SERVUS HISPANIARUM REGIS



lunes, 24 de noviembre de 2014

UNA MEDALLA DEL PONTIFICADO DE GREGORIO XVI


Armas papales de Su Santidad Gregorio XVI
Diseño: Odejea

Bartolomeo Alberto Cappellari Pagani Gesa, Gregorio XVI, nació en Belluno, República de Venecia, el 18 de septiembre de 1765, pero sustituyó sus nombres por el de Mauro al profesar en la Orden Benedictina Camaldulense. Era hijo de Giovanni Battista Cappellari y de su esposa Giulia Pagani Gesa de Pesariis.
Cuando cumplió dieciocho años dio muestras de vocación religiosa y después de una cierta oposición familiar entró en el noviciado del monasterio camaldulense de San Miguel de Murano, de la Regla de San Benito, en 1783. Pronto se distinguió por sus aptitudes para la Teología y la Lingúistica. Tres años después emitió los votos solemnes y en 1787 fue ordenado sacerdote. Obtuvo gran notoriedad en 1799 con la publicación de una obra contra los jansenistas italianos titulada Il trionfo della Santa Sede e della Chiesa contro gli assalti de' novatori, respinti e combattuti colle stesse loro armi (dedicada al papa Pío VI cuando éste se hallaba cautivo de los franceses), trabajo que fue traducido a varias lenguas europeas. 
Dos veces le fue ofrecida la ordenación episcopal, pero él la rechazó. En 1805 fue elegido abad del monasterio romano de San Gregorio al Celio y en 1807 fue nombrado procurador general de su Orden. La ocupación de Roma por las tropas napoleónicas le obligó a regresar al monasterio de San Michele di Murano, en el archipiélago de Venecia, el lugar donde había profesado de joven.
Regresó a Roma en 1814 para, sin dejar su abadía, ser nombrado consultor de la Congregación para Asuntos Extraordinarios de la Santa Sede y, dos años después, del Santo Oficio. 
En 1818 fue nombrado examinador general de Teología de la Congregación de los Obispos. En 1820 fue elegido Consultor de la Congregación de Propaganda Fide y al año siguiente le fue encomendada la revisión de los Libros Sagrados de las Iglesias Orientales. También en ese año le encomendaron la visita apostólica a las universidades de Perugia, Camerino, Macerata y Fermo.
En 1825 fue creado cardenal in pectore y su nombramiento fue hecho público al año siguiente, recibiendo el título de San Callisto. En 1826 fue nombrado prefecto de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide. Participó en el cónclave de 1829 que eligió al papa Pío VIII.
A la muerte de Pío VIII había un candidato que contaba con el apoyo mayoritario, hasta el punto de que su elección se daba por hecha y que el cónclave sería de puro trámite. Se trataba de Giacomo Guistiniani, cardenal del título de Ss. Pietro e Marcellino y arzobispo de Imola. Sin embargo, el cardenal Juan Francisco Marco y Catalán, diácono de S. Agata alla Suburra, camarlengo y vice-gobernador de Roma, se encargó de presentar a los cardenales reunidos el veto interpuesto por el rey Fernando VII de España contra la elección de Giustiniani, que había sido nuncio en Madrid y al cual aquel rey imputaba serias responsabilidades en los hechos revolucionarios ocurridos en España durante el Trienio Liberal (1820-1823). Este veto complicó mucho la elección, por lo que tuvieron que transcurrir cincuenta días de discusiones y treinta y ocho votaciones en el cónclave para que se formara una mayoría a favor de Mauro Cappellari.
Fue elegido papa el 2 de febrero de 1831. Puesto que no era obispo (el último de los papas que no lo era en el momento de su elección), tuvo que ser inmediatamente consagrado por el cardenal Bartolomeo Pacca, decano del Colegio Cardenalicio. El mismo día fue coronado sumo pontífice por el cardenal Giuseppe Albani, protodiácono de Santa Maria in Via Lata.
Retrato de Gregorio XVI pintado por Francesco Podesti
Para acabar con las luchas que surgieron en los Estados de la Iglesia, especialmente en Bolonia recurrió a la ayuda del Imperio Austriaco. 
Durante su pontificado tuvo lugar la ruptura de relaciones diplomáticas de la Santa Sede con España y Portugal (1835-1840) a causa de las desamortizaciones de bienes de la Iglesia, así como con Prusia por los matrimonios entre fieles protestantes y católicos, y con Rusia debido a la persecución zarista de los católicos rutenos.
Publicó la encíclica Mirari vos (1832), por la que se condenaban las doctrinas de Lamennais y se denunciaban, entre otras cosas, la libertad religiosa y la separación entre Iglesia y Estado. Gregorio XVI fue duramente crítico con la esclavitud, que seguía practicándose en muchos países, como en las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico y en los Estados Unidos.
Armas de Gregorio XVI bordadas en la portada de un compendio de leyes de los Estados Pontificios
En 1841 y con la encíclica Afflictas in Hispania, Gregorio XVI protestaba por la injerencia del gobierno de Madrid en los nombramientos de la jerarquía eclesiástica y por la reciente supresión de las órdenes religiosas. Las autoridades españolas quedaban advertidas de las penas canónicas que sus decisiones comportaban.
En sus quince años de pontificado creó la respetable cantidad de 75 cardenales, de los cuales 29 lo fueron in pectore. Con todo, seis nombres de éstos últimos jamás fueron revelados.
Procesión del Corpus Christi en Roma con Gregorio XVI
El mundo de las artes le debe la restauración de la Basílica de San Pablo Extramuros, destruida por un incendio en 1830, y la creación del Museo Etrusco, Egipcio y Cristiano. En 1839 Gregorio XVI promovió la adquisición, para la Calcografia Camerale, de numerosas planchas grabadas del famoso Piranesi que se conservaban (y seguían imprimiendo) en el taller Firmin-Didot de París. La Calcografia, junto con dichas matrices, subsiste en Roma bajo la tutela del Istituto Nazionale per la Grafica.
Este papa fue además el máximo responsable del progreso católico en América y potenció las misiones.
También durante su Papado, la Santa Sede reconoció la independencia de algunos países hispanoamericanos, como México el 28 de febrero de 1831, iniciando así las relaciones bilaterales entre el país azteca y Roma. también estableció relaciones diplomáticas con Chile el 13 de abril de 1840.
Gregorio XVI falleció en Roma el 1 de junio de 1846, siendo el papa 254º de la Iglesia. Está sepultado en la Patriarcal Basílica Vaticana, en un mausoleo obra del escultor Luigi Amici, que sufragaron los cardenales creados por él.
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En 1833, con motivo del segundo aniversario de su acceso al solio pontificio, se ordenó la acuñación de una medalla que refleja muy bien la actitud del papa Gregorio XVI con respecto a los derechos de la Iglesia.
En el anverso se muestra la efigie del Papa, coronado con la tiara pontificia, ínfulas colgantes, y revestido de pontifical. En la capa pluvial se aprecia la escena del primado de Pedro en la que Cristo le entrega las llaves al príncipe de los Apóstoles.
Le rodea una leyenda en latín que dice: "Gregorius.XVI. Pont. Max. An. II".

Anverso de la Medalla
Foto: Mises14

El reverso es una bella alegoría en la que, con el fondo de la Basílica de San Pedro, la Iglesia, armada con lanza y protegida por un casco y un escudo con la tiara y las llaves de Pedro, protege Roma, y por extensión los Estados Pontificios de una alegoría del Mal personificada en un ser híbrido cuyas piernas se metamorfosean en serpientes y se trata de ocultar bajo un velo, símbolo de la mentira. Observan la escena, la alegoría del Tíber, entre juncos y con un arado en la mano; y la Loba capitolina con los gemelos Rómulo y Remo.
La alegoría de la Iglesia, de evidentes connotaciones clásicas, al estilo de Atenea-Minerva, desvela con una mano el rostro del Mal y con uno de sus pies pisa el cuerpo serpentino de la híbrida criatura.
En el exergo la reveladora frase evangélica en latín: "Non. Praevalebunt. Adversus. Eam". ("Sus enemigos no prevalecerán contra Ella [la Iglesia]").

Reverso de la Medalla
Foto: Mises14

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