SERVUS HISPANIARUM REGIS



jueves, 19 de abril de 2012

ALEJANDRO I DE YUGOSLAVIA




Alejandro I nació en Cetinje, Principado de Montenegro, el 17 de diciembre de 1888, pertenecía a la Casa Real de Karađorđević y fue el primer Rey del Reino de Yugoslavia (1929–1934) y también Rey de los Serbios, Croatas y Eslovenos (1921–1929).
Su abuelo, rey de Serbia entre 1842 y 1858, había sido expulsado del trono y exiliado. Su padre, pretendiente al trono, fue voluntario en el ejército francés, combatiendo con distinción en 1870 y, desde 1876, luchando junto a los rebeldes bosnios y ayudando de esta manera al desencadenamiento de la guerra y la participación de sus dinastías rivales serbia y montenegrina. Tras la guerra residió en Ginebra y se casó con la hija del monarca montenegrino, madre de Alejandro, de la que era el hijo varón menor.
Éste pasó su niñez en Montenegro y estudió en Ginebra. En 1910 casi muere de tifus y desde entonces presentó problemas estomacales.
Tras el asesinato de Alejandro I de Serbia en 1903, su padre, ya viudo, ascendió al trono.
El Príncipe Alejandro no era heredero al trono, pero el carácter inestable de su hermano mayor Jorge, había planteado serias dudas acerca de la conveniencia de que éste subiera al trono. En marzo de 1909, Jorge pateó a un sirviente hasta matarlo e, inmediatamente, fue obligado a ceder sus derechos al trono a su hermano Alejandro (28 de marzo de 1909).
Durante la Primera Guerra de los Balcanes, el Príncipe Alejandro mandó nominalmente el I Ejército en las victorias de Kumanokovo, Bitola, y luego, en la Segunda Guerra de los Balcanes, luchó bajo el mando del Mariscal de Campo Radomir Putnik en la decisiva Batalla de Bregalnica. Compartió la derrota serbia junto con el ejército, negándose a ser evacuado por los italianos antes de que las tropas serbias pasasen a Corfú y acompañándolas a través de la larga retirada invernal a través de Albania.
El 24 de junio de 1914, el rey Pedro I de Serbia decidió nombrar Regente al Príncipe Alejandro I, alegando su mala salud. Esto ocurrió cuatro días antes de que el Archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro fuera asesinado en Sarajevo, lo que constituyó el detonante de la I Guerra Mundial.

El Regente Alejandro fue comandante de las fuerzas armadas reales serbias durante la I Guerra Mundial. Aunque entre 1914 y 1915 sus tropas lograron repeler a las fuerzas austrohúngaras, compartió la derrota serbia junto con el ejército, negándose a ser evacuado por los italianos antes de que las fuerzas serbias pasasen a Corfú, acompañándolas a través de la larga retirada invernal a través de Albania.


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El entonces Príncipe Alejandro y el General Sarrail en 1917


Luego, el Ejército Real se reagrupó y participó en la ofensiva aliada desde Macedonia en 1918. Esta derrota austrohúngara significó el fin de la guerra en los Balcanes.
Durante el conflicto, en 1916, expresó por primera vez oficialmente la idea de la formación de un nuevo estado que agrupase a gran parte de los eslavos del sur, la futura Yugoslavia, que su primer ministro Nikola Pasic no veía con buenos ojos. Asimismo llegó al acuerdo con el presidente del Comité Yugoslavo, Ante Trumbić que se plasmaría en la Declaración de Corfú, base teórica de la futura unión.
A finales de 1918 la asamblea provisional montenegrina le reconoció como su soberano, llevándose así a cabo la unión del Reino de Montenegro con Serbia. Poco después y ante el alarmante avance de las tropas italianas en el Adriático, el 1 de diciembre de 1918, siguiendo un acuerdo previo, representantes del Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios se presentaron ante el regente Alejandro y solicitaron la unificación del Reino de Serbia y del mencionado estado, antes bajo control austrohúngaro. El Regente Alejandro aceptó y nació el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. La delegación no presentó condiciones a su solicitud de anexión, aunque éstas sí existían en la Declaración de Corfú. Esta situación, que favoreció las tendencias centralistas serbias de Pasic y sus partidarios y que se plasmaron en la Constitución de Vidovdan de 1921, en parte gracias a la abstención de la oposición croata dirigida por Stjepan Radić. La oposición entre esta postura centralista y la federalista de los croatas, eslovenos y serbios de la antigua Austria-Hungría marcó el reinado de Alejandro.
El 16 de agosto de 1921, el rey Pedro I murió, y Alejandro se convirtió en Rey de los Serbios, Croatas y Eslovenos. El 8 de junio de 1922 se casó con la Princesa María de Rumanía, hija de Fernando I y de María de Edimburgo. De este matrimonio nacieron tres hijos, siendo el primero el príncipe heredero Pedro.


S.S.M.M. los Reyes de Yugoslavia, Alejandro y María

En sus primeros años de gobierno Alejandro quedó en un segundo plano, oscurecido por el poder de Pasić. El rey desempeñó un papel fundamental a partir de la muerte de este en 1927. Enfrentando a las diferentes facciones, el rey tendió a favorecer a sus fieles por encima de los demás políticos, rodeándose de figuras más leales al trono que verdaderamente capaces.
Alejandro se fue convenciendo de la imposibilidad de mantener el régimen parlamentario, cada vez más claramente insatisfactorio para resolver los graves problemas del país, aunque sus propias acciones no favorecían el funcionamiento correcto del sistema político.


Alejandro I de Yugoslavia

El 20 de junio de 1928, el parlamentario croata Stjepan Radić recibió un disparo en el Parlamento por un parlamentario radical serbio. Radić murió varias semanas después a causa de las heridas y su muerte causó conmoción en Croacia, donde el movimiento de separación de Serbia cobró fuerza. Alejandro, a diferencia del gobierno, percibió la gravedad del atentado y trató de calmar la tensión, acudiendo a visitar a Radić y comprometiéndose a educar al hijo de su sobrino, muerto también en el parlamento. Se negó, empero, a prescindir de ministros que los croatas consideraban implicados en las muertes y sus concesiones a aquellos fueron insuficientes.
Tras un último intento de concordia con el esloveno Anton Korošec al frente del gobierno, el 6 de enero de 1929, el Rey Alejandro I abolió la Constitución, inhabilitó al Parlamento y empezó a acumular poderes dictatoriales. El 3 de octubre convirtió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos en el Reino de Yugoslavia, y modificó la organización territorial (3 de julio de 1930).
Los primeros meses del gobierno real, sin embargo, estuvieron marcados por el rigor y la aplicación de reformas muy necesarias para el país (creación del Banco Agrario, obras públicas, unificación legislativa, renovación del funcionariado y de los mandos del ejército).
En julio de 1930 se reorganizó el estado creándose nueve divisiones administrativas basadas en la geografía, aboliéndose las divisiones históricas. Los antiguos partidos políticos quedaron disueltos. Los poderes de los gobernadores provinciales (ban), aunque relevantes en algunos aspectos como política social, obras públicas o finanzas, no sirvieron para contentar a los partidarios de la reforma territorial del Estado, a la vez que se ganaban la hostilidad de los centralistas. La reforma tampoco mejoró la calidad de la administración ni satisfizo los deseos de la población campesina de ver reducido el papel del Estado en su vida cotidiana.
En septiembre de 1931, Alejandro promulgó una nueva Constitución donde acaparó todo el Poder Ejecutivo y abolió el voto secreto y universal. Los empleados públicos fueron presionados para que votaran por los candidatos oficialistas y el Rey designó a la mitad de la Cámara Alta del Parlamento. Asimismo, la nueva constitución prohibía los partidos regionales, religiosos o raciales, restringía los derechos civiles de reunión, asociación y libertad de prensa y concedía al rey el derecho de nombrar o destituir ministros, gobernadores, oficiales del ejército y funcionarios. El gabinete era responsable únicamente ante el monarca. El rey tenía derecho a firmar acuerdos internacionales, a declarar la guerra y a firmar la paz.
Alejandro instauró un régimen dictatorial similar al absolutismo con el fin de fortalecer la unidad del país por la fuerza pero que, en la práctica, perpetuó el predominio de los serbios de la Serbia anterior a la guerra mundial, aunque destruyendo el poder de sus partidos tradicionales y sin lograr acabar con el antagonismo entre la visión centralista del estado de los serbios del antiguo reino y la federalista de los antiguos súbditos austrohúngaros (principalmente de los croatas, pero también de los serbios "austrohúngaros" y de los eslovenos). La reforma administrativa que barrió las antiguas fronteras creando nuevas provincias era una de las medidas para lograr la desaparición de los sentimientos nacionalistas antiguos y lograr el nacimiento de uno yugoslavo. La elección de un nuevo Parlamento en 1931 fue un fracaso para el régimen: este no recibió el apoyo popular ni sirvió como cimiento firme de la dictadura.
Aunque al comienzo declaró que la dictadura sería pasajera y únicamente se debía a la necesidad de reorganizar el país, ya en 1930 afirmó que no habría una vuelta a los antiguos partidos ni a la antigua distribución territorial.
En 1931 el empuje y popularidad iniciales de la dictadura real habían desaparecido, dando una sensación de indecisión ante la crisis económica. El régimen, que se enfrentaba principalmente a la crisis económica y al problema de los nacionalismos, no logró resolver ninguno, simplemente acabar con las libertades en el país, establecer un régimen policial y hacer perder al rey el apoyo de la población por las acciones de la dictadura y de los políticos arribistas que le servían.
A diferencia de la política nacional donde los esfuerzos de Alejandro por unificar el país por la fuerza fracasaron a la postre, su política exterior fue más fructífera.
Mantuvo durante todo su reinado una postura favorable a Francia y a la Pequeña Entente, de la que Yugoslavia formaba parte. Se mantuvo firme ante las pretensiones italianas de influir en la política balcánica y, al final de su vida, llevó a cabo un acercamiento a Bulgaria, tradicional enemigo por la disputa por Macedonia que parecía bien encaminada cuando fue asesinado. Como consecuencia de la mejora de relaciones entre los dos países vecinos las bandas armadas que habían operado en Macedonia desde territorio búlgaro fueron finalmente disueltas y perseguidas, perdiendo el poder que hasta entonces habían detentado sobre el gobierno de Sofía.
Su visita a Turquía favoreció también la creación de la Entente de los Balcanes, que debía reducir la influencia de las grandes potencias en la zona.
Ya en diciembre de 1933 había fracasado un atentado contra el rey en Zagreb, a manos de los terroristas ustachas, que llevaban años combatiendo violentamente al régimen de Alejandro, que los reprimía con brutalidad.


Sello de correos  yugoslavo con valor facial de 4 dinares

El 9 de octubre de 1934, el Rey Alejandro había viajado a Marsella para estrechar las relaciones entre la Entente de los Balcanes y la Tercera República Francesa. Habiendo muerto tres familiares suyos en días martes, el Rey era supersticioso en aparecer en eventos públicos los martes, no obstante, al no tener otra opción, tuvo que romper su propia costumbre ese día. Mientras era conducido por las calles de Marsella, acompañado por el Ministro de Relaciones Exteriores francés Louis Barthou, el Rey fue asesinado por un revolucionario búlgaro llamado Vlado Chernozemski, miembro de una organización independentista de la Macedonia yugoslava (ORIM). Este le disparo dos veces, muriendo el monarca en el acto. Un general que viajaba en el mismo vehículo también recibió disparos al tratar de reducir al terrorista, y un gendarme también fue asesinado con un tiro en el estómago. Chernozemski fue herido con la espada de uno de los guardaespaldas, y luego fue asesinado por la multitud.
Barthou caminó durante casi media hora solo por las calles, y finalmente falleció a causa de la tardanza de la atención médica. Dos mujeres espectadoras también murieron a causa de los disparos, aunque se cree que pudieron ser heridas accidentalmente por los propios policías franceses.
La muerte del Rey Alejandro fue uno de los primeros asesinatos en ser grabados en cinta de cine.

Este es el enlace para acceder al impresionante documento de época:


Como el heredero al trono el Príncipe Pedro tenía sólo seis años, el Príncipe Pablo Karađorđević se convirtió en Regente.
Tras la caída del comunismo, los restos del Rey Alejandro I fueron trasladados a un mausoleo en Belgrado.


Archivo:Royal Standard of the Kingdom of Yugoslavia (variant), 1920s to 1937.svg

Estandarte Real de Yugoslavia entre 1920 y 1937

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