SERVUS HISPANIARUM REGIS



jueves, 21 de junio de 2012

LOS INTENTOS RESTAURADORES EN LA HUNGRÍA DE 1921 y (II)

Erzherzog Thronfolger Karl Franz Josef.jpg

Ofrecemos hoy la segunda parte dedicada a los dos intentos de restauración de la monarquía en Hungría, acaecidos ambos en 1921 y con S.M.I.R. Carlos I de Habsburgo como protagonista.

A su regreso a Suiza, el Gobierno del país helvético endureció sus condiciones para darle asilo que debía de ser, en todo caso, temporal. A comienzos de mayo, la familia se trasladó al palacio de Hertenstein. Horthy mantenía su actitud ambigua con el exemperador.
Mientras, en Hungría, el gabinete del Pál Teleki, que contenía a un cierto número de partidarios de la restauración de Carlos, dimitió y le sustituyó otro Gobierno con Esteban Bethlen al frente. Horthy siguió asegurando a Carlos su futura restauración a principios de septiembre, aunque le comunicó que su intento de primavera la había complicado.

File:Karloath.jpg
Coronación del Emperador como Carlos IV, Rey Apostólico de Hungría

A comienzos de agosto un enviado de Carlos logró reclutar a dos pilotos húngaros que debían llevar al Monarca de vuelta a Hungría. A finales de mes, se encontró el avión que debía transportarle, un Junkers de un solo motor almacenado en el aeródromo de Dübendorf a las afueras de Zurich.
A pesar de desear retrasar el regreso a Hungría hasta la primavera del año siguiente, las purgas de partidarios en Hungría tanto en el Ejército como en la administración, llevaron a mantener la vuelta para el otoño. La fecha del regreso se decidió una vez que se supo que la unidad de Ostenburg, que había sido trasladada a Sopron por la disputa con Austria sobre el control del territorio, iba a ser trasladada a Budapest y disuelta el 23 de octubre de 1921. Carlos decidió presentarse en Hungría en esa misma fecha.

Segundo intento de restauración
La mañana del 20 de octubre, Carlos y Zita partieron de Hertenstein fingiendo retirarse para celebrar privadamente su aniversario de bodas (el día siguiente), cambiando pronto de automóvil y trasladándose ya con nueva identidad al aeródromo donde les esperaba su avión. Allí no fueron reconocidos y no se les solicitó documentación alguna. Pasado el mediodía y con buen tiempo, despegaban, por primera vez en sus vidas.

File:Junkers-f13.jpg

El "junkers" en el que la pareja imperial voló hacia Hungría

Cuando sobrevolaban Kampen en Baviera, uno de los motores se averió y el avión comenzó a descender, pero lograron arrancarlo de nuevo y aterrizar en una granja húngara a las 4:10 p.m., cerca del castillo del conde Cziráky.
Tras cierta confusión, pues no se les esperaba hasta el día siguiente, el coronel Lehár y el coronel Ostenburg recibieron pronto la noticia de la llegada de Carlos y Zita, quienes fueron trasladados a los cuarteles militares de Sopron, donde les esperaban algunos de sus partidarios, políticos y aristócratas. Ostenburg, que había abandonado los vagones que debían trasladar a sus tropas a la capital no esperando ya ese día la llegada del expemperador, hubo de recuperarlos a toda prisa de manos de unos campesinos que los habían tomado para enviar sus productos, lo que retrasó la marcha hacia la capital.

File:CarlosYZitaEnSopron19211021.jpg

SS.MM.II.RR. Carlos y Zita pasan revista a las tropas monárquicas en Sopron


Los oficiales y soldados acuartelados allí hubieron de jurar fidelidad a Carlos, medida que la exemperatriz impuso para asegurarse el apoyo militar.Poco después se formó un nuevo Gobierno en el que Esteban Rakovszky fue nombrado primer ministro, Gyula Andrássy ministro de Exteriores y Lehár de Defensa. Carlos podía contar con el apoyo de importantes políticos y oficiales, además del de la población local y el del clero católico. A las once de la noche, se consideró todo dispuesto para partir hacia Budapest y comenzó el lento avance por ferrocarril.
En su marcha hacia Budapest al día siguiente (22 de octubre de 1921), el Rey no encontró oposición hasta alcanzar Győr y fue bien recibido en las estaciones que fue cruzando. Aquí le llegó el telegrama de Horthy, que solicitaba que detuviese su marcha, petición que fue ignorada. También lo fueron las órdenes del Regente a las guarniciones a lo largo del recorrido para que detuviesen la marcha de Carlos y sus partidarios. El tren real viajaba acompañado de otros cuatro cargados de tropas. La noche del 22, Gyula Gömbös reclutó voluntarios entre los estudiantes de la capital, a los que se les indicó que marchaban contra tropas checoslovacas, para detener el avance de las tropas de Carlos, ya en las afueras de Budapest.


El Coronel Antal Lehár

La mañana del domingo 23 de octubre, cuando las fuerzas de Ostenburg avanzaban de Bia-Torbagy a Kelenföld para unirse a un batallón de infantería que les esperaba para marchar sobre la capital, las fuerzas Gömbös rechazaron el avance. Lehar, recién nombrado general, solicitó ser relevado del mando y que se nombrase al general Pál Hegedüs, de dudosa lealtad pero recomendando por el leal Lehar. Ante el estancamiento de los combates, Hegedüs se ofreció a acudir al frente y lograr la deserción de las unidades de Horthy a Carlos pero, en vez de ello, cruzó las líneas para tratar con Horthy y Gömbös en Budapest. Hegedüs regresó al lado de Carlos, informando de lo complicado de una posible ofensiva ante las medidas defensivas tomadas por Horthy y comunicando la solicitud de tregua de este, que Carlos concedió, tratando de evitar los combates. A la vez, Hegedüs prometió solicitar refuerzos para completar el asalto a la capital.
Ese mismo día, el Gobierno había anunciado la llegada del exmonarca el día anterior y expresado la necesidad de que abandonase territorio húngaro, mostrándose dispuesto a tomar las medidas que fuesen necesarias para ello. Se ordenó a las tropas detener el avance de Carlos además de prohibírseles jurarle fidelidad. A la vez, el Gobierno checoslovaco anunció que el regreso de Carlos sería considerado casus belli y tomaría medidas junto con sus aliados de la Pequeña Entente, ordenando al día siguiente la movilización, que también se puso en marcha en Yugoslavia. Por la tarde, los Gobiernos de la Pequeña Entente enviaron tropas a su frontera húngara para impedir que Carlos fuese restaurado. Los checoslovacos cerraron la frontera.

File:Karel Zita deti.jpg

La pareja imperial junto a sus hijos

A la mañana siguiente, lunes 24 de octubre de 1921, antes de que expirase la tregua, las unidades de Horthy, que habían recibido las mejores posiciones en las negociaciones de la misma gracias a Hegedüs, habían rodeado a las unidades de Carlos. Las escaramuzas entre los dos bandos acabaron con la derrota de las tropas reales por la llegada de refuerzos enemigos de las provincias y por la traición del nuevo comandante, el general Hegedüs, que había colaborado con las fuerzas de Horthy. Carlos prohibió alargar la resistencia, considerada ya inútil.
El Gobierno de Bethlen exigió la rendición incondicional, pero garantizó la seguridad de la pareja imperial y se comprometió a tratar con los Aliados sobre su residencia definitiva, aunque demandó la abdicación formal de Carlos al trono húngaro. Carlos y Zita se trasladaron al castillo de Tata, ofrecido por el conde Esterhazy.
El 27 de octubre, los franceses solicitaron la entrega de Carlos y Zita a la flotilla naval británica del Danubio. El día anterior, la conferencia de embajadores Aliados reunida en París había recordado al Gobierno de Budapest sus anteriores avisos y exigido la proclamación del destronamiento de Carlos y su abandono de territorio húngaro.
Mientras, Carlos y Zita habían sido trasladados a la abadía de Tihany, en una península septentrional del lago Balatón. Allí, Carlos se negó a firmar su abdicación.
El 29 de octubre, y a instancias de Benes, los Aliados exigieron la renuncia de toda la casa de Habsburgo al trono húngaro, o al menos, la de Carlos. El parlamento húngaro aprobó finalmente la ley que destronaba a Carlos y su dinastía el 5 de noviembre de 1921.
El 31 Carlos y Zita embarcaron en el Danubio en un barco británico camino del puerto rumano de Galati, en el Mar Negro, viajando más tarde en tren y siendo trasladados el 7 de noviembre en el crucero británico Cardiff a través de Estambul y Gibraltar a su exilio definitivo en la isla portuguesa de Madeira (19 de noviembre de 1921), según habían dispuesto franceses y británicos.
Allí Carlos murió de neumonía el 1 de abril de 1922. Sus restos aún permanecen en la isla, en la iglesia de Nossa Senhora do Monte, con permiso de sus sucesores, a excepción de su corazón, que fue trasladado a la Cripta de los Habsburgo en la Iglesia Conventual de los Capuchinos de Viena.

Tumba de S.M.I.R. Carlos I en Madeira

Los intentos de restauración acabaron con el destronamiento definitivo de la dinastía en Hungría y aceleraron la alianza de los países vecinos en la Pequeña Entente. Afianzaron también el poder del regente Horthy, que se mantuvo en el mismo hasta octubre de 1944.

A pesar de su doble fracaso húngaro, de ser el último emperador de Austria Hungría y de fallecer en el exilio a la temprana edad de 35 años, Carlos I obtuvo una victoria imperecedera.
Fue beatificado en Roma el 3 de octubre de 2004, por el papa Juan Pablo II. Las razones de esta beatificación se basan en las tentativas que Carlos hizo por promover las vías para la paz en 1917, a través de la mediación de sus cuñados los príncipes Sixto y Javier de Borbón-Parma, y por su apoyo a la mediación del papa Benedicto XV, así como por sus virtudes cristianas.

File:Wien Augustinerkirche Altar Karl I.jpg
Altar del Beato Carlos de Habsburgo en la Iglesia de los Agustinos de Viena

Situó su vida bajo el signo de la Eucaristía y se había comprometido a seguir las enseñanzas de Cristo en su vida privada y pública. Igualmente supo seguir la enseñanza social de la Iglesia y las primeras medidas tomadas por él, en tanto que emperador-rey, fueron suprimir el tren de vida de la corte para poder ayudar a la gente más necesitada y adoptar las reformas sociales necesarias. Creó, bajo la influencia de la emperatriz Zita, el primer ministerio de asuntos sociales del mundo. Fue llamado en su tiempo por el "Arbeiter Zeitung" (El periódico de los trabajadores) «el Emperador del pueblo», lo que provocó las burlas de la aristocracia.
El 31 de enero de 2008 un tribunal eclesiástico reconoció, tras 16 meses de investigación, un segundo milagro por mediación del Beato Carlos de Habsburgo en Florida (EEUU).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada