SERVUS HISPANIARUM REGIS



martes, 15 de diciembre de 2015

DOS EXILIADOS CUBANOS Y UN NORTEAMERICANO INGRESAN EN LA IMPERIAL ORDEN HISPÁNICA DE CARLOS V

Nos cabe el inmenso honor de que visite hoy "Salón del Trono", nuestro muy querido y admirado amigo, el Dr. Don Salvador Larrúa Guedes; quien nos brinda una magnífica, brillante y sentida crónica de la investidura de la Imperial Orden de Carlos V, celebrada el pasado mes de noviembre en la ciudad de Segovia. Estas son sus palabras, las de un verdadero hispanista, las de un gran caballero: 



"No temas a tus enemigos / Sé valiente y recto para que Dios te ame dI siempre la verdad aunque te lleve a la muerte /
Protege a los indefensos y no hagas el mal./ Este es tu juramento. / (Después de golpearle la cara:)
Y esto es para que te acuerdes de él./Levántate como Caballero.

Juramento de los Caballeros en el siglo XII.


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El Alcázar de Segovia


El Alcázar de Segovia es una fortificación imponente cuya construcción comenzó hace más de diez siglos, en la medida en que se ampliaba el antiguo castrum1 que levantaron los romanos sobre la primitiva fortificación que levantaran en el mismo sitio los celtíberos, según lo determina un estudio de los fosos de piedra que rodean la fortaleza, en fecha indeterminada pero anterior a la dominación romana del territorio, iniciada en el año 80 a.C. aproximadamente, por lo que la primera fortificación erigida en este sitio se inició hace 2100 años al menos.

En esta fortaleza augusta, donde han residido numerosos reyes de España que la han preferido sobre cualquier otra, se celebra todos los años el Cruzamiento de nuevos caballeros y damas que ingresan a la Imperial Orden Hispánica de Carlos V, (IOHCV) instituida dentro de la Sociedad Heráldica Española para premiar las realizaciones de todas aquellas personas que enaltecen la Hispanidad en la trayectoria de su vida, y los méritos sobresalientes de los que se hayan distinguido en las labores de acercamiento entre los pueblos de la comunidad Hispanoamericana de naciones, con lo que también enaltecen la memoria histórica del emperador Carlos V, el gran rey que echó los cimientos del imperio y comenzó de esta forma a erigir el magno edificio de la Hispanidad.
La Hispanidad, entonces, debe ser entendida como el patrimonio común heredado por todas las naciones hispánicas puesto que ha sido transmitido por antepasados comunes, y cada una de las naciones ha incrementado esa herencia con nuevos bienes y nuevas glorias, que constituyen el patrimonio intangible y soberano de cada una de ellas. Pero así como en las familias procedentes de un tronco ilustre la existencia de distintos patrimonios privados no impide el amor y culto de las glorias que abrillantan el origen común, así también en las naciones, sin menoscabo de las glorias propias de cada una, cabe el amor y culto de ese patrimonio común, sobre todo cuando es necesaria la colaboración de todos los herederos para conservarlo y defenderlo. Es por ello que puedo definir el concepto de Hispanidad diciendo que es una hermandad soberana de pueblos más allá de toda discordia.
A partir de esta premisa, pueden pertenecer a la Imperial Orden Hispánica de Carlos V todos los españoles e iberoamericanos que se hayan destacado por sus obras en el seno de ese tesoro común, de Hispanoamérica y al mismo tiempo del Mundo, que se define con el nombre de Hispanidad; con tan alta proporción y mérito que merezcan ser llamados para su ingreso en esta Hermandad de Caballeros.


La Imperial Orden Hispánica cuenta con más de 1.600 caballeros en todos los países de Europa y América, y en este año 2015 llegaron al Alcázar de Segovia dos cubanos a los que se les dio el ingreso en la Orden considerando sus méritos excepcionales: el Dr. Luis Conte Agüero, que ha arribado felizmente a los 91 años de edad con una larga trayectoria de reconocido hispanista por la que ha recibido dos veces, en el Ateneo de Madrid, el alto reconocimiento de ser proclamado “Poeta de la Hispanidad”, título que no ha recibido ningún bardo latinoamericano y menos en sitio tan prominente como el Ateneo para las letras hispanas, casi inalcanzable para un iberoamericano. No es éste, sin embargo, el único merecimiento del Dr. Conte Agüero, destacado luchador por la libertad y la democracia que fue declarado Héroe Nacional de El Salvador, abanderado de la Democracia y la Libertad en Congresos Latinoamericanos, considerado en la República Dominicana como el restaurador de la democracia, y consejero de casi todos los presidentes de los Estados Unidos en asuntos trascendentales, con merecidos reconocimientos del Congreso de ese país y del estado de la Florida, con el aval de más de 40 títulos publicados, el honroso cargo de Presidente de la Academia Cubana de la Historia, ostentar la Gran Cruz de Caballero de la Hermandad Nacional de España, y el reconocimiento implícito de los cubanos de Miami como líder político, y particularmente por los miles de miembros del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).

Ingresó también en la Imperial Orden Hispánica el Dr. Salvador Larrúa-Guedes. asilado político en los Estados Unidos, ex-profesor de la Universidad de La Habana y del Seminario Mayor de San Carlos y San Ambrosio, autor de 47 títulos sobre temas históricos de Cuba y la Florida, y realizado amplios estudios sobre la Florida Colonial Hispana y la Historia de la Iglesia Católica. Profesor, conferencista, historiador, economista con varios premios internacionales, participante en Congresos Internacionales de Historia con trabajos publicados por Universidades de todo el Mundo, el Dr. Larrúa es Académico Correspondiente en Estados Unidos de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras (RAHA), Secretario Ejecutivo de la Academia Cubana de la Historia, y Académico-Colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, correspondiente de la Real Academia Española. Le fue otorgada la Cruz de Oficial de la Real Orden de Isabel la Católica por S.M. el rey Juan Carlos I de Borbón y el Gran Maestre del Capítulo Noble, Orden de Fernando VI, le concedió la Cruz de Caballero de Justicia, y también ha merecido ostentar la Gran Cruz de Caballero de la Hermandad Nacional de España.
Los Dres. Luis Conte Agüero y Salvador Larrúa-Guedes fueron honrados por Su Alteza Real el príncipe Don Enrique de Borbón, Gran Maestre de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V, con el rango y condecoraciones de Comendador de Número con Placa (en inglés. Knight Commander) atendiendo a sus currículums y la trayectoria de sus vidas.

Con ellos fue honrado con el mismo rango de Comendador de Número el Dr. Lawrence A. Clayton, Profesor Emérito de la Universidad de Alabama, encargado del Dpto. de Historia por muchos años así como del Programa de Estudios Hispanoamericanos y Director de los Programas de Postgraduados de Historia. El Dr. Clayton es considerado como un reputado hispanista, participante en los Congresos de Americanistas que se celebran periódicamente, autor de numerosos libros de historia como las Crónicas de Hernando de Soto, el Adelantado de la Florida, y otros sobre el Virreinato del Perú, así como de diversos temas y estudios latinoamericanos, y ha participado también en Congresos de Historia de la Iglesia con trabajos relacionados con el P. Bartolomé de las Casas y la Evangelización del Nuevo Mundo. Es también Académico Correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras, Correspondiente del Centro de Investigaciones Históricas de Guayaquil, Ecuador, miembro de la Asociación Nacional de Historiadores de los Estados Unidos y de la Asociación de Historiadores del estado de Alabama, merecimientos por los cuales también le fue concedido el rango de Comendador de Número de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V.
 De izquierda a derecha: Dr. Lawrence A. Clayton, S.A.S. Don Enrique de Borbón, Dr. Larrúa Guedes y Dr.  Luis Conte Agüero


Ante el Alcázar de Segovia
En la mañana del 14 de Noviembre de 2015 llegamos los dos cubanos y el norteamericano ante los ciclópeos muros del Alcázar de Segovia, erigido a casi 2500 metros de altura en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, cerca de la antigua ciudad de Segovia que fue sucesivamente celtíbera, romana, visigoda, árabe y española. Altivo, dominante, gigantesco centinela pétreo en su guardia eterna desde el mirador de la montaña, el Alcázar ha sido siempre un lugar muy amado por todos los reyes de España donde muchas veces los Reyes Católicos, el Emperador Carlos V y muchos otros monarcas tomaron decisiones, firmaron decretos y vivieron amparados por las inexpugnables murallas defendidas por fosos de piedra de 26 metros de profundidad que se alzan en una longitud todavía mayor sobre escarpados riscos.

Vivienda de leones,otero de águilas, fortaleza y palacio de altivas torres, el poderoso sistema fortificado que hoy podemos admirar fue perfeccionado durante 20 siglos hasta hacerlo inconquistable, de forma que parece ser uno de los baluartes más firmes y seguros, un emblema precioso del espíritu de la Hispanidad.
Recorrimos el interior de la fortaleza. Viene con nosotros Carina, hija del Dr. Conte Agüero, solícita y amable, que viajó desde Uruguay para acompañar a su padre. Transitamos por la Sala del Palacio Viejo, la de la Chimenea, la del Trono, donde está el trono de los Reyes Católicos bajo su divisa “Tanto Monta”, las Salas de las Galeras y de las Piñas, la Cámara de los Reyes, donde se encuentra la cama real, y la Sala de los Reyes, donde son investidos los caballeros que ingresan en la Imperial Orden Hispánica de Carlos V, en la que se pueden ver las estatuas de 52 Reyes de España, y después la Sala del Cordón, la Capilla, la Sala de Armas... ante tanta historia, ante la evidencia viva de tanta gloria, reconocerse como miembro de esa cultura y del poder hispano representado por tantos símbolos, constituye más que un timbre de orgullo, un compromiso por el cual debemos, cada uno según sus fuerzas, seguir incorporando riquezas a ese tesoro común.
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Vista parcial de la Sala de Reyes del Alcázar de Segovia

El Cruzamiento de los Caballeros

Aquella noche de frío intenso, recortado ante el cielo cuajado de estrellas, el castillo aparecía bellísimo, como obra de un encantamiento, y el tiempo parecía retroceder varios siglos ante su estampa imponente. A las 7 se congregaron ante la gran puerta del Alcázar los miembros de la Imperial Orden y los futuros caballeros, todos vestidos de frac y luciendo rutilantes condecoraciones, que después de cruzar el puente levadizo llegaron finalmente a la puerta de la Sala de los Reyes, donde el Maestro de Ceremonias de la Orden nos explicó el ritual.
Comenzaría a escucharse un emotivo canto gregoriano y los caballeros serían llamados en un orden establecido por sorteo, y avanzarían por el pasillo central de la Sala de los Reyes, acompañados cada uno por un caballero de grado superior de la Orden que se les designó como padrino, hasta el reclinatorio donde pronunciarían el juramento de los caballeros. Allí los esperaría el Gran Maestre, Su Alteza Real el Príncipe Don Enrique de Borbón, el Maestro de Ceremonias y el Capellán Castrense de la Orden. Ante el reclinatorio, a cada caballero le sería formulada esta pregunta:
--¿A qué venís. Señor?
--A solicitar mi ingreso en la Imperial Orden de Carlos V...
Entonces se les indica que se arrodillen en el reclinatorio bajo la advertencia de que deben cumplir los postulados de la Orden y pedir a Dios el necesario perdón si no lo lograran, y su padrino, situado a su diestra, le coloca la mano sobre el hombro derecho.
Leído este juramento, el Gran Maestre enarbola la espada ceremonial para investir al nuevo caballero con el espaldarazo ritual tocando primero un hombro, luego el otro invocando a Santa Bárbara, a Dios Nuestro Señor y al César Carlos V, y acto seguido, estrecha la mano y abraza al nuevo caballero, ya puesto de pie.
Al Dr. Salvador Larrúa-Guedes le cupo la suerte de ser llamado el primero. Poco después fue llamado el Dr. Luis Conte Agüero, y finalmente el Dr. Lawrence A. Clayton. Es realmente muy difícil plasmar en un escrito el cúmulo de impresiones y emociones que nos embargaron en esa noche inolvidable.

Cruzamiento del Dr. Larrúa Guedes

Después de los nuevos caballeros, fueron investidas las señoras con los Lazos de Dama correspondientes para su ingreso en la Orden. A continuación todos nos trasladamos del Alcázar al Hotel Cándido de Segovia, donde tuvo lugar primero el cóctel, luego una espléndida Cena de Gala, con la obligada inclusión del cochinillo asado según la usanza local, numerosas fotografías, discursos... durante la cena el Dr. Luis Conte Agüero emocionó a los asistentes con la historia de su primer encuentro con el Rey Felipe VI, cuando éste sólo contaba 18 años, y con la declamación de algunas estrofas de su Poema al Rey, haciendo gala de su poderosa voz.
El Gran Maestre, Príncipe Don Enrique de Borbón, nos concedió el honor de llamarnos para que primera fotografía que hizo esa noche el fotógrafo oficial de la Orden fuera la de él con nosotros, los dos cubanos exiliados y el norteamericano hijo de la tierra generosa que nos dio refugio y acogida.
Luego nos retiramos. Puedo adivinar que Luis Conte y Salvador Larrúa, exiliados cubanos por razones de conciencia, que nunca vendieron el alma y que lucharon y luchan sin descanso contra el régimen de oprobio que encadena su Patria, se sintieron compensados esa noche por el reconocimiento que se había hecho a su bregar incansable por el desarrollo de la Hispanidad, la Patria Grande de la que nadie, nunca, podrá separarnos ni excluirnos.

Las nuevas damas y caballeros de la Imperial Orden Hispánica de Carlos V

En todo momento me venían a la mente las palabras, leídas mucho tiempo atrás, que pronunciaban los caballeros cuando eran investidos en el siglo XII y que encabezan este trabajo:
No temas a tus enemigos, sé valiente y recto para que Dios te ame. Di siempre la verdad aunque te lleve a la muerte. Protege a los indefensos y no hagas el mal: éste es tu juramento...
Y al mismo tiempo que nos abrumaba la responsabilidad adquirida con el ingreso en la Orden, nos sentimos animados y rejuvenecidos por la estimulante sensación y la alta dignidad de pertenecer a ella y de ser miembros de la Hispanidad, de haber aportado algo de nosotros mismos a ese Patrimonio común, y de ser parte de esa colosal Hermandad de pueblos soberanos más allá de toda discordia, expresión que define a los herederos de España y que nos llena de gloria y de esperanza.
En Miami, Florida, el 29 de Noviembre de 2015".

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