SERVUS HISPANIARUM REGIS



miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA BATALLA DE KOSOVO (1389)

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La Torre de Gazimestan, símbolo de la Batalla
Fuente: a.dombrowski


La Batalla de Kosovo se libró el día 15 de junio de 1389, festividad de San Vito, entre las tropas del Principado de Serbia, dirigidas por su Príncipe Lázaro Hrebeljanović y el ejército del Imperio Otomano, bajo la dirección del sultán Murad I. La batalla tuvo lugar en el llamado Campo de los Mirlos, a unos 5 km al noroeste de la moderna Priština.
Veamos por qué esta batalla de Kosovo ha tenido, y tiene, tanta importancia en la forma de entender la historia, la tradición y la identidad nacional de Serbia.


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El Príncipe Lázaro y la Princesa Milica en un fresco del Monasterio de Ljubostinja (Serbia)

Después de las derrotas de los otomanos en las batallas de Bileća y de Pločnik, el sultán Murad I, trasladó sus tropas de Philippoupolis (Plovdiv, en la actual Bulgaria) a Ihtiman en la primavera de 1389. Desde allí, se movilizaron a través de Velbužd (Kyustendil) y Kratovo (actual Macedonia). A pesar de tratarse de una ruta más larga que la alternativa a través de Sofía y el valle del río Nišava, ésta tenía como objetivo Kosovo, una de las encrucijadas más importantes de los Balcanes.
Desde Kosovo, el ejército de Murad podría atacar las tierras dominadas por los nobles serbios Lázaro Hrebeljanović y Vuk Branković. Después de haber permanecido en Kratovo por un tiempo, Murad y sus tropas marcharon a través de Kumanovo, Preševo y Gnjilane hacia Pristina, donde llegaron el 14 de junio de 1389.
Aunque hay menos información sobre los preparativos del Príncipe Lázaro, se sabe que éste reunió a sus tropas cerca de Niš, en la margen derecha del Južna Morava. Su ejército probablemente permaneció allí hasta que le llegó la información de que Murad se había trasladado a Velbužd, momento en el que movilizó sus tropas a través de Prokuplje hacia Kosovo. Este era el mejor lugar estratégico que se podía elegir como campo de batalla, ya que le daba el control sobre todas las rutas que el contingente de Murad podría tomar.
El ejército de Murad comprendía entre 27.000 y 40.000 combatientes. Entre ellos estaban incluidos de 2.000 a 5.000 jenízaros, 2.500 miembros de la guardia de caballería de Murad, 6.000 sipahis, 20.000 azaps y akincis y 8.000 de su vasallos de Germiyan, Saruhan, el Imperio Bizantino, Bulgaria, los principados del sur de Serbia en Macedonia (las tierras de Constantino Dragaš y el príncipe Marko) y Albania.
El ejército del Príncipe Lázaro estaba compuesto por entre 12.000 y 33.000 soldados.  De ellos, de 12.000 a 15.000 estaban bajo el mando directo de Lázaro, entre 5.000 y 10.000 correspondían a Vuk Branković, un noble serbio de Kosovo y yerno del Príncipe, y un grupo menor por el noble bosnio Vlatko Vuković. El ejército mixto de Vuković incluía un contingente de Caballeros Hospitalarios, a quien el caballero croata Juan de Palisna había llevado desde Vrana, en Dalmacia. Como aliados de los cristianos iban también un número indeterminado de caballeros polacos y húngaros.


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Armas del Príncipe Lázaro de Serbia
Fuente: WikiNameBaks

Los ejércitos se encontraron en Gazimestan, el Campo de Kosovo, muy cerca de Pristina. Murad dirigía el ejército otomano, con su hijo Beyazid (o Bayaceto) a su derecha, y su hijo Yakub a su izquierda. Alrededor de 1.000 arqueros estaban situados en las alas de la línea del frente, respaldados por los Azap y Akinci, ocupando el centro de la vanguardia los jenízaros, detrás de los cuales se situaba Murad rodeado de su guardia de jinetes y, por último, el grupo de suministros en la retaguardia, custodiado por un pequeño número de tropas.
El ejército serbio tenía al Príncipe Lázaro en su centro, Vuk a la derecha y Vlatko a la izquierda. Al frente del ejército serbio se encontraba la caballería pesada y en los flancos la caballería de arqueros, con la infantería en la retaguardia. Situadas en paralelo, las disposiciones de los ejércitos no eran simétricas, ya que el frente de los serbios era más amplio que el otomano.

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Despliegue táctico y acciones de la batalla
Fuente: Kandi

Las narraciones serbia y turca de la batalla son diferentes, por lo que es difícil reconstruir el curso de los acontecimientos. Se cree que la batalla comenzó con una carga de la caballería pesada serbia, recibida por las flechas de los arqueros de los flancos otomanos. Esta carga, realizada en una formación en "V", logró romper el flanco izquierdo otomano, comandado por Yakub, y el repliegue del flanco central, pero el flanco derecho, a las órdenes de Beyazid, aguantó la embestida.

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Escena de la Batalla de Kosovo

Los serbios consiguieron una ventaja inicial después de su primera carga, que había dañado significativamente el ala izquierda turca al mando de Yakub Celebi. Beyazid, cuyo flanco había resistido la carga inicial, dirigió un feroz contraataque, obligando a retroceder a las fuerzas serbias, cuya infantería sufrió importantes pérdidas. En estas circunstancias, el contingente de Vuković hubo de apoyar el centro de su frente para compensar estas pérdidas. Beyazid se ganó el apodo de "el rayo", después de dirigir el decisivo contraataque.

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Los combates fueron durísmos, con grandes pérdidas en ambos bandos

En un momento crítico de la batalla, Vuk Branković retrocedió y emprendió la huida, seguido de sus tropas. Este hecho es uno de los más controvertidos de la contienda. Algunos historiadores afirman que había pactado con Murad traicionar a su amo, con la promesa de que él gobernaría Serbia bajo señorío del sultán. Otras versiones afirman que Branković, ante lo inminente de la derrota serbia, huyó para salvar a tantos hombres como pudiera. Parece ser que la huida se produjo después de la captura del Príncipe Lázaro, aunque la poesía épica serbia considera a Branković un traidor que abandonó a su señor en mitad de la batalla. El Príncipe de Serbia fue capturado y degollado por los turcos en el mismo campo de batalla.
Los registros históricos de Turquía señalan que Murad I fue asesinado por el caballero serbio Miloš Obilić el 29 de junio de 1389, mientras recorría el campo de batalla al día siguiente, cuando la lucha había terminado. Murad fue el único sultán otomano que murió en batalla.

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Recreación de la muerte del Sultán Murad I a manos del caballero serbio Miloš Obilić

Por su parte, fuentes búlgaras, griegas y serbias afirman que Obilić mató a Murad durante la batalla cuando llegó al campamento otomano y entró en la tienda del sultán fingiendo su deserción. Una vez allí, apuñaló a Murad en el cuello y el corazón. Obilić fue muerto inmediatamente por los guardaespaldas del sultán, o bien después, mientras huía a caballo.
El registro más antiguo conservado sobre el hecho es una carta del Senado de Florencia al Rey Tvrtko I de Bosnia fechada el 20 de octubre de 1389, que dice que Murad resultó muerto durante la batalla. Aunque no se cita un nombre en concreto, afirma que era uno de los doce nobles serbios que lograron romper las líneas otomanas

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El Sultán Murad I

El hijo de Murad, Beyazid, fue informado de la muerte del sultán antes que su hermano mayor, Yakub. Beyazid le hizo llegar un mensaje para que se presentase ante él inmediatamente y allí, según algunos historiadores como Joseph von Hammer, lo acusó de traición y lo hizo estrangular, convirtiéndose en el único heredero al trono. El historiador albanés Ismail Kadare mantiene que Murad fue víctima también de un complot de Beyazid, que acabaría convirtiéndose en el sultán Beyazid I.
La batalla de Kosovo es considerada una  gran victoria de las fuerzas otomanas. Debido a su derrota, Serbia fue convertida en un Estado vasallo cuyos nobles debían pagar tributo y suministrar soldados a los otomanos. Por otra parte, como consecuencia de la presión turca, algunos nobles serbios accedieron a casar a sus hijas con mandatarios turcos, incluida la hija del príncipe Lázaro, que se casó con el propio Beyazid I. A raíz de estos matrimonios, Stefan Lazarević, el hijo y heredero del Príncipe de Serbia, se convirtió en un fiel aliado de Beyazid, aportando fuerzas importantes para muchos de sus futuros enfrentamientos militares, incluyendo la Batalla de Nicópolis, que marcó la última cruzada a gran escala en la Edad Media. Como compensación por esta alianza, Stefan recibió del sultán las posesiones de Vuk Branković en Kosovo.
Finalmente, el Despotado serbio, único reducto que resistió a los otomanos tras la batalla, fue conquistado definitivamente por éstos en 1459.

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El Príncipe Lázaro como santo de la Iglesia Ortodoxa Serbia en un fresco del Monasterio de Ravanica

La batalla de Kosovo llegó a ser vista como un símbolo de patriotismo serbio y el deseo de independencia con el auge del nacionalismo bajo el dominio otomano. Su importancia para el nacionalismo serbio recobró actualidad durante la disolución de Yugoslavia y la guerra de Kosovo, siendo invocada por el entonces presidente Slobodan Milošević en 1989 en un célebre discurso durante los actos de celebración del 600 aniversario de la batalla.
Hoy en día la autoproclamada independencia de Kosovo sigue impugnada por el gobierno de Serbia que sigue viendo, en este territorio, un pedazo muy signficativo de su historia nacional.


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