SERVUS HISPANIARUM REGIS



sábado, 5 de marzo de 2011

LA CONFERENCIA MONÁRQUICA INTERNACIONAL EN APOYO DEL PUEBLO LIBIO

Hemos recibido en este "Salón del Trono" un comunicado oficial de la Conferencia Monárquica Internacional que pasamos a reproducir para conocimiento de nuestros amables lectores:
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AP Photo/Alaguri
"Muy pronto un día, será restaurada monarquía, contra la dictadura y en contra de la anarquía", dijo Eugène Ionesco.

Esto es probablemente lo que debe decirse acerca de los acontecimientos trágicos y sangrientos que suceden hoy en día en Libia. Las manifestaciones primeramente se iniciaron en la provincia de Cirenaica, y su capital la ciudad de Bengasi, que desde el principio se mantuvo hostil al poder del "Guía libio".

Esta provincia oriental siempre ha sido un bastión de la Monarquía desde que ésta fuera derrocada por Muammar al-Gaddafi en 1969. Después del golpe, esta provincia se mantuvo fiel a sus sentimientos monárquicos, y siempre ha estado en oposición a las nuevas autoridades republicanas en Trípoli, como se señaló y mencionó en la prensa internacional los últimos días.

No debería entonces sorprender a nadie, que la rebelión haya optado por la vieja bandera de la Dinastía Senoussi como su emblema. Esta bandera ha sido desde la revolución republicana el emblema de las aspiraciones monárquicas de Libia. Y a pesar de las fantasías del dictador, acusando a sus opositores de ser matones, extranjeros, jóvenes manipulados, o simpatizantes de Al Qaeda; la realidad detrás de las manifestaciones en la actualidad es muy diferente. Por lo que se ha sabido, a partir de las reacciones de la Jamahiriya Unión Constitucional (LCU), por lo que se ha visto con la multitud rebelde que agita las banderas monárquicas, muestra que Libia, liberándose de la dictadura de Gaddafi, está luchando también por una restauración monárquica.

Para lograr tal resultado, el pueblo de Libia y su pretendiente, el Príncipe Sidi Muhammad al-Sanussi, deben luchar y trabajar juntos, de manera que Libia sigua siendo libre y soberana, al rechazar cualquier interferencia estadounidense y occidental que sólo se impondrían al país una política inestable, ilegítima y corrupta como se hizo recientemente en Afganistán.

Esta renovación monárquica en Libia, y en otros países árabes, no debe hacernos olvidar la situación en Irán. Allí, la represión política es cada vez mayor, más de 203 simpatizantes de la oposición han sido asesinados desde el pasado mes de diciembre, la mitad de ellos eran activistas monárquicos (incluyendo una mujer, Zahra Bahrami, miembro del Movimiento Monárquico Tondar, quien fue detenida el 31 de enero pasado, torturada y asesinada en la cárcel Evin de Teherán.

La Conferencia Monárquica Internacional apoya sin reservas la rebelión del pueblo libio, y saluda la voluntad de este país de reactivar su tradición monárquica y la modernidad política encarnada en S.A.R. el Príncipe Sidi Muhammad al-Sanussi.Sylvain-Rosellón
Secretario General de la CMI  International Monarchist Conference

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