicantes; y por el excelente trabajo que realiza el Ateneo de Ilugo, las actividades congresuales serán un gran éxito.
El interesante programa es el siguiente:





lunes, 29 de mayo de 2017

LAS REALES GUARDIAS VALONAS

Abanderado de la Guardia Walona
Dibujo: Uniformology 2003

La Guardia Valona o Walona (del  alemán walah: así llamaban los germanos neerlandófonos a sus vecinos romanizados) fue un Cuerpo de Infantería reclutado originalmente en los Países Bajos, fundamentalmente en la Valonia católica.
Siguiendo el modelo francés, los monarcas españoles pretendían disponer de una especie de élite dentro del ejército, un núcleo de primera clase y de especial fidelidad a la persona del Rey. Para ello, el rey Felipe V creó el Regimiento de Guardias Valonas en 1703 y el Regimiento de Guardias Españolas en 1704, no para misiones de escolta, sino como unidades de combate, similares al resto de regimientos de Infantería de Línea, pero con más efectivos, pues contaron en su inicio con seis batallones de guardias cada uno.
Su bautismo de fuego se produjo en 1704 con operaciones en Portugal, aliado de los austracistas.
De este modo, la Guardia Valona se convirtió en punta de lanza de las unidades de combate y modelo para el ejército en la Guerra de Sucesión Española que se libra contra los austriacos, ingleses, portugueses y holandeses, partidarios del archiduque Carlos de Austria, donde su actuación será  en muchos casos decisiva y determinante en batallas como las de Almansa (1707), Almenara, Zaragoza y Villaviciosa (1710); y sitios como el de Gibraltar, Lérida, Tortosa o Barcelona, con la misión añadida de llevar a cabo la guardia exterior en Palacio.
Las Guardias Valonas estaban compuestas inicialmente por soldados  Flamencos o valones procedentes de los Países Bajos, aunque como consecuencia del desgaste y las numerosas bajas que van a ir sufriendo, pronto se comienza a admitir entre la tropa a soldados de diversas nacionalidades. Se reclutaban entre los hombres más aguerridos y de mayor estatura para ser empleados en misiones de especial riesgo, como encabezar un asalto o cubrir una retirada. Realizaban también labores de seguridad ciudadana.
Bandera Coronela de las Guardias Valonas
Cada regimiento estaba compuesto por dos batallones de trece compañías, incluyendo una de granaderos, formadas por hombres seleccionados de las compañías de fusileros, llegando a contar con  2800 hombres cada uno. El Regimiento de Guardias Valonas no estaba reunido en guarnición; uno de los batallones del de Guardias Valonas permanecía al servicio del Rey; otro batallón se encontraba alojado en Leganés y los cuatro restantes se hallaban distribuidos en diferentes guarniciones de Cataluña.
En las guerras europeas que Felipe V  sostuvo contra los austriacos por recuperar sus dominios italianos, los Valones combatieron con brillantez en la batallas de Melazzo (1718), Francavilla (1719) y Bitonto (1734), batalla ésta última de la que hablábamos en nuestra entrada anterior y también durante la Guerra de Sucesión de Austria.
El regimiento de Guardias Españolas pasará  a ser considerado como el primero de  la Infantería,  recibiendo el pendón de Castilla para su compañía Coronela,  el regimiento de Valonas  quedará  como segundo del arma y así se recogerá  en la Ordenanza de S.M.,  publicada en 1704, que  pretende establecer un “reglamento único para evitar el desorden y hacer uniforme el ejercicio militar”. Regimientos  que han de servir para la guardia de la Real Persona,  así como unidad de combate en las campañas militares que se determine, fijando la posición que han de ocupar, Españolas a la derecha, Walonas a la izquierda.
Resultado de imagen de regimiento guardias valonas
Sus jefes y oficiales eran nobles de la más alta alcurnia. Entre ellos figuró D. Juan Buenaventura Therry de Mont, conde de Gages, cuya fama militar fue tal, que su retirada en 1744 sería recordada por el rey prusiano Federico II, que lamentaba no haber servido a las órdenes de este oficial.
Tras el fallecimiento de Felipe V en el año 1746, con la posterior  modificación de las Ordenanzas en el año 1750,  se pretenden solventar los problemas habidos  entre Guardias Españolas y Valonas, motivados por la rivalidad endémica existente entre ellos, celosos  siempre unos de los otros,  se detalla cómo se ha de constituir  la guardia exterior  en los Palacios del Retiro, de Aranjuez y de El  Escorial, fijando  el número de centinelas que lo  componen,  así como las órdenes particulares para cada uno de los puestos, se recogen todas las obligaciones, privilegios o prerrogativas concedidas y como han de ser cumplidas, expresando claramente lo que pueden o no hacer y las consecuencias de sus faltas o delitos, castigándose la traición, la deserción, la negligencia en el servicio, el amancebamiento, la embriaguez  u otros vicios,  con penas de presidio o incluso de muerte. Para efectuar la guardia en el Palacio de Oriente,  entraban dos compañías, una de cada regimiento, que una vez traspasado el Arco,  llevaban a cabo el relevo en la Plaza de la Armería.
Del mismo modo se expresa como se ha de hacer la recluta para escoger sargentos, cabos y soldados, teniendo en  cuenta el nacimiento, la familia, las costumbres y el oficio al que se dedican. Los soldados han de ser corpulentos, de altura mínima de cinco pies y cuatro pulgadas (1,73 cm), mayores de dieciocho años y menores de cincuenta. Se  regula el sistema de ascensos,  prevaleciendo siempre la pertenencia a la unidad y se fija el tiempo de servicio  en seis años en paz y de cinco en guerra.
El vestuario de ambos regimientos será idéntico al de las Guardias Francesas,  compuesto por casaca azul con divisa encarnada de plata, calzón azul, alamares de estambre blanco o de plata para los oficiales, media blanca, con pluma  y cucarda encarnada  para las Guardias Españolas y pluma blanca con cucarda negra para la Walonas, reponiéndolo cada dos años y suministrando tres pares de zapatos al año. Los oficiales tendrán  dos modalidades;  “El gran uniforme” y “el pequeño uniforme”, reservándose el primero para los actos de gala y el segundo para campaña.
Guardia Valona.jpg
Guardias valones en una ilustración del Álbum del conde de Clonard
Su armamento será el mismo fusil que la infantería de línea, aunque con la llave mejorada, bayoneta de cubo y espada, hasta que esta última se suprime quedando su uso exclusivamente  para cabos,  sargentos y  oficiales.
Cuando el Rey desplazaba la Corte a alguno de los Reales Sitios, era acompañado tanto por la Guardias de Corps, como por las Guardias Españolas y Valonas,  tropas a las que era necesario alojar,  para ello se fueron construyendo cuarteles en las inmediaciones de estas localidades. En Madrid se construyó el primero de ellos  en 1719 para las guardias de Infantería Españolas ubicado en la calle de San Mateo, desaparecido hoy.  El “Cuartel del Soldado” para las guardias Valonas, los de San Lorenzo de El Escorial, la Granja de San Ildefonso y Aranjuez,  se construyeron  a partir del segundo tercio del siglo XVIII junto con el de El Pardo, conocido como “Cuartel de Boyerizas”, no obstante los dos más importantes serán el de Vicálvaro y el de Leganés, construidos el primero  para la Guardia Española y el segundo para la Valona, este último proyecto de Sabatini y sede en la actualidad de la Universidad Carlos III, construido entre 1775 y 1783, concebido como un edificio de planta cuadrada y en el interior una gran plaza de armas, pudiendo alojar hasta 3.000 soldados.
Cuartel de Guardias Valonas en Leganés, hoy parte de la Universidad Carlos III
En 1766 participaron en la contención del célebre Motín de Esquilache, decidiendo temporalmente Carlos III su salida de Madrid para calmar los ánimos.
Hasta 1794, en que los Países Bajos Austriacos (antiguamente Países Bajos Españoles) pasaron a poder de Francia, hubo en Lieja un centro de reclutamiento que podía alistar unos 400 o 500 hombres al año para los cuerpos valones. Los regimientos de infantería valona, llamados: BrabanteFlandes y Bruselas, fueron disueltos y refundidos en otros regimientos en los años 1791 y 1792, y desde entonces quedó únicamente el Real Cuerpo de Guardias Valonas en calidad de cuerpo de preferencia, semejante en sus prerrogativas y ventajas al de Guardias españolas.
Granadero de la Guardia Valona hacia 1760
En 1808 la recluta era prácticamente de procedencia española, ya que la procedente de nuestros antiguos dominios en Flandes había disminuído notablemente. En ese año, al igual que el regimiento hermano de Guardias Españolas, estaba organizado en tres batallones de seis compañías cada una, con una fuerza de 98 jefes y oficiales y 2.583 de tropa.
En 1808 su coronel jefe era el Capitán General Príncipe de Castel Franco. El 1º batallón estaba de guarnición en Leganés y fue hecho prisionero por los franceses con ocasión de los hechos del Dos de Mayo. El 2º batallón estaba en Barcelona y el 3º estaba en Portugal. Ambos batallones pasaron a formar parte del Ejército de Andalucía.
Los valones fueron integrados en las Guardias Españolas al quedar extinguida su unidad en 1820.
La Guardia Valona gozó en España de muy justo renombre, conquistado por sus valerosos hechos en los campos de batalla. Hoy en día algunos de sus descendientes se agrupan en el Cuerpo Colegiado de Descendientes de las Reales Guardias Walonas presidido por el conde de Gra, barón de Meer, y del que es secretario general el conde de Ardabani, barón de Perwez, ambos descendientes de oficiales de aquellas Guardias.

viernes, 26 de mayo de 2017

LA BATALLA DE BITONTO (1734): CARLOS DE BORBÓN FARNESIO, REY DE NÁPOLES Y SICILIA


"Va dunque e vinci; la piú bella corona d´Italia ti attende"
(Palabras de la Reina de España, Isabel de Farnesio, a su hijo Carlos)

Tras el fracaso para restablecer el dominio español en Nápoles durante la Guerra de la Cuádruple Alianza, en 1733, el estallido de la Guerra de Sucesión de Polonia ofreció al rey Felipe V la oportunidad de saldar viejas cuentas con sus enemigos europeos.
A comienzos de 1734 terminó de reunirse en Toscana un ejército de 40.000 hombres al mando de José Carrillo de Albornoz, Conde de Montemar, que cruzó los Estados Pontificios e invadió Nápoles. El 10 de mayo, el Infante Don Carlos, que ya había sido duque de Parma y Piacenza, fue coronado Rey de Nápoles después del victorioso avance del ejército español, ante el cual el virrey austriaco, Giulio Borromeo Visconti, conde de la Pieve di Brebbia, decidió retirar el grueso de sus fuerzas hacia Apulia. Los días siguientes el conde de Montemar se dedicó a ocupar los castillos vecinos a Nápoles, tras lo cual marchó a enfrentarse al virrey imperial.
Dejando Nápoles bien guarnecida, y las plazas de Gaeta y Capua sometidas a asedio, Montemar marchó sobre Bari, enviando a la Armada para evitar la retirada por mar de los austriacos. La noticia de que un refuerzo austriaco de 6.000 croatas esperaba al otro lado del Adrático precipitó el combate.
El Conde de Montemar
El 24 de mayo de 1734 ambos ejércitos se encontraron en lugar elegido por los austriacos a 15 km de Bitonto, ventajoso y bien defendible. Los austriacos, al mando del general Belmonte, ocupaban una posición fuerte, apoyada a la derecha en el monasterio de San Francisco de Paula y a la izquierda en otro convento. Una trinchera unía ambos puntos. Sus fuerzas eran de 6.500 soldados de infantería, 1.500 de caballería, 400 húsares del regimiento de Kiacker y el resto eran 24 escuadrones de coraceros.
Las primeras escaramuzas fueron interrumpidas por una violenta tormenta. Al día siguiente, el conde de Montemar desplegó 12 batallones de infantería (3 de Guardias Españolas, 3 de Guardias Valonas, 2 de Lombardía, 2 de la Corona y 2 de suizos de Besber), 22 compañías de granaderos (pertenecientes a los regimientos de Guadalajara, África, Sevilla, Navarra, Soria, Nápoles, Real de Borbón, Castilla, Amberes, Namur, Guardias, Zamora y Borgoña), 24 escuadrones de caballería (procedentes de los regimientos Borbón, Extremadura, Milán, Malta, Flandes y Andalucía, los Dragones de Pavía y Francia), más la brigada de Carabineros Reales, la Compañía de Granaderos Reales y las compañías de granaderos a caballo de Tarragona y Batavia.
En un primer momento, Montemar intentó enfrentarse a la caballería enemiga, creyendo erróneamente que no se había unido a la infantería. Desechada tal opción, se dirigió al campo de batalla, donde aguardaban bien atrincherados los austriacos. Tras observar la formación enemiga, ordenó pasar a la izquierda a la mayor parte de su caballería, considerando que en ese flanco era el terreno más apto para superar las defensas del enemigo. Quedó el ejército español dispuesto del modo que sigue:
  • Flanco izquierdo: en primera línea, los Carabineros Reales; detrás, los regimientos de Caballería de Extremadura, Malta y Andalucía.
  • Centro: en primera línea, los 12 batallones de Infantería; detrás, los regimientos de Caballería de Borbón, Milán y Flandes.
  • Flanco derecho: los Granaderos Reales, los regimientos de Dragones de Pavía y Francia, y 4 compañías de granaderos a caballo, extraídos de otros tantos regimientos de Dragones.
La tradición piadosa habla de una aparición de la Inmaculada Concepción al marqués de Montemar confortándole antes de la batalla
El primer embate de las tropas de Montemar fue el avance del Regimiento de Guardias Españolas, que se lanzaron irresistiblemente, como en una parada, por la derecha del centro español. Les siguió por la izquierda la columna de Guardias Valonas al mando del conde de Maceda, y ante su potente descarga los austriacos comenzaron a ceder.
Los imperiales lanzaron una carga de caballería, que fue destrozada por el Regimiento de la Corona, llegando incluso a capturar un estandarte enemigo, trofeo poco frecuente en un cuerpo de Infantería. Aprovechando el desconcierto enemigo, Montemar despachó a los Carabineros Reales contra los escuadrones de coraceros y húsares, dispersándoles. Al mismo tiempo, los regimientos de Dragones de Pavía y Francia cargaron sobre el convento de la izquierda de la línea austriaca.
Ante este doble ataque, los imperiales sufrieron pánico, y parte de las tropas abandonaron la línea, corriendo a refugiarse en ambos conventos en que apoyaban su despliegue, y en la localidad de Bitonto, situada detrás del despliegue imperial, adonde llegó el general austriaco Rodosqui con numerosas tropas.
Los Carabineros Reales y los regimientos de Caballería de Malta, Andalucía y Extremadura se lanzaron en persecución de los austriacos en fuga. El grueso de su caballería, mandada por el marqués de San Vicente, logró refugiarse en Bari.
La victoria española fue total. Tras nueve horas de combate, los austriacos tuvieron un millar de muertos, otros tantos heridos y más de 2.000 prisioneros. Al día siguiente, 26 de mayo, Bitonto se rindió y Montemar marchó sobre Bari, donde Belmonte trataba de organizar la defensa. Sin embargo, la población local obligó a los austriacos a rendirse. Los españoles capturaron al resto del ejército: 23 cañones, 15 banderas y los 24 estandartes de los regimientos de coraceros de Belmonte y Kakorsawa. Entre los trofeos obtenidos por el conde de Montemar se encontraban los pares de timbales que habían sido ganados en Hungría y Serbia durante la Guerra de Belgrado contra los otomanos. De todo el ejército austriaco, solo lograron escapar 200 húsares. La derrota fue de tal magnitud que el Príncipe de Belmonte tuvo que solicitar al Conde de Montemar que pusiera en libertad bajo palabra a uno de sus oficiales para que llevase a Viena la noticia de su derrota.
Al ser destruido su ejército en Nápoles, el virrey Visconti huyó a los Estados Pontificios, y todo el Reino de Nápoles, a excepción de las plazas de Gaeta y capua, que se rendirían en agosto y noviembre, quedaron en manos españolas. El rey Carlos nombró a Montemar Duque de Bitonto y erigió un obelisco en el campo de batalla para conmemorar la victoria.
El Obelisco de la victoria de Bitonto
Foto: Taratabi
Como consecuencia de la batalla, el reino de Nápoles quedó definitivamente en manos españolas, y el Tratado de Viena de 1738 confirmó el retorno de las Dos Sicilias a la dinastía borbónica.
Carlos de Borbón Farnesio era ya S.M. el Rey Carlos VII de Nápoles; no sería el último trono que aguardaría a su persona.

martes, 23 de mayo de 2017

UNA MEDALLA BIOGRÁFICA DE FELIPE III DE FRANCIA

Arms of the Kingdom of France (Ancien).svg
Armas reales empleadas por Felipe III, el Atrevido
Diseño: Sodacan

Felipe III de Francia, llamado el Atrevido, (Philippe le Hardi), nació en la ciudad de Poissy el 30 de abril de 1245. Fue el cuarto vástago y el segundo hijo varón de San Luis IX y de Margarita de Provenza, y miembro por tanto de la dinastía de los Capetos. Previamente a su ascensión al trono, ostentó el título de conde de Orleàns. 
El 28 de mayo de 1262 contrajo matrimonio con Isabel de Aragón (1247-1271), hija de Jaime I el Conquistador. De este matrimonio nacieron cuatro hijos:
  • Luis de Francia (1264-1276)
  • Felipe de Francia (futuro Felipe IV de Francia) (1268-1314), Rey de Navarra y de Francia
  • Roberto de Francia (1269-1276)
  • Carlos de Francia (1270-1325), Conde de Valois.
Acompañó a su padre San Luis IX en la VIIIª Cruzada contra Túnez en 1270, en la que murió el monarca. Con 25 años sucedió a su padre como rey de Francia. Inmediatamente dejó en manos de su tío Alfonso de Poitiers, conde de Toulose, las negociaciones para terminar la Cruzada. 
Fue coronado en Reims el 12 de agosto de 1271. Pocos días después fallecía su tío Alfonso de quien heredó: Poitiers, Toulouse y parte de Auvernia.
Miniature Philippe III Courronement.jpg
Coronación de Felipe III
Intervino directamente en la guerra de sucesión de Navarra, dando asilo a la reina viuda, Blanca de Artois, prima suya, y a la pequeña reina Juana I de Navarra, con quien más tarde casó a su hijo Felipe, futuro Felipe IV de Francia, que por ese matrimonio se convirtió primeramente en Felipe I de Navarra.
Fue gobernante piadoso como su padre, pero no un político con grandes habilidades, y su apodo se debió más a su actitud en el arte de la guerra, estando siempre influido por importantes miembros de su familia, como sus tíos el Conde de Toulouse y el Rey de Sicilia.
Moneda de un gros tornés del reinado de Felipe III
Foto: Classical and Numismatic Group
En 1271 su esposa, la reina Isabel, falleció víctima de una caída de caballo en la ciudad de Cosenza, al regreso de las Cruzadas. En 1274, Felipe III contrajo matrimonio nuevamente con María de Brabante. De este matrimonio nacieron otros tres hijos:
  • Margarita de Francia (1275-1317), Reina de Inglaterra.
  • Luis de Francia (1276-1319) Conde de Évreux.
  • Blanca de Francia (1278-1305).
Matrimonio de Felipe III con María de Brabante
En 1283, apoyó a su tío Carlos I de Sicilia en la guerra que sostenía contra Pedro III de Aragón, antiguo cuñado de Felipe, invadiendo tierras catalanas en la Cruzada contra el Reino de Aragón. Su apoyo, además, se debía a que, excomulgado Pedro III, el Papa otorgó la Corona de Aragón a su hijo Carlos de Valois, por ser nieto del rey Jaime I de Aragón.
Llegó a sitiar la ciudad de Gerona el 26 de junio de 1285. No obstante, debido a la enérgica resistencia de Pedro III y, especialmente, a la derrota naval francesa en la Batalla de Formigues ante la flota aragonesa al mando de Roger de Lauria, el sitio de Gerona fue levantado el 7 de septiembre. El ejército francés, diezmado y afectado por una epidemia de disentería, fue derrotado completamente por las mesnadas de la Corona de Aragón en la Batalla del collado de las Panizas. Felipe III falleció  a causa de la epidemia en la retirada, el 5 de octubre de 1285, en la ciudad de Perpiñán (Rosellón), condado que estaba integrado entonces en el Reino de Mallorca. Fue sucedido por su hijo Felipe IV, el Hermoso.
....................................................................................
A mediados del siglo XIX, al calor de los movimientos de recuperación del pasado histórico medieval que se desarrollaron a partir del movimiento romántico, se realizaron acuñaciones conmemorativas de gran interés didáctico. Entre ellas destacan las denominadas "biográficas", pues presentan un documentado reverso que incluye los hechos y fechas más relevantes de la vida del homenajeado.
Hoy les presentamos la dedicada a Felipe III, acuñada en 1857, durante el Segundo Imperio Francés de Napoleón III.
Se trata de una pieza circular, de bronce dorado, en cuyo anverso se muestra una efigie de Felipe III coronado, de estética gótica, con un conseguido relieve. Le rodea la inscripción en francés: "PHILIPPE III DIT LE HARDI ROI DE FRA.(ance).(Felipe III, llamado el Atrevido, Rey de Francia)
Anverso de la medalla
Foto: Steph17monnaie
El reverso, con la vocación conmemorativa y didáctica previamente comentada, carece de elementos iconográficos y toda la superficie se dedica a inscripciones. Son las siguientes:
En primer lugar las superiores, que expresan el nombre del rey, su ordinal entre los monarcas franceses, su condición de primogénito de Luis IX y sus fechas de nacimiento y muerte: "PHILIPPE III DIT LE HARDI". "45º ROI". "FILS AINE DE LOUIS IX". "NÉ 1245". "MORT 1270".
A continuación, y de forma cronológica, se abordan los hechos más sobresalientes de su reinado:
"TREVE AVEC TUNIS 1270" (Tregua con Túnez 1270).
"RÉUNION DU COMTÉ DE TOULOUSE A LA COURONNE 1271" (Incorporación del Condado de Toulouse a la Corona 1271).
"LETTRE D ´ANNOBLISEMENT 1272" (Carta de Ennoblecimiento 1271)
"REVOLTE ET CHATIMENT DE BOGER BERNARD 1272" (Revuelta y castigo de Boger Bernard 1272).
"REMISE DU COMTAT VENAISSIN AU PAPE 1274" (Entrega del Condado Venesino al Papa 1274).
"PAIX AVEC L´ANGLATERRE 1279" (Paz con Inglaterra 1279).
"GUERRA AVEC PIERRE III ROI D ÁRAGON 1283" (Guerra con Pedro III de Aragón 1283)
"MORT 1285" (Muerte 1285).

Reverso de la medalla
Foto: Steph17monnaie