SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 19 de mayo de 2013

EL CASTILLO DE BELMONTE

Aprovechando nuestra visita a las IIIª Jornadas de Recreación Histórica sobre la Guerra Civil Castellana (1475-1480), vamos a conocer el majestuoso castillo que las cobija: la fortaleza de Belmonte.
Archivo: Belmonte, castillo PM 65437.jpg
Acceso principal al Castillo de Belmonte
Foto: PMRMaeyaert

El Castillo de Belmonte (Provincia de Cuenca), situado en lo alto del cerro de San Cristóbal de dicha población  es un singular edificio que, por su estado de conservación, por su especial estructura, y por su aspecto exterior, prácticamente el mismo que tuvo en el momento de su construcción, constituye un valioso tesoro patrimonial para su comarca, su región y para el conjunto monumental español. 
Fue construido en la segunda mitad del siglo XV, por orden de don Juan Pacheco, primer Marqués de Villena. Era un momento de convulsiones y luchas internas en el reino de Castilla. El marqués se proponía acumular territorios y construir fortalezas para hacerse fuerte ante los problemas sucesorios que se avecinaban. 
En 1456, en el cerro de San Cristóbal, se iniciaba la construcción del castillo aunque comienzo efectivo de las obras se produce en 1457 y éstas se prolongarían hasta 1472, en que quedaron detenidas. En 1474, fecha de la muerte de Juan Pacheco, aún no estaban concluidas. Su hijo, Diego López Pacheco, continuó en parte la obra de su padre, pero no le prestó demasiada atención a la fortaleza belmonteña, en la que quedaron bastantes detalles por terminar, entre ellos el almenaje.

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Vista exterior de la impresionante fortaleza belmonteña
Foto: PMRMaeyaert

Su arquitecto fue seguramente Juan Guas, cuyo trabajo para el Marqués está documentado en otras obras, como el Monasterio del Parral, en Segovia.
El castillo fue concebido como fortaleza-palacio, para satisfacer por una parte las necesidades defensivas del marqués de Villena, que quiso prepararlo ya para el ataque y defensa de la artillería. Por otra parte, tuvo la función de una residencia lujosa, acorde con sus ansias de poder y la influencia de don Juan Pacheco. La planta del castillo es muy peculiar, denominada de "estructura atenazada", construida sobre un triángulo equilátero con dos cuerpos en dos de sus lados, y en el otro, la torre del homenaje, triángulo que, mediante la barrera exterior, se convierte en polígono de nueve lados con torreones en los vértices. Los torreones cumplen una doble función, como contrafuertes y como defensa de las partes más vulnerables. El recinto principal se rodea de una barrera de exquisita construcción que defiende las partes más bajas. Esta barrera tiene tres puertas. La planta de este castillo en forma de estrella es única, y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y, sin duda, hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestra Patria.
Armas del Marqués de Villena
Foto: José Manuel
Durante los siglos XVII y XVIII, el castillo, prácticamente abandonado, va sufriendo diversos estragos, que lo llevan a un estado ruinoso en los primeros años del siglo XIX.
Fue la heredera de la casa de Villena, Eugenia de Guzmán, más conocida como la Emperatriz Eugenia de Montijo, por su matrimonio con Napoleón III,la que se encarga de restituir al castillo su esplendor original. Hacia 1857 comienza las obras de restauración. Restaura las defensas de acuerdo al proyecto inicial, pero en el interior se impone el gusto de la época. Así, el arquitecto español Sureda realiza los cierres de las galerías que dan al patio, utilizando el ladrillo como material constructivo. Con la caída del imperio francés, en 1870, cesa la restauración y el edificio es ocupado durante unos años por los dominicos franceses que lo adecuan como monasterio. Tras la marcha de los dominicos, el sobrino-nieto de la emperatriz, el Duque de Peñaranda, Hernando Fitz-James Stuart y Falcó continúa con las restauraciones e incluso lo llegó a habitar.
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Dormitorio de la Emperatriz Eugenia de Montijo
Foto: Castillo de Belmonte
Posteriormente, sirvió también como cárcel del Partido Judicial de Belmonte, y como academia Onésimo Redondo para mandos del Frente de Juventudes. Después quedó abandonado, sufriendo un progresivo deterioro. Por Decreto del 3 de junio de 1931 el castillo fue incluido en el Tesoro Artístico Nacional.
Actualmente es propiedad de la Casa Ducal de Peñaranda descendientes de la Duquesa de Alba, María Francisca de Sales Portocarrero, hermana de Eugenia de Montijo.
Gracias a la colaboración entre los propietarios, la administración local y el Ministerio de Fomento, el castillo ha sido brillantemente rehabilitado y en verano de 2010 se abrió al público.
La empresa gestora, Fortaleza de Belmonte SL, ha dotado al castillo con diversos contenidos culturales y didácticos para hacer de la visita un paseo cultural por la historia del castillo y sus moradores. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.
La visita se concibe para poder conocer cómo era la vida en un castillo medieval, las vicisitudes de la guerra de sucesión en Castilla en la segunda mitad del siglo XV, entre la princesa Juana "La Beltraneja" protegida del marqués de Villena y valedor de sus derechos dinásticos; y su tía Isabel más tarde conocida como “La Católica”, y el papel que desempeñó el señor de este castillo en esa contienda. El resultado de la guerra determinará la unión personal de las Coronas de Castilla y de Aragón y la victoriosa empresa de la Reconquista del Reino de Granada, donde también participaron activamente los señores del castillo de Belmonte, siendo Diego López Pacheco uno de los más destacados comandantes del ejército de los Reyes Católicos.
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Sala de Armaduras del Castillo de Belmonte
Foto: Ángel Aroca Escámez
El visitante también se trasladará a la segunda mitad del siglo XIX con salas ambientadas al estilo de la propietaria del castillo en esa época, Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III y descendiente del marqués de Villena. Durante el recorrido de esas salas se da a conocer la apasionante vida de esta noble española que llegó a ser regente del imperio francés en tres ocasiones y que ordenó la restauración del castillo de Belmonte a mediados del siglo XIX.
Continúa la visita con el paseo por el adarve, entre almenas y torreones, y ambientado por el audio-guía, se sitúa al visitante en el lugar del soldado siglos atrás oteando el horizonte en busca del enemigo o rechazando un asedio al castillo. Desde el torreón norte, se puede disfrutar de una magnífica vista del pueblo de Belmonte, desde donde se especifica en un gran panel los principales monumentos que se vislumbran desde la altura del castillo: la magnífica Colegiata de San Bartolomé que ordenara construir el marqués de Villena, el antiguo alcázar del Infante Don Juan Manuel actualmente en reconstrucción, el hospital de San Andrés, el convento de las madres Concepcionistas, la Plaza del Pilar, el convento de los Trinitarios, y cómo no, la muralla que desde el castillo protector abraza el casco antiguo de Belmonte.
Archivo: Torneo1C.JPG
El Castillo de Belmonte y sus alrededores fueron escenario de rodaje de numerosas películas, entre ellas El Cid (1961), con Charlton Heston y Sofía Loren, a la que corresponde este histórica fotografía.
Foto: castillo de Belmonte
Para terminar, y después de pasar por la torre del homenaje, podemos bajar al patio de armas por una escalera de caracol y visitar las mazmorras y sótanos, y por fin descansar en la taberna del castillo saboreando un vino y queso de la tierra.
Para más información no dejen de visitar la espléndida web del castillo:
www.castillodebelmonte.com


sábado, 18 de mayo de 2013

IIIª JORNADAS DE RECREACIÓN HISTÓRICA EN BELMONTE

2013

La Guerra Civil Castellana de 1476-1480 vuelve a cobrar vida este sábado y mañana domingo en la histórica fortaleza de Belmonte (Cuenca) y sus aledaños con el siguiente programa de recreación histórica.


RECREACIÓN HISTÓRICA. CASTILLO DE BELMONTE Siglo XV. 18 y 19 de Mayo, 2013.
El castillo de Belmonte se remonta a sus orígenes y esplendor allá por el siglo XV, durante la guerra de sucesión castellana entre Isabel y Juana (1475-1480).
Todo el castillo, tanto en sus estancias como en el exterior, rememora la vida en una fortaleza del siglo XV, y se recrean los hechos históricos que acaecieron durante esa guerra. Las principales estancias del castillo ganan vida, el salón de gobierno, el estrado medieval, las cocinas, la alcoba, el herrero, los soldados y caballeros, las damas, el cuerpo de guardia, las mazmorras etc.
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El orgulloso y señorial Castillo de Belmonte
SABADO 18: Vida medieval en el castillo durante el día
  • 10:00-11:00 – Desayuno en el patio de armas (Para grupos de recreación histórica)
  • 12:00-13:00 – Zafarrancho de Combate. Las tropas de Isabel se acercan al castillo. Se prepara la defensa.
  • 13:00-14:00 – Asalto y combate con las tropas Isabelinas. La artillería se prepara para abrir fuego. Empiezan las negociaciones, pero la lucha es inminente!! El castillo no se toma, pero la paz está próxima.
  • 14:30-16:00 – Comida en el patio de armas (Para grupos de recreación histórica)
  • 17:00-18:00 – Firma de la concordia entre el marqués de Villena y el conde de Cifuentes, enviado de los Reyes Católicos.
  • 18:00-20:30 – Torneo: Esgrima Individual y en equipos de cuatro. Juegos Varios de mujeres y niños.

Recreacionismo
Grupo de recreadores dispuesto para la acción

DOMINGO 19: Vida medieval en el castillo durante el día
  • 10:00-11:00 – Desayuno en el patio de armas (Para grupos de recreación histórica)
  • 12:00-13:00 – Zafarrancho de Combate. Los combatientes y la artillería se preparan.
  • 13:00-14:00 – Batalla entre los partidarios de Juana e Isabel.
  • 14:00-16:00 – Comida en el patio de armas. (Para grupos de recreación histórica)
  • 16:00-20:00 – La guerra y celebraciones de paz han terminado. Se levanta el campamento.

 Horario de Sábado 10h00 a 20h00 Domingo de 10h00 a 19h00

viernes, 17 de mayo de 2013

LA ORDEN DE LOS CUATRO EMPERADORES

Archivo: Graafschap Limburgo wapen.svg
Armas primitivas de Limburgo

La Orden de los Cuatro Emperadores, también denominada Orden de la Antigua Nobleza (Ritterorden vom Alten Adel oder der vier roemischen Kaiser), fue una antigua orden dinástica creada el 6 de diciembre de 1768 por el Conde Felipe Fernando de Limburgo Stirum.
Con esta Orden se quería honrar la memoria de los emperadores del Sacro Imperio Romano pertenecientes a la Casa de Luxemburgo: Enrique VII, Wenceslao, Segismundo de Luxemburgo y Carlos IV. 
Archivo: Albrecht Dürer 082.jpg
Segismundo de Luxemburgo (Emperador entre 1433-1437), representado por Alberto Durero

La Orden contaba con doce encomiendas dotadas cada una de ellas con 500 florines de rentas.
Se organizaba en tres grados:
  • Gran Cruz
  • Comendador
  • Caballero
Su insignia estaba formada por una cruz maltesa esmaltada en blanco. En su centro contaba con un pequeño medallón azul celeste conteniendo una representación de San Jorge a caballo atravesando con su lanza a un dragón de oro. Sobre cada uno de los brazos de la cruz aparece la letra inicial dorada del nombre de cada uno de los cuatro emperadores antes citados: "H"(Heinrich-Enrique VII), "C"(Carlos IV), "W"(Wenceslao) y "S" (Segimundo).

Archivo: Alter Ritterorden vom Heiligen Georg oder vom Alten Adel Limburg.jpg
Insignia de Caballero de la Orden de los Cuatro Emperadores
Foto: Robert Prummel 2007
La cinta era gris-azul con bordes amarillos. 
En 1806 el Conde de Limburgo Stirum fue obligado a renunciar a la jurisdicción sobre sus territorios para que éstos pasaran a formar parte del Gran Ducado de Berg.
La línea dinástica principal se extinguió en 1809 y, tras las guerras napoleónicas y el Congreso de Viena (1814-1815), los Limburgo fueron reconocidos como miembros de pleno derecho de la nobleza de los Países Bajos.
Desde entonces la Orden cayó en desuso y, en 1886, mediante informe emitido por el Alto Consejo de la Nobleza de los Países Bajos (Hoge Raad van Adel), se consideró como extinguida. 

jueves, 16 de mayo de 2013

LA MEDALLA DE LA ILUMINACIÓN DE GAS DE LA CIUDAD DE NÁPOLES

Archivo: Escudo de armas del Reino de las Dos Sicilies.svg

Lejos de la imagen que, interesadamente, se ha venido proyectando sobre el Reino de las Dos Sicilias, como un territorio atrasado y sometido a la voluntad de tiránicos soberanos despreocupados por su pueblo; los hechos emergen del pasado para recordarnos la historia oculta de aquel Reino libre laminado por turbios intereses. Fue tras su desaparición como nación independiente, y no antes, cuando el sur de la Península Italiana se vio sumido en el olvido, el saqueo y la desesperación.
Entre los progresos materiales de los que el Reino de las Dos Sicilias fue pionero destacamos hoy el de la iluminación de la ciudad de Nápoles por medio de farolas de gas, siendo la primera de las capitales de los estados italianos preunitarios en contar con este adelanto.
Las primeras ciudades en Europa que iniciaron la experiencia, entre 1810 y 1820, de la iluminación nocturna mediante farolas de gas fueron París, Londres y Viena.
En 1817 rey Fernando I de Nápoles otorgaba, por Real Decreto No. 611, la concesión para el gas de hidrógeno de iluminación en el Reino de las Dos Sicilias, a Peter Andevel, originario de Montpellier. 
Pero transcurrieron casi dos décadas sin que este trabajo fuera desarrollado.
Fernando II, en el corto período que medió entre la muerte de su amada esposa María Cristina de Saboya (1836) y su matrimonio con Maria Teresa de Austria (1837), visitó algunas capitales italianas y las ciudades de Viena y París. Quedó completamente fascinado con la iluminación nocturna de la capital francesa y aceptó la propuesta del ciudadano francés Jean De Frigière, para instalar una empresa en la ciudad de Nápoles para proceder a la instalación en ella de la iluminación a gas. 
Archivo: FerdinandoII.jpg
S.M. el Rey Fernando II de las Dos Sicilias

Como resultado, el 21 de enero de 1837 Nicolás Santangelo, Ministro del Interior, informó al alcalde de Nápoles, de la propuesta De Frigière.
Narra el cronista Monseñor Luigi Dal Pozzo que el 10 de septiembre de 1837 se realizó el primer ensayo de los franceses para la iluminación de la ciudad de Nápoles.
El 17 de agosto de 1838  tuvo lugar una gran iluminación en el pórtico de S. Francesco di Paola, en presencia del Rey y de las autoridades. 

Archivo: Napoli piazza plebiscito.JPG
En San Francisco de Paula, frente al Palacio Real de Nápoles, se llevó a cabo la  primera experiencia de iluminación con gas en la ciudad.

La experiencia satisfizo a Fernando II quien ordenó librar sumas considerables de dinero al tiempo que solicitaba a los franceses que iluminaran de una manera similar su palacio real. Esta instalación experimental se mantuvo en funcionamiento durante algún tiempo mientras se  trabajaba para su perfecto funcionamiento y extensión al resto de la ciudad de Nápoles.
Don Giuseppe Caracciolo Marqués di Santo Agapito y Jean de Frigière constituyeron el 13 de diciembre de 1838 ante el notario de Nápoles G. Ranieri, una sociedad con duración por quince años, encargada de instalar la iluminación por gas en la capital del Reino de las Dos Sicilias.

El 7 de enero de 1841 la sociedad se registra bajo la denominación de Compagnia di Illuminazione a Gas della Città di Napoli con un capital de 350.000 ducados y 3500 acciones de 100 ducados cada una.
Archivo: Sommer, Giorgio (1834-1891) - Vista de Forte Sant'Elmo jpg.
Nápoles fue la primera ciudad italiana iluminada con gas

En 1844, para conmemorar todos estos acontecimiento se decidió acuñar en la ceca de Lyon (ciudad de la que eran originarios numerosos accionistas), una bella medalla de plata.

Anverso: Alegoría sedente de Parténope en un trono que es, a su vez, una rostra de galera. Porta en su mano una rama de olivo y contempla el mar Tirreno y la bahía de Nápoles en cuyo fondo se divisa el volcán Vesubio humeante. En el exergo: "COMP.ie DU GAZ-M. PENIN F".
Reverso: Sobre una porción del globo terráqueo donde se representa parte del continente europeo y tierras aledañas, un león rampante, linguado y uñado que porta en su garra diestra una antorcha encendida lanzando destellos de luz. Le rodea la inscripción latina: "LUCEM DIFFUNDO PER ORBEM" (en alusión a la iluminación por gas de la ciudad de Nápoles). En una filacteria la fecha en números romanos: "MDCCCXLIV". Se acompaña también del nombre del grabador y la ceca de Lyon.



Anverso y reverso de la Medalla Conmemorativa de la iluminación por gas de la ciudad de Nápoles
Foto: www.panorama-numismatico.com
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Artículo de base en italiano obra de Don Francisco di Rauso traducido y adaptado por "Salón del Trono"

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL PRINCIPADO DE PIOMBINO


Armas de Piombino

La Signoria, desde 1594, Principado de Piombino fue un estado independiente cuyo territorio comprendía tierras situadas actualmente en las provincias italianas de Livorno y Grosseto (Toscana).
Piombino fue gobernado por el linaje de loa Appiano entre 1398 y 1628, por los Ludovisi entre 1634 y 1702 y, finalmente, por los Boncompagni-Ludovisi hasta 1814, cuando el Principado pasó a formar parte del Gran Ducado de Toscana.
El 19 de febrero de 1399, Gherardo Appiano cedió Pisa, cuya familia poseía desde 1292, a los Visconti de Milán por 200.000 florines, reservándose para él y sus sucesores Piombino, convirtiéndose en señor de la misma; además se proclamó también señor de Populonia, Suvereto, Scarlino, Buriano, Badia al fango y de las ilas de Pianosa, Montecristo y Elba. Piombino se convirtió así en la capital de sus nuevos estados.
A la muerte de Gherardo Appiano, acaecida en 1405, dejó sus estados a su hijo Jacobo II. Éste, nacido en 1400, gobernó los primeros años bajo la tutela de su madre, Paola Colonna. La política de los Appiano se orientó primero hacia una alianza (para obtener su protección) con la República de Florencia y después con la de Siena, para de nuevo hacerlo con Florencia.
Archivo: Palazzo del comune di Piombino 02.JPG
Palazzo Comunale de Piombino
Foto: Sailko
Muerto Jacobo II en 1441 y posteriormente Paola Colonna Appiano en 1445, el poder, en vez de pasar a Emanuele Appiano, hijo de Gherardo, lo hizo a su hermana Caterina Appiano, que contaba con el apoyo de su marido, el condottiero Rinaldo Orsini. Éste hizo construir en 1447 el torreón defensivo de il Rivellino ante un previsible ataque por parte de su cuñado Emanuele que se había aliado con Alfoso V de Aragón, el cuál, al año siguiente, dirigió un asedio a Piombino, con la ayuda también de florentinos y sieneses. Después de cuatro meses de inútiles tentativas, el rey aragonés y napolitano abandonó la empresa retirándose a sus territorios, por lo cual Orsini gobernó la señoría hasta su muerte acaecida en 1450 a consecuencia de la peste, un año antes que su mujer.
Muerta Caterina, los Ancianos de la ciudad proclamaron señor a Emanuele que, al igual que sus descendientes, dirigió el estado con una firme alianza con el Reino de Nápoles además de mejorar el bienestar de sus súbditos incentivando la industria y la construcción de nuevos edificios. Por en encargo de Jacobo III, nuevo señor de Piombino, Andrea Guardi, arquitecto y escultor florentino, llevó a cabo, entre 1465 y 1470, multitud de trabajos que cambiaron por completo el aspecto de la ciudad.
A Jacobo III le sucedió su hijo Jacobo IV, que entre 1501 y 1503 perdió su estado a manos de César Borgia, que ocupó Piombino convirtiéndose en su nuevo señor. En 1502el papa Alejandro VI Borgia, padre de César, visitó durante algunos días la ciudad.
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El antiguo puerto de Piombino
Foto: Sailko
Con la muerte de Alejandro VI, César Borgia perdió el poder obtenido y Piombino volvió a Jacobo IV, éste aconsejado por los florentinos, hospedó a Nicolás Maquiavelo como consejero estratégico, el cuál mandó llamar a Leonardo da Vinci para estudiar una mejor defensa de la ciudad. Leonardo llevó a cabo muchos estudios sobre e hizo multitud de diseños, dando vida a proyectos que nunca llegaron a realizarse, contenidos hoy en una serie de manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid. En 1509, Jacobo IV, para mayor seguridad, se puso bajo la protección imperial, reclamando su investidura como príncipe al emperador Maximiliano I.
A Jacobo IV le sucedieron Jacobo V y posteriormente por Jacobo VI, quien, en 1548, abandonó Piombino, cedida por Carlos V a Cosme de Médicis. El Emperador estaba tremendamente disgustado por la correría turca sobre la isla de Elba, mal defendida por Appiano y, solicitado por Cosme I, ansioso por ampliar sus propios dominios, se la cedió al joven duque que estaba alistando una potente flota. Entre 1548 y 1557, el Principado perteneció al estado toscano. En 1553, la flota franco-otomana dirigida por el almirante Dragut asedió la ciudad. Cosme I, después de la guerra contra los sieneses y los franco-turcos y de la relativa victoria de las armadas toscano-imperiales, renunció a Piombino a cambio de Siena y de Cosmopoli (actual Portoferraio).
Archivo: Fortificaciones portoferraio.jpg
Fortificaciones de Portoferraio (Elba)
Foto: Bruno Barral
Jacobo VI, enemistado con sus súbditos ante la falta de lealtad, trató de librarse ellos convirtiéndose en almirante de la flota medicea, dejando que su hijo ilegítimo Alessandro Appiano gobernase el estado, y después de ser legitimado por el Emperador, que le sucediese en el mismo. Alessandro, disoluto y vicioso, se enfrentó con las principales familias de la isla, que conjuraron contra él, asesinándolo en un emboscada en 1590, y cediendo el gobierno al español Don Félix de Aragón.
La minoría de edad del heredero, Jacobo VII, hizo temer una anexión por parte española, peligro que se repitió a la muerte del joven príncipe en 1602. Se inició así un período extremadamente agitado y confuso durante el cual, la influencia española se hizo todavía más marcada, hasta la ocupación militar de Piombino y de la isla de Elba, con la construcción en la isla del Fuerte de San Giacomo como protección del golfo de Longone. 
Archivo: Bandera del Principado de Piombino.svg
Bandera del Principado de Piombino
Después de algunos años bajo dominio español, en 1634 el gobierno del principado fue asignado al príncipe Niccoló Ludovisi. Éste y sus sucesores, ligados políticamente a España, se ocuparon poco del estado, e incluso, entre 1646 y 1650, éste fue ocupado por los franceses por orden del cardenal Mazarino.
Extinguidos sin sucesión los Ludovisi, los Boncompagni asumieron el gobierno de Piombino, que descuidaron, siendo ocupados durante los años de la Guerra de Sucesión Española por franceses, imperiales, españoles y napolitanos. Después de la Paz de Aquisgrán (1748), la situación se calmó, y los príncipes, dejaron que fuesen las magistraturas locales quienes gobernasen en su nombre.
En 1796, volvieron las invasiones, esta vez por parte de franceses (que implantaron un efímera república), ingleses y napolitanos, que se apoderaron del territorio. Después de la Batalla de Marengo, fueron las tropas napoleónicas las que ocuparon el principado. Por voluntad de Napoleón Bonaparte, el 23 de junio de 1805 se constituyó el Principado de Lucca y Piombino, que fue asignado a su hermana Elisa Bonaparte y a su marido Felice Bacciocchi, durante cuyo gobierno fueron promulgadas algunas buenas leyes y un código rural muy importante.
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Moneda de un franco del periodo bonapartista del Principado de Lucca y Piombino
Foto: www.cngcoins.com
Tras la caída de Napoleón, el Congreso de Viena sancionó el final del Principado, cuyo territorio fue anexionado al Gran Ducado de Toscana, teniendo los Boncompagni, familia que gobernaba Piombino hasta la fecha, que ceder y plegarse a los dictados del Congreso.

martes, 14 de mayo de 2013

169º ANIVERSARIO DE LA GUARDIA CIVIL



Con motivo de haberse cumplido ayer los 169 años de la creación de la Guardia Civil por el Duque de Ahumada, dedicamos la entrada de hoy a este Benemérito Cuerpo que siempre ha estado y estará al servicio de España y de los españoles.
Al finalizar la Guerra de la Independencia contra Francia, la debilidad del Estado hace que la inseguridad se apodere de los caminos españoles. Los bandoleros habían sido un mal endémico en España desde la época romana y un fenómeno muy extendido durante el periodo musulmán, pero es desde 1814 cuando se adueñan literalmente de los caminos del país. En la guerra se había utilizado como método de lucha la guerrilla, lo que provoca que, acabadas las hostilidades, queden diseminados por las zonas más agrestes de la península grupos de excombatientes, desertores y delincuentes liberados que, inadaptados a la vida civil, hacen del bandolerismo su forma de vida. En esta época entrarán en el folklore nacional personajes pintorescos como El Tempranillo, Curro Jiménez, Juan Palomo, Luís Candelas, etc.
La gravedad del fenómeno hace que se intente establecer un cuerpo de policía de ámbito nacional que vele por la seguridad pública. Los progresistas de las Cortes de Cádiz reunifican la Milicia Nacional para combatir la inseguridad creciente. Ésta, pese a ser disuelta por Fernando VII, se reconstituye en 1820 para pasar poco después a denominarse “Cuerpo de Voluntarios Realistas”.
En 1820, con el alzamiento de Riego, el teniente general D. Pedro Agustín Girón y de las Casas, primer duque de Ahumada, militar profesional de ideas liberales, es nombrado Ministro de la Guerra. Desde este puesto concibe un proyecto de Instituto armado para el mantenimiento del orden público: la Legión de Salvaguardias Nacionales que, inspirada en la Gendarmería Nacional francesa, debería combatir la delincuencia y garantizar la libre circulación de bienes y personas. Este proyecto no fue aprobado por las Cortes Generales por diversos avatares políticos pero sin duda inspiró a su hijo, el segundo duque de Ahumada, en su idea de la futura Guardia Civil.
En 1836, la desamortización de Mendizábal, expropiando las tierras de manos muertas del clero y subastándolas entre los pequeños propietarios, produce un fraccionamiento de la propiedad rural que plantea una mayor demanda de seguridad. El gobierno de Luís González Bravo suprimió la Milicia Nacional en 1844, lo que hacía cada vez más necesaria una institución de carácter nacional independiente de las oscilaciones de los distintos gobiernos.
Así, el 28 de marzo de 1844, se produce el momento histórico de la creación oficial de la Guardia Civil cuando, por Real Decreto, se crea un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”, bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación y con “la denominación de Guardias Civiles”. A los efectos de organizar esta nueva fuerza se comisiona al mariscal de campo D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas.
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El Duque de Ahumada en su monumento de Valdemoro
Foto: Digigalos
El reto que se le plantea al Duque de Ahumada es poner en marcha una institución que, caracterizada por su eficiencia y, en términos del Real Decreto, se destine “…a proteger eficazmente las personas y las propiedades”. Para ello, propone que la Guardia Civil sea una organización basada en la calidad por lo que recomienda cubrir la plantilla paulatina y selectivamente para garantizar la excelencia del personal. Suya es la siguiente cita: “servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran.

En consonancia con ello, el 20 de abril de 1844, el Duque de Ahumada elabora un informe determinante, de cuya aceptación hacía depender su vinculación al proyecto, y en el que además de lo anterior, sugiere cambios organizativos y aboga por una mayor remuneración de los nuevos guardias puesto que ésta debería estar en consonancia con las responsabilidades que se les iban a asignar. Aun con todo, manifestando una capacidad organizativa excepcional, la propuesta significaba una reducción importante del gasto inicialmente presupuestado. El informe provocó la derogación inmediata del decreto anterior, que ni siquiera entró en vigor, para dar lugar al definitivo Real Decreto de 13 de mayo, presentado por el Presidente de Gobierno y Ministro de la Guerra, D. Ramón María Narváez, auténtico decreto fundacional de la Guardia Civil.
Siempre fieles a España
Etimológicamente el término ‘guardia’ viene del gótico wardja, y luego del Antiguo Alemán warten que significa vigilar o guardar. La palabra ‘civil’ procede del latín civilis o ciudadano. Los antecedentes de la Guardia Civil, pueden rastrearse en la Santa Hermandad de Toledo, s. XIII con la que se pretende limpiar de malhechores los Montes de Toledo y, en las de Talavera y Villa Real. En Cataluña fueron el somatén y los miqueletes. En Aragón, los guardas del reino. En Valencia, los miñones y los escopeteros en Andalucía.
La organización del nuevo organismo lo hará depender “del Ministerio de la Guerra en lo concerniente a su organización, personal, disciplina, material y percibo de sus haberes, y del Ministerio de la Gobernación en lo relativo a su servicio peculiar y su movimiento.” 
Inicialmente se compondrá de 14 jefes, 232 oficiales y 5769 guardias repartidos en 14 Tercios, recuperando de este modo un término de gran tradición y prestigio en la historia militar española pues hace referencia a unidades selectas del Ejército en la época de los Austrias. En cada uno de estos Tercios se encuadraría un número variable de Compañías de Infantería y un Escuadrón de Caballería.
En el verano de 1844 se inició el reclutamiento de los primeros aspirantes, muy superiores en número a las plazas ofertadas, en lo que fue una muy rigurosa selección que había de complementarse con una instrucción minuciosa y exigente de los nuevos guardias en las instalaciones del Ejército de Madrid, en Leganés y Vicálvaro.
El mismo verano y ante los futuros oficiales, el Duque de Ahumada pronunció un discurso enérgico en el que presentó una larga lista de obligaciones, sacrificios y deberes dejando en segundo plano las retribuciones y las recompensas, negando al Cuerpo militancia política de cualquier tipo. Lo esencial era que la Guardia Civil sirviera a España y los españoles independientemente de la forma política que el país quisiera adoptar.
El 1 de septiembre de 1844, día de la designación del Duque de Ahumada como Inspector General de la Guardia Civil, tuvo lugar la presentación oficial del Cuerpo con una parada militar ante las autoridades dónde mil ochocientos setenta guardias desfilaron organizados en sus compañías y escuadrones haciendo gala de marcialidad y mostrando una nueva uniformidad en la que era nota distintiva un original sombrero de tres picos de origen francés: el tricornio, que con el tiempo se convertiría en uno de los símbolos representativos de la Guardia Civil y de nuestro país.
El 9 de octubre de 1844 se aprobaba el Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil, estableciendo las obligaciones y facultades de la Guardia Civil, su dependencia orgánica, vinculada en lo referido a su servicio peculiar al Ministerio de la Gobernación, y el objeto primordial de la Institución: “la conservación del orden público, la protección de las personas y las propiedades (…) y el auxilio que reclame la ejecución de las leyes”.
El Reglamento Militar de la Guardia Civil aprobado el 15 de octubre, es elaborado por el Ministerio de la Guerra bajo la égida del Duque de Ahumada y es por tanto más conforme con su doctrina y carácter. Determina la organización con arreglo a criterios castrenses, los ascensos, dependencia, obligaciones, disciplina y estatuto del personal del Cuerpo.
Para culminar el proceso faltaba una filosofía de servicio que sirviera de puente y aunara ambos reglamentos y que distinguiera a la Guardia Civil de los cuerpos policiales anteriores o paralelos. Surge así el 20 de diciembre de 1845, de la propia mano del Duque de Ahumada, un documento que constituye el auténtico código moral de la Institución: la “Cartilla del Guardia Civil” que sintetiza los reglamentos anteriores y que, con alguna modificación, compone el actual Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil.
La célebre e instructiva Cartilla del Guardia Civil

A lo largo de su articulado, la “Cartilla” establece la doctrina del Cuerpo; un código deontológico que pretende dotar al personal de un alto concepto moral, del sentido de la honradez y de la seriedad en el servicio y que está presidido por su artículo más famoso donde se lee: “el honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”. Instituye la idea de la proporcionalidad de la respuesta de los agentes y crea la figura del Comandante de Puesto que tiene especial reflejo en la cartilla y que se convertirá en el mando más visible en el marco rural español.
El 10 de octubre, cumpleaños de la reina Isabel II y, con ocasión de la constitución de las Cortes Generales, la recién creada Guardia Civil realiza su primer servicio consistente en cubrir la carrera de la comitiva de la reina desde Palacio hasta las Cortes.
¡FELIZ ANIVERSARIO! ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL! ¡VIVA ESPAÑA!

Textos: www.guadiacivil.es



lunes, 13 de mayo de 2013

LA IMPERIAL ORDEN DE LA OPERACIÓN BOKASSA I

File:Imperial Coat of arms of Central Africa (1976–1979).svg
Armas del Imperio Centroafricano (1976-1979)
Autor: Trajan117

El espacio de Facebook titulado: International Orders and Medals, está realizando desde su aparición en dicha red social, una espléndida labor de difusión de imágenes de las más bellas y significativas Órdenes y Condecoraciones del mundo.
Ayer domingo publicaba varias fotografías de una Orden muy poco conocida, primero por ser africana y, en segundo lugar, y sobre todo, por pertenecer a un país cuya forma imperial duró poco. Nos referimos al Imperio Centroafricano del que se autoproclamara emperador aquel sanguinario personaje llamado Bokassa.

Jean-Bédel Bokassa, también conocido como Salah Eddine Ahmed Bokassa y como emperador Bokassa Inació en Bobangui, Congo Medio, África Ecuatorial Francesa (actual República Centroafricana), el 22 de enero de 1921. Su padre era un líder tribal. 
Bokassa se unió a las Fuerzas Francesas Libres y terminó la Segunda Guerra Mundial como sargento mayor condecorado con la Legión de Honor y la Cruz de Guerra. En 1961 ya había alcanzado el rango de capitán. Dejó el ejército francés en 1964 para unirse al joven ejército Centroafricano. Primo del presidente David Dacko, Bokassa ascendió hasta el empleo de coronel y jefe del Estado mayor de las fuerzas armadas.
El 1 de enero de 1966, con el país envuelto en una crisis económica, Bokassa derrocó al autoritario Dacko con un golpe de estado y asumió el poder como presidente de la república y presidente del gobierno. Bokassa abolió la constitución de 1964 el 4 de enero y comenzó a gobernar por decreto. Un año más tarde, en enero de 1967, se erigió en cabeza del único partido político centroafricano, el Movimiento por la Evolución Social del África Negra), MESAN.
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Fotografía oficial de Bokassa
Foto: Archivos Nacionales USA
Un golpe de estado fallido en abril de 1969 fue aprovechado por Bokassa para consolidar su poder, y eliminar a su principal rival del régimen militar, el coronel Alexandre Banza, que fue sumariamente ajusticiado. En marzo de 1972 se hizo auto proclamar presidente vitalicio por un Congreso extraordinario del MESAN convocado a tal efecto. Del mismo modo, se hizo proclamar Mariscal del país dos años más tarde. Superó otro golpe fallido en diciembre de 1974 y sobrevivió a un intento de asesinato en febrero de 1976. Este último intento de asesinato fue el detonante que convenció a Bokassa de la necesidad de perpetuarse en el poder aún más y crear un régimen monárquico, ya en mayo de 1976.
Después de un encuentro con el líder libio Muammar al Gadafi, en septiembre de 1976, Bokassa decidió adoptar un modelo de gobierno inspirado en el libio. Bokassa disolvió formalmente el gobierno, renunció a casi todos los cargos ministeriales que venia ostentando, creó el Conseil de la Révolution Centrafricaine, como nuevo órgano de gestión del Estado bajo su presidencia. En octubre de 1976, aprovechando la visita a Bangui del líder libio, Bokassa decidió convertirse al Islam y cambió su nombre a Salah Eddine Ahmed Bokassa. Todo esto no fue más que un acto calculado para asegurar ayuda económica por parte de Libia, ya que su plan personal de erigirse en monarca estaba ya decidido.
El 4 de diciembre de aquel año, en el congreso del MESAN, Bokassa cambió el estatus del país de república a monarquía y declaró con gran pompa la creación del Imperio Centroafricano. El soberano promulgó una constitución imperial, se convirtió al catolicismo y se coronó a sí mismo como Emperador Bokassa I en una fastuosa ceremonia el 4 de diciembre de 1977, que causó estupor en el resto del mundo y contó con la multitudinaria presencia del pueblo en Bangui. El título completo de S.M. Bokassa I era: "Emperador de África Central por la voluntad del pueblo centroafricano, unido al partido político nacional, el MESAN".
La fastuosa coronación de Bokassa I como un nuevo Napoleón africano
Foto: Giles Milton
El Emperador justificó el establecimiento de la monarquía constitucional argumentando que al crear una monarquía ayudaría al país a "desmarcarse" del resto del continente y a obtener el respeto del mundo. Fue necesario invertir más de 20 millones de dólares de la época en la coronación del soberano, a la que asistió el pueblo. Estuvo presente un representante especial de la Santa Sede, aunque no hubo presencia de las casas reinantes extranjeras en el evento. El Emperador contaba con el apoyo de sectores populares, que aún añoran su régimen. Muchos pensaron que Bokassa estaba loco, y se le comparó con el dictador africano, Idi Amin, por sus egocéntricas extravagancias. La prensa rumoreaba que ocasionalmente comía carne humana.
Aunque al crearse el nuevo imperio se dijo que sería una monarquía constitucional, no se hicieron reformas democráticas de importancia, y la represión a los disidentes continuó siendo muy dura. La tortura era una práctica muy extendida; incluso se dice que Bokassa en persona participaba en los interrogatorios.
A pesar de la dictadura, Francia continuó apoyando a Bokassa. El presidente Giscard d´Estaing era amigo y fiel defensor del emperador, y suministró al régimen importante ayuda económica y militar. En respuesta, Bokassa llevaba frecuentemente a Giscard d'Estaing a excursiones de caza en África y proveía a Francia de uranio, mineral vital para el programa de armas nucleares francés. Con el tiempo, la prensa francesa se fue volviendo cada vez más crítica con la cercana relación entre Giscard d'Estaing y Bokassa, particularmente después de que se revelara que el emperador asiduamente daba diamantes como regalo al presidente.
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Sello de correos conmemorativo de la coronación de Bokassa I
Foto: Linn´s Stamp News
En enero de 1979 el apoyo francés a Bokassa disminuyó considerablemente después de que disturbios en la capital, Bangui, llevaran a una masacre de civiles por parte de las fuerzas armadas. Del 17 al 19 de abril un importante número de escolares fueron arrestados después de que protestaran contra el uso de costosos uniformes cuyo uso era obligado por el gobierno. Alrededor de 100 fueron asesinados. Los enemigos del soberano divulgaron el rumor de que Bokassa participó en las matanzas y que incluso había comido algunos de los cuerpos. El ex presidente Dacko obtuvo apoyo por parte de Francia, que intervino con la fuerza militar aprovechando que el Emperador estaba de visita oficial en Libia. Un golpe de Estado auspiciado por Francia dio fin a la monarquía Centroafricana el 20 de septiembre de 1979.
Una vez derrocado, el líder libio se negó a recibirle y Bokassa decidió volar directamente a París para pedirle explicaciones al presidente francés. Su avión privado consiguió aterrizar cerca de la capital francesa y el gobierno galo rehusó cualquier contacto oficial con el derrocado Emperador, al tiempo que multiplicaba sus gestiones para encontrarle un país de acogida, alegando razones humanitarias. De este modo, el Emperador Bokassa terminó en Costa de Marfil, cuyo presidente, Houphouet-Boigny fue el único que accedió a los requerimientos del gobierno francés. 
Sin embargo, Bokassa no cesó en su empeño de regresar a su país y recuperar el poder. Ayudado por unos amigos franceses consiguió un avión con la intención de volar hasta Bangui, en diciembre de 1983, pero la operación fue abortada en el último momento por las autoridades marfileñas. Bokassa fue expulsado entonces de Costa de Marfil y devuelto a Francia, que en esta ocasión no tuvo más remedio que aceptarle. Bokassa se estableció entonces en un palacete que había adquirido años atrás en las proximidades de París.
Bokassa fue condenado a muerte in absentia en diciembre de 1980, pero volvió de su exilio en Francia aterrizando en Bangui el 24 de octubre de 1986. Fue arrestado y juzgado por traición, asesinato, canibalismo y apropiación indebida de fondos estatales. Durante el juicio fueron levantados los cargos de canibalismo, que no pudieron ser demostrados. El tribunal republicano condenó al Emperador a muerte el 12 de junio de 1987. La sentencia fue conmutada a cadena perpetua en febrero de 1988, pero sería reducida posteriormente a veinte años.
Con el retorno de la democracia en 1993, el presidente André Kolingba declaró una amnistía general para todos los presos en uno de sus últimos actos como presidente. El antiguo soberano y otros adictos a la Corte fueron liberados el 1 de agosto de aquel año. Tuvo 17 esposas y más de 50 hijos. Murió víctima de un ataque cardiaco el 3 de noviembre de 1996
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El matrimonio Bokassa en el trono centroafricano
Foto: ww.sztab.com
La Imperial Orden de Bokassa I, conocida también como Orden de la Operación Bokassa, fue creada el 19 de noviembre de 1970, para premiar aquellas acciones de mérito especialmente vinculadas al desarrollo económico y social de la República Centroafricana.
Tiene cinco clases: Collar, Gran Cruz, Comendador, Oficial y Caballero.
En 1976 fue modificada para transformarse en Imperial Orden, cambiando la inscripción de la corona circular verde, que ahora decía: "S.M.I. Bokassa 1º. Imperio Centroafricano"

Placa de la Orden Imperial de Bokassa I
Foto: International Orders and Medals en Facebook

Banda e insignia de la Orden Imperial de Bokassa I
Foto: International Orders and Medals en Facebook


Detalle centrl de la insignia de la Orden Imperial de Bokassa I
Foto: International Orders and Medals en Facebook

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Insignia de Oficial de la Orden
Foto: OMSA

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Insignia de Caballero de la Orden
Foto: OMSA

Aunque la Orden de la Operación Bokassa no se concede desde 1979, su uso sigue estando permitido en la actualidad a aquellas personas que fueron condecoradas en su día.