SERVUS HISPANIARUM REGIS



viernes, 20 de noviembre de 2015

BICENTENARIO DEL 2º TRATADO DE PARÍS





Portada del 2º Tratado de París publicado en le Moniteur
Foto: Biblioteca Nacional de Francia

Hoy, 20 de noviembre, se cumplen doscientos años de la firma del 2º Tratado de París (20/11/1815), que oficializaba las consecuencias de la derrota total de Napoleón en Waterloo.


El Tratado imponía a Francia el retorno a sus fronteras de 1790, renunciando a todo lo ganado por los ejércitos de la Revolución y del Imperio a partir de esa fecha. Así, el restaurado Reino de Francia cedía al Cantón de Ginebra las comunas de Collex Bossy, Bellevue, Saconnex, Meyrin, Pregny, Vernier y Versoix. Al Reino de Piamonte Cerdeña pasaban: el departamento de Mont Blanc, el Ducado de Saboya y la protección sobre el Principado de Mónaco.

En beneficio de Prusia, Baviera y el nuevo Reino de los Países Bajos, Francia perdía: Landau, Saarbrücken y Saarlouis, Bouillon Philippeville y Mariembourg.

La abolición de la trata de esclavos en las colonias francesas, decretada por Napoleón durante los Cien Días, fue confirmada por el Tratado en un artículo adicional.

Francia debía pagar 700 millones de francos en concepto de indemnizaciones de guerra y para mantener a los ejércitos aliados de ocupación, unos 150.000 soldados, durante al menos cinco años. 


Aunque inicialmente algunos de los aliados, especialmente Prusia, reclamaron una mayor cesión de territorios en el este, la rivalidad entre las mismas potencias vencedoras de Napoleón y el deseo general de la restauración borbónica, hicieron que la paz resultara menos onerosa de lo que podía haber sido. Esta vez, Francia no firmaba el tratado: éste fue firmado por Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia.


Mapa de la ocupación del territorio francés por los aliados en 1815

Diseño: Ritournelle

En sus cláusulas también se indicaba la obligación de devolver los tesoros artísticos expoliados por los ejércitos napoleónicos en Europa.


El 2º Tratado de París, promulgado En nombre de la Santísima e Indivisible Trinidad, era un anticipo del nuevo papel de la iglesia católica en Francia, como reacción a la era de Napoleón. 


El texto era breve, y en él se hacía mención directa a la intención de: "... preservar a Francia y a Europa de las convulsiones con las que había sido amenazada por las últimas empresas de Napoleón Bonaparte..." y al rechazo a la Revolución Francesa y su herencia: "...por los métodos revolucionarios reproducidos en Francia..."


El Tratado se presentaba: "...con el deseo de consolidar, manteniendo inviolable la autoridad real y restaurando las operaciones de la Carta Constitucional, el orden de las cosas que habían sido felizmente restablecidas en Francia.


El camino a la definitiva Restauración en Francia estaba ahora expedito. El legitimismo se imponía como doctrina.


Tanto el Primer Tratado de París, de 30 de mayo de 1814, como el Acta Final del Congreso de Viena, 9 de junio de 1815, fueron confirmados en su totalidad en este Segundo Tratado de París.


El mismo día, y en un documento separado, Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia renovaban la Cuádruple Alianza.

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