SERVUS HISPANIARUM REGIS



lunes, 17 de octubre de 2011

UN PREMIO PLANETA CON SABOR IMPERIAL Y BRASILEÑO

Archivo:COA First Empire of Brazil.svg


                                 A mi esposa Olga, inspiradora de esta entrada de hoy

La 60º edición del Premio Planeta de Novela estuvo presidida en la noche del pasado sábado 15 por los Príncipes de Asturias, que fueron los encargados de hacer entrega del galardón a Javier Moro autor de la obra ganadora: El imperio eres tú.
El escritor madrileño, oculto tras el seudónimo de Agustín San José, se alzó con el premio mejor dotado de las letras españolas (600.000 euros). La novela ganadora, presentada bajo el título provisional El emperador del fin del mundo, es una minuciosa crónica de la vida del emperador de Brasil Pedro I, que reinó en la primera mitad del siglo XIX, y que luchó por la libertad e independencia de aquellas tierras sudamericanas.

null

SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias con el Ganador de la 60º Edición del Premio Planeta , Javier Moro

En declaraciones a los medios de comunicación Javier Moro afirmó que : "Pedro I forjó la independencia de Brasil y fue uno de los monarcas más pintorescos que haya existido, estuvo siempre del lado de la libertad en una época de monarquías absolutas. Fue un amante fogoso, un gran padre pero un marido terrible. Dicen que tuvo más de 120 hijos de los que reconoció a una docena. Mitad Donjuán, mitad Quijote, al final no le interesaba el poder sino la gloria". Es también la historia de su familia, que emigró de Portugal a Brasil, pues "cambiaron la capital del imperio lusitano de Lisboa a Rio de Janeiro".



El "Grito de Ipiranga", comienza la historia del Brasil independiente


Sigue el autor declarando que: La acción sucede, básicamente, ahí, "en el Río de Janeiro antiguo, que era, en realidad, muy oriental, con lo que no me he desplazado tanto de mi temática india, pues en aquel entonces los portugueses ya estaban en Macao, en Goa, en la India... y, al volver de sus viajes, traían con ellos cierta influencia de todos esos lugares".


Archivo:Flag of the Second Empire of Brazil.svg

La bella Bandera del Imperio de Brasil, oficial hasta 1889

S.M.I. y F. Don Pedro I, Emperador de Brasil

viernes, 14 de octubre de 2011

PERMISO EN VALENCIA

Estimados lectores:

Durante los próximos días  14, 15 y 16, éste su "Salón del Trono" sienta sus reales en la bella Ciudad del Turia y se toma por tanto unos días de descanso.



Volveremos a estar juntos el próximo lunes 17 de octubre con nuevos temas.

Muchas gracias por su comprensión.

jueves, 13 de octubre de 2011

LAS ÓRDENES DEL REINO DE SAJONIA (I)

LA ORDEN MILITAR DE SAN ENRIQUE


La Orden Militar de San Enrique (Militar-St. Heinrichs-Orden), es la más antigua orden militar de los estados que conformaron el Imperio Alemán. Fue fundada el 7 de octubre 1736 por Augusto III, rey de Polonia y Elector de Sajonia, para premiar el valor y los virtudes militares.

Cross.jpg SHMOrder CaballeroSH3SSrev.jpg

La insignia de la orden era una medalla de oro con cruz de Malta con los bordes esmaltados en blanco. El medallón central está rodeado por una corona circular de esmalte azul cargado de las palabras "FRIDR • AUG • D • G • REX • • SAX INSTAURAVIT"  ("Federico Augusto, por la Gracia de Dios, Rey de sajonia, la instauró" y en el reverso el lema "VIRTUTI IN BELLO" ("Valentía en la guerra"). El centro está ocupado por un medallón de color amarillo y esmaltado, con un retrato pintado de San Enrique, el último emperador del Sacro Imperio de la Casa de Sajonia.
En el reverso aparece el escudo de armas de Sajonia. Entre los brazos de la cruz existen cuatro coronas de esmalte verde, símbolo de Sajonia. La insignia se une a la cinta y la anilla mediante  una corona real.

La cinta de la Orden es de color azul claro con rayas amarillas cerca de cada borde.

D-SAX Militaer St-Heinrich Orden BAR.svg


La Orden contaba con cuatro clases: Gran Cruz (Großkreuz), Comendador con Cruz de 1ª Clase (Kommandeurkreuz I. Klasse), Comendador con Cruz de 2ª Clase)(Kommandeurkreuz II Klasse) , Comendador (Kommandeur) , y Cruz de Caballero (Ritterkreuz). En general, el rango del receptor determinaba qué grado iba a recibir: la Gran Cruz para los monarcas y mariscales de campo, el de Comendador con Cruz de 1ª Clase para los generales, el de Comendador de 2ª Clase para los Jefes y el de Cruz de Caballero para el resto.
Durante la Primera Guerra Mundial, hubo 12 Grandes Cruces, 14 Comendadores de 1ª Clase, 153 Comendadores de 2ª Clase, y 2.728 Cruces de Caballero.

S.M. Federico III Augusto con una versión especial de la Gran Cruz al cuello

Tras la caída del Imperio Alemán en 1918, la Casa de Sajonia dejó esta Orden como latente hasta su reestructuración en 1976.
Dejó de ser una Orden militar para convertirse en cívico-militar, orientada a la consecución de objetivos sociales, caritativos y fomentar conductas altruistas y meritorias en Sajonia, Alemania y el mundo.
Su lema pasó a ser: "Pro Pietate et Virtute" indicándose así sus nuevos objetivos.
Su Gran Maestre actual es el Jefe de la Casa Real de Sajonia, S.A.R. el Príncipe Alejandro de Sajonia. Cuenta además con cuatro cargos de honor: Canciller, Guardasellos, Tesorero y Maestro de Ceremonias.
Los futuros miembros de la Orden son llamados por la Junta de Gobierno no existiendo la posibilidad de postularse personalmente para el ingreso.
La Sede de la Orden es la Catedral de Bamberg (Alemania).

Miembros e invitados de la Orden de San Enrique, 8  Octubre de 2011, la catedral de Bamberg

Ceremonia de la actual Orden de San Enrique ante la tumba del Emperador que le da nombre

miércoles, 12 de octubre de 2011

FIESTA NACIONAL DE ESPAÑA. DÍA DE LA HISPANIDAD. FIESTA DE LA GUARDIA CIVIL

DÍA DE LA FIESTA NACIONAL-12 de octubre de 2011-

Hoy es un día de fiesta grande en las Españas y en las Américas. La gesta colombina nos llena de emoción y orgullo con el sagrado nombre de HISPANIDAD. La misma lengua, la misma fe, comunes esperanzas. La posibilidad de llamar hermanos, pues lo son, a millones de personas que viven al otro lado del Atlántico.

Nuestros Reyes, SS.MM. Don Juan Carlos I y Doña Sofía...


...acompañados de los Príncipes de Asturias, del resto de la Familia Real...


...y autoridades gubernamentales, militares y de otras diversas instituciones, cuerpo diplomático acreditado, arropados por el pueblo de Madrid y, a traves de la televisión y de Internet por el resto de España y del mundo; presidirán la parada militar conmemorativa de la efeméride.



Y, como cada año, los pliegues rojo y gualda de nuestra bendita Bandera, flotarán en lo más alto del mástil de la Plaza de Colón, elevándose con honor y gloria sobre el cielo de Madrid.



Y volveremos a rendir honores a los que entregaron su vida por la Patria a lo largo de los tiempos, sabiendo, a ciencia cierta, que "La muerte no es el final".



Desfilarán las unidades del los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. Nos volveremos a emocionar con la singularidad de los Regulares de África...



...y, por supuesto, quedaremos nuevamente electrizados con el paso heroico de La Legión Española.



La Guardia Civil recibirá sonoras ovaciones por velar, como vela, por la tranquilidad de todos los españoles



Ojalá en este día todas las gentes de bien izen sus banderas y muestren colgaduras con los colores nacionales en toda la geografía española y allí donde lata un corazón español a lo largo y ancho del planeta.
Es hermoso triunfar en el esfuerzo deportivo, pero el patriotismo no es una moda pasajera sometida a resultados victoriosos, es sentimiento perenne de amor a España, a nuestra Familia Real, a nuestros Ejércitos, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a todo un pueblo, lleno de esperanzas, del que formamos parte.
Muchos alegarán que es un valor antiguo, pasado de moda. Yo les respondo que tienen razón, es muy antiguo. Tan antiguo como que acompañó a las huestes medievales en la Reconquista, a los Tercios por toda Europa, a nuestros marinos en los mares y océanos, a nuestros pilotos sobre los cielos de España.


Resultará antiguo y caduco para quienes creen que la modernidad es el olvido sectario del pasado, para quienes desean ver arrancados de cuajo los valores supremos que construyeron y mantuvieron cohesionada nuestra Patria. Y todo ello no significa, ni mucho menos, un ejercicio de nostalgia con olor a naftalina. No. Queremos el progreso, la paz, las libertades, la convivencia armoniosa; todo ello bajo el imperio de la Ley y de la Justicia. Deseamos combatir el relativismo, la inmoralidad, el clientelismo, la corrupción, la estupidez de los que profanan tumbas y sólo encuentran, amalgamados, los huesos de los que antaño fueron enemigos y duermen juntos el sueño eterno sin reproches...; porque como a los hombres del 98: "nos duele España" y la queremos próspera, honrada y feliz. De ahí la necesidad del Patriotismo, eso que causa hilaridad entre los de la malentendida modernidad, eso tan "antiguo".
Antiguo y noble, porque conlleva entrega, sacrificio, renuncia, heroismo, y porque muchas veces no es recompensado por los poderosos.
Pero no importa. Seguimos aquí, fieles a Dios, a una Bandera y a un Rey; como tantos millones de españoles, hombres y mujeres que nos precedieron a lo largo de los tiempos en la fascinante aventura de amar con fervor a esa unidad inquebrantable, receptáculo de la tradición, solar de los nuestros y tierra que un día nos cubrirá que es: ¡ESPAÑA!.




¡VIVA ESPAÑA!.
¡VIVA ESPAÑA!.
 ¡VIVA SIEMPRE ESPAÑA!


"PORQUE ESPAÑA Y YO, SEÑORA, SOMOS ASÍ"

martes, 11 de octubre de 2011

SAJONIA: DUCADO, ELECTORADO Y REINO


Archivo:Coat of arms of Wettin House Albert Line.png

Las primeras referencias de los sajones se remontan entre los siglos III y V, cuando eran una tribu germánica que habitaba al norte del río Elba y que se expandió al sur del río hacia Westfalia y Estfàlia. También se expandieron a orillas del Rhin, y junto con los anglos y los jutos ocuparon las Islas Británicas. En 531 los sajones se aliaron con los francos para destruir el reino vecino de Turingia. Durante el periodo merovingio los sajones mantuvieron su autonomía respecto al Reino franco. El 772, tras la muerte de su hermano Carlomán, Carlomagno inició la conquista de Sajonia. Después de tres décadas de guerra, los sajones quedaron bajo dominio franco y el paganismo germánico fue sustituido por el Cristianismo. De esta manera quedaron incorporados al Imperio Carolingio.

El Ducado de Sajonia

Con la división del Imperio Carolingio por Tratado de Verdún (843) el territorio al este del Rhin pasó a ser el Reino Franco Oriental, que acabaría convirtiéndose en la actual Alemania. Sin un poder central fuerte, las tribus germánicas se tuvieron que valer por sí mismas para defenderse de los ataques de los vikingos en el norte y los eslavos en el este. El cabecilla de la tribu tomó el título de duque. El primer duque sajón fue Otón el ilustre (880-912), de la dinastía liudolfinga (descendientes de Liudolf), que logró extender su poder en Turingia. Su hijo Enrique fue elegido rey de los pueblos germánicos (919-936). Enrique es considerado como el fundador del reino germano. Su hijo Otón I (936-973) fue el primer rey de los pueblos germánicos en recibir la corona imperial por parte del papado (962).
Sajonia pudo nombrar libremente su Margrave y gobernador en la persona del noble Herman Billung, aunque en ningún documento figura que recibiera el título de duque. Su hijo heredó el cargo de su padre y consiguió hacerse reconocer como duque. Después de cinco duques de la casa Billung y uno de la Supplinburg, acabó gobernando la Casa güelfa.




Enrique el León

Con los güelfos el ducado llegó a su máximo esplendor, pero tras la revuelta del duque Enrique el León contra los reyes Hohenstaufen y su derrota en 1180, el ducado fue dividido en tres partes más pequeñas: Westfalia pasó a formar parte de el arzobispado de Colonia, Brunswick y Lüneburg quedaron en manos de los Welf, y el resto del ducado fue entregado a la dinastía ascaniana.


El Electorado de Sajonia
Los Ascanios conservaron el ducado hasta la muerte sin descendencia de Alberto IV en 1423, por lo que el emperador Segismundo III se lo concedió a Federico IV de Meissen, de la casa Wettin, por su ayuda en las guerras contra los Husitas, y éste lo agregó a sus amplios dominios haciendo del Electorado de Sajonia un importante Estado. En la división de los territorios de los Wettin en 1485 (División de Leipzig), el Electorado estaba encuadrado en la herencia de Ernesto (línea Ernestina). Sin embargo, el territorio pasó a la línea Albertina cuando Juan Federico I el Magnánimo se unió a la liga de Esmalcalda en contra del Emperador Carlos V, que derrotó a la liga en la batalla de Mühlberg (1547), arrebató el Electorado a Juan Federico y se lo entregó a su aliado el Duque Mauricio de Sajonia-Meissen por la Capitulación de Wittenberg.



El Elector Juan Federico de Sajonia
El Elector Augusto fue un luterano intransigente que desarrolló la economía local y promulgó las Constituciones de 1572, primera legislación constitucional de Alemania. No obstante, sus sucesores se fueron acercando en el siglo XVII al partido católico y, por lo tanto, a Austria. Aunque en un principio el Elector Juan Jorge I se alió con Gustavo Adolfo de Suecia, pronto cambió de bando y llegó a un acuerdo con el Emperador Fernando II, que en el tratado de Praga de 1635 le cedió Lusacia. El Electorado se convirtió en el escenario de la Guerra de los Treinta Años, acabando devastado y despoblado.



A principios del siglo XVIII, el Electorado había recuperado la prosperidad, y el Elector Federico Augusto I rivalizó con Brandeburgo en el dominio de Alemania. Convertido al catolicismo, se enfrentó a Carlos XII de Suecia en la Guerra del Norte por el trono de Polonia, lo que llevó a la conquista de Sajonia por los suecos en 1706. Federico Augusto convirtió la capital, Dresde, en una de las ciudades más bellas de Europa e introdujo en Meissen la industria de la porcelana. Federico Augusto II se alineó con Austria en contra de Prusia, lo que originó los desastres de la Guerra de los Siete Años en la capitulación de Pirna, 1756, y la pérdida del trono polaco.
Sajonia volvió a recuperarse con Federico Augusto III; el ejército pasó de 18.000 a 30.000 soldados, y en general participó de la política prusiana. Se vio obligado a entrar en la Cuarta Coalición antifrancesa durante la Revolución Francesa, pero tras la derrota en la Batalla de Jena (1806) contra Napoleón, concertó la paz con Francia y le fue otorgado el título real por el Emperador, formándose el Reino de Sajonia con su último Elector convertido en el Rey Federico Augusto I.

El Reino de Sajonia

Napoleón  otorgó además  a Federico Augusto I el título de Duque de Varsovia (su abuelo había sido rey de Polonia).

Fryderyk August I.jpg

S.M. Federico I Augusto, Rey de Sajonia y Duque de Varsovia

Se convirtió así en aliado fiel de Napoleón. Las tropas de sus dos estados participaron en las principales batallas, y se encontraban a su lado cuando fue derrotado en la Batalla de Leipzig (16 al 19 de octubre de 1813), siendo prácticamente el único estado alemán en el bando napoleónico. Los aliados consideraron que Federico Augusto I había perdido su trono, por lo que pusieron el reino bajo ocupación y administración rusas. Probablemente, esto era más debido al deseo prusiano de anexionarse Sajonia que a cualquier posible crimen cometido por Federico Augusto I, y el destino de Sajonia fue uno de los puntos principales del Congreso de Viena. Al final perdió el 40% de sus territorios, incluyendo el históricamente significativo Wittenberg, origen de la Reforma Protestante, que fueron anexionados por Prusia, pero Federico Augusto I recuperó el trono y su reino, que todavía incluía las ciudades principales de Dresde y Leipzig. El reino se unió a la Confederación Alemana del Norte, organización que reemplazó al Sacro Imperio y a la Confederación del Rhin.
Su forma de gobierno era la monarquía constitucional hereditaria, con dos cámaras que se reunían cada dos años. La segunda cámara contaba con 82 diputados. El reino de Sajonia tenía cuatro portavoces en el Consejo Federal. Su constitución, que databa del 4 de septiembre de 1831, fue modificada posteriormente el 20 de abril de 1892.
Durante la Guerra Austro-Prusiana de 1866, Sajonia se alía con Austria, y el ejército sajón fue el único aliado en prestar ayuda sustancial a la causa de Austria, abandonando la defensa de la propia Sajonia para unirse al ejército de austriaco en Bohemia. Esta eficacia permitió probablemente que Sajonia escapara al destino de otros estados alemanes del norte que se aliaron con Austria (principalmente el Reino de Hannover), y que fueron anexionados por Prusia tras la guerra. Los austriacos insistieron como punto de honor que Sajonia debía salvarse, y Prusia accedió.
Sajonia, no obstante, se adhirió a la pro-prusiana Confederación Alemana del Norte al año siguiente. Con la victoria de Prusia sobre Francia en la Guerra Franco-prusiana de 1871, los miembros de la Confederación fueron organizados por Otto von Bismarck en el Segundo Reich, con Guillermo I como Káiser (Emperador). Juan I de Sajonia, como Rey titular, se vio subordinado y debía lealtad al Emperador, aunque él, como los otros príncipes alemanes, conservó las prerrogativas de un soberano, incluyendo la capacidad de establecer relaciones diplomáticas con otros estados. En aquel momento Sajonia era, de todos los estados alemanes, el de mayores renta per cápita y desarrollo industrial.
Tenía una superficie de 14.993 km² y su población era de 2.556.244 habitantes en 1871 y de 4.202.216 en 1900. Su capital era Dresde, llamada la Florencia del Elba (546.800 habitantes en 1910, 515.000 en 1905).
El nieto de Guillermo I, Káiser Guillermo II de Alemania, abdicó en 1918 como resultado de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial. El Rey Federico Augusto III de Sajonia lo siguió en la abdicación y el Reino de Sajonia se convirtió en el Estado Libre de Sajonia dentro de la recién formada República de Weimar, cerrando así su breve historia como Reino.



S.M. Federico Augusto III, último Rey de Sajonia


lunes, 10 de octubre de 2011

EL GRAN DUCADO DE HESSE-DARMSTADT


File:GHzgt Hessen Wappen coat of arms.jpg


Hesse-Darmstadt se constituyó como Estado independiente a partir de la fragmentación del Landgraviato de Hesse, cuyo último gobernante, el landgrave Felipe I, dividió sus posesiones entre sus cuatro hijos a su muerte en 1568. Tiempo después, sólo sobrevivirían dos de estos landgraviatos: Hesse-Darmstadt y Hesse-Kassel, Estados que llegarían a rivalizar entre sí, pese a tener lazos familiares.
Mientras que Hesse-Kassel se convirtió al calvinismo, Hesse-Darmstadt permaneció luterano, y el landgrave Jorge II mantendría una alianza con Sajonia y a la larga se uniría a la causa austriaca.
Con la Reichsdeputationshauptschluss, una serie de secularizaciones llevadas a cabo en Alemania, el landgraviato de Hesse-Darmstadt aumentó sus fronteras en 1803. Entre los territorios ganados se encontraban el Ducado de Westfalia, gobernado por el Arzobispo de Colonia, y también los territorios de la Archidiócesis de Maguncia y la Diócesis de Worms.
En 1806 se disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico. Algunos años después, el Landgraviato de Hesse-Darmstadt cambió su nombre por el de Gran Ducado de Hesse y el Rhin en 1816.


En 1867, la mitad norte del Gran Ducado (provincia de Oberhessen) se integró dentro de la Confederación Alemana del Norte, mientras que la otra mitad al sur del Rhin (provincias de Starkenburg y Rheinhessen) permaneció fuera de la misma. En 1871, el Gran Ducado pasó a formar parte del Imperio Alemán. El último gran duque, Ernesto Luis, fue derrocado del trono al finalizar la Primera Guerra Mundial durante la Revolución de Noviembre de 1918 que desestructuró toda Alemania.

ErnstLodewijk.jpg

S.A.R. Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt


Sin embargo, y debido al gran afecto que le profesaba el pueblo y a diferencia de otros príncipes, se le permitió permanecer en Alemania y conservar algunas propiedades. Vivió tranquilamente dedicado a sus aficiones y su familia, y murió en el Palacio de Wolfsgarten en 1937, siendo enterrado en el cementerio del parque Rosenhöhe en Darmstadt.

Archivo:Darmstadt-Schloss Marktplatz.jpg

Palacio de Darmstadt, residencia oficial de los Grandes Duques de Hesse


File:Hessen und bei Rhein Grossherzog Wappen Grand-Duke coat of arms.jpg

Armas grandes del Gran Ducado de Hesse-Darmstad y el Rhin

domingo, 9 de octubre de 2011

EL HEREDERO DE GEORGIA YA TIENE ARMAS PROPIAS

Unified Coat of Arms




Nuestro dilecto amigo y maestro, el Dr. Don José María de Montells y Galán, Iº Vizconde de Portadei en el Reino de Georgia, nos manda recado con las armas que S.A.R. el Príncipe Davit Bagrationi, Jefe de la Casa Real de Georgia, acaba de conceder a su primogénito y heredero.

S.A.R. el Príncipe Heredero de Georgia, Don Giorgi, que vino felizmente al mundo hace escasas fechas, ostentará las siguientes armas personales:



Armas de S.A.R. el Príncipe Heredero Don Giorgi, dibujadas por  el heraldista Don Fernando Martínez Larrañaga


Escudo cuartelado por una cruz de plata y fileteado de oro. 1º, de gules, el arpa de oro y la honda de plata del Rey David. 2º, de azur, un sable de plata y un cetro de oro, puestos en sotuer, surmontado por un orbe crucífero de oro. 3º, de azur, la balanza de oro del Rey Salomón. 4º, de gules, un San Jorge al natural. Sobre el todo, un escusón de gules, cargado de la Sagrada Túnica de Nuestro Señor. Timbrado todo por la corona principesca de Georgia.

Al no optar por brisar de un lambel las armas paternas, Don Giorgi tendrá por diferencia el escudo fileteado de oro y la corona principesca.


Quien redacta este "Salón del Trono", como Caballero de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica Inconsútil de Nuestro Señor Jesucristo, tuvo la alegría de felicitar al Príncipe Davit y de recibir contestación a su misiva que, con satisfacción y orgullo paso a reproducir a continuación:

"Estimado Daniel Jesús García Riol:

                Mucho agradezco su felicitación que transmití a S.A.R. la Princesa Anna. La llegada de un niño al seno familiar nos ha colmado de alegría, máxime cuando mi hijo representa el símbolo de unión de todos los georgianos y la esperanza de un futuro mejor. Objetivo que con la ayuda de Dios, sin duda, lograremos. Georgia merece la estabilidad y el buen gobierno que solo en la monarquía se puede encontrar. 
Con mi gratitud por su devoción a mi Causa, le envío mi saludo más cordial."
                                                                                   Davit Batonishvili.