SERVUS HISPANIARUM REGIS



viernes, 11 de octubre de 2013

EL PRÍNCIPE JOZEF PONIATOWSKI y (II)

Archivo: Józef Poniatowski ks CoA.svg
Armas del Príncipe Józef Poniatowski 
Diseño: Tomasz Steifer

Tras la victoria de Napoleón en la Batalla de Jena (1806) y la expulsión de Prusia de los territorios Polacos, el rey prusiano Federico Guillermo III pidió que Poniatowski gobernara Varsovia. Poniatowski decidió aceptar esta petición del rey y asumió el mando de la ciudad, de la guardia municipal y la milicia local.
A finales de año, Joaquín Murat y su ejército entraron a Varsovia, y Poniatowski fue obligado a definir su papel en la nueva realidad política. Después de negociaciones prolongadas, Poniatowski fue nombrado jefe de las fuerzas militares y del ministerio de guerra por las autoridades Francesas. Esto fue una sorpresa, porque los comandantes Dąbrowski y Zajączek, habían servido a Napoleón mientras que Poniatowski estaba inactivo. El 14 de enero de 1807, por orden del Emperador, la Comisión Gubernamental de Varsovia quedó establecida bajo el mando de Stanisław Małachowski, y dentro de la estructura de esa organización, Poniatowski fue nombrado Director del Departamento de Guerra con autoridad para restablecer el ejército Polaco.
En julio de 1807, fue establecido el Gran Ducado de Varsovia y Poniatowski recibió el mando del ejército oficialmente el 21 de marzo de 1809, tras superarse los recelos iniciales por parte de Napoleón.
Poniatowski dedicó sus energías al restablecimiento de un nuevo ejército abiertamente polaco. El ejército del Gran Ducado operaba bajo circunstancias difíciles, y sus triunfos y existencia dependían de las habilidades marciales y políticas de su comandante. Nunca tenían suficientes medios, y la mayoría del los batallones estaban bajo el mando de Napoleón. Por esta razón, Poniatowski solo dispuso de un ejército pequeño en la guerra de 1809.
En efecto, en 1809, Poniatowski mandó su ejército contra la invasión de Austria. En la encarnizada Batalla de Raszyn, cerca de Varsovia, el Príncipe logró resistir a las fuerzas austriacas, que eran el doble de las del ejército polaco. Lo consiguió mediante un ataque de bayoneta que Poniatowski ordenó y en el que peleó personalmente.
Archivo: El príncipe Jozef Poniatowski.jpg
Retrato del Príncipe Poniatowski
Después de esta batalla, Poniatowski desistió de la defensa de Varsovia y retiró sus soldados a la orilla oriental del río Vistula. Una fuerza Austriaca atacó, pero fue derrotada en Grochowo el 26 de abril. Otra división que cruzó el Vistula trató de atacar a los polacos, pero fue derrotada el 2 de mayo en Góra Kalwaria en un ataque espectacular bajo el mando del General Michał Sokolnicki.
Manteniéndose cerca del Vistula, Poniatowski avanzó con su ejército hacia el sur, asegurándose el control de la situación y conquistando Galitzia, la región polaca bajo el control de Austria después de la partición. En el mes de mayo, consiguió los fuertes de Lublin, Sandomierz, Zamosé y Leópolis.
El 15 de julio de 1809, Poniatowski se llegó a Cracovia y observó que las fuerzas austriacas querían entregar la ciudad a los rusos. El Príncipe no iba a renunciar al premio de esta campaña por una simple cuestión de diferencia numéricas en los efectivos. Cuando un grupo de húsares rusos trataron de bloquear un puente que él necesitaba para entrar la ciudad, Poniatowski lanzó su caballo de guerra al galope, tirando a varios al río, y aterrorizando los demás.
Archivo: Jozef Poniatowski por Barwicki.jpg
El Príncipe Poniatowski en otro retrato
La mayoría de las conquistas de Poniatowski, con la excepción de la región Leópolis, fueron incorporadas al Gran Ducado de Varsovia en el Tratado de paz del 14 de octubre de 1809. Poniatowski, aclamado como héroe polaco, se mantuvo en Cracovia, supervisando la ciudad y la provincia de Galitzia, usando su presencia para evitar la reincorporación de la ciudad a Austria.
En abril de 1811, Poniatowski fue a París como representante del rey de Sajonia y duque de Varsovia, Federico Augusto I, para el bautismo del hijo de Napoleón. Se quedó cuatro meses y trabajó con el Emperador y sus generales en los planes para la campaña en Rusia. Trató de convencer a Napoleón de que la ruta sur, por Ucrania, seria mejor porque el clima era más caluroso, los polacos soportarían la invasión y había la posibilidad de que los Turcos también actuaran en contra de Rusia. Napoleón rechazó esta idea y también el escenario secundario, según cual Poniatowski marcharía sólo con sus soldados para provocar una insurrección polaca en la región. No obstante, Poniatowski recibió el mando de casi 100.000 soldados polacos encuadrado en el Vº Cuerpo de Ejército de la Grande Armée. Fue el más grande esfuerzo de guerra polaco hasta el siglo XX.
El periodo inicial de la ofensiva, estando Poniatowski a las órdenes de Jerónimo Bonaparte, fue poco productivo, pero después de que el hermano de Napoleón dejara ese mando, Poniatowski pasó a ser el comandante de la división derecha de la Grande Armée. Peleando con las fuerzas vanguardia, el Príncipe se distinguió en varias escaramuzas. El 17 de agosto de 1812, mandó el Vº Cuerpo en el ataque contra Esmolensko. El 7 de septiembre, en la Batalla de Borodino, sobre el Monte Utitza, la batalla se decidió cuando el príncipe se lanzó a la primera línea y sus soldados respondieron.
Archivo: Warszawa Poniatowski.png
Monumento ecuestre a Poniatowski en Varsovia
Foto: Halibutt
Siete días después del sangriento combate, el Vº Cuerpo fue el primero en entrar en Moscú. Pero el final estaba cerca. Poniatowski, en contra de su maestro imperial, ya estaba convencido de que la campaña estaba condenada al fracaso. 
El Vº Cuerpo participó en las batallas de Chirikovo el 29 de septiembre y en la Batalla de Tarutino, en la cual Poniatowski rescató a su viejo amigo Murat de una derrota total a manos del general ruso Kutúzov
En la retirada de Rusia, el Príncipe protegió la retaguardia del ejército y fue herido gravemente en un encuentro con fuerzas Rusas en Viazma el 29 de octubre. Trató de seguir en servicio, pero el 3 de noviembre, se vio obligado a ceder el mando del ejército. Siguió a sus soldados en un carruaje con dos ayudantes de campo. Poniatowski casi fue capturado por los rusos cuando los supervivientes de le Grande Armée se vieron envueltos en el paso del río Beresina, pero el 12 de diciembre alcanzó la seguridad de Varsovia.
Después de la retirada desastrosa de la "Grande Armée", y todavía recuperándose de las heridas que había sufrido en Viazma, Poniatowski se dedicó a reconstruir el ejército que había sido diezmado en la campaña Rusa. En este tiempo, muchos líderes polacos decidieron que era más conveniente abandonar al Emperador Francés, pero Poniatowski rechazó este cambio de opinión y siguió fiel a Napoleón, ignorando a Alejandro I cuando le ofreció una amnistía y cooperación con los polacos.
Aunque el nuevo ejército todavía no estaba completo, Poniatowski sacó sus tropas de Varsovia el 5 de febrero de 1813, antes de que los rusos entraran a la ciudad. Sin objetivo inmediato, los batallones polacos marcharon hasta que alcanzaron Cracovia, donde se quedaron varias semanas preparándose para la última batalla. El 7 de mayo, con los rusos acercándose más, Poniatowski abandonó Cracovia y marchó hacia Bohemia. Bajo la denominación de VIIIº Cuerpo, protegió los pasos de Bohemia y defendió la orilla izquierda del río Elba. Las fuerzas totales de Poniatowski en este último esfuerzo eran de unos 22.000 efectivos, incluyendo una brigada bajo el mando de Dąbrowski.
El VIIIº Cuerpo logró algunos éxitos como los de Löbau el 9 de septiembre y de Zedtlitz el 10 de octubre. En Zedtlitz, Poniatowski participó personalmente en el ataque de caballería que derrotó al General Pahlen cuando trató de parar el movimiento hacia Leipzig. El 12 de octubre, cuando Poniatowski estaba sentándose con Murat para desayunar, fueron sorprendidos por batallones hostiles. Poniatowski otra vez dirigió el ataque de caballería. Recibió una herida superficial, pero salvó la situación.
Archivo: Napoleon i Poniatowski Lipsk.jpg
Napoleón y el Príncipe Poniatowski en la Batalla de Leipzig (1813)
Como recompensa por sus servicios extraordinarios, el 16 de octubre de 1813, Napoleón le concedió el título de Mariscal de Francia. Ese mismo día, empezó la desastrosa Batalla de Leipzig. Tras la derrota, Napoleón le asignó la dura tarea de defender la retirada del Ejército Francés. En condiciones imposibles defendió Leipzig, aunque perdió la mitad del VIIIº Cuerpo. Retirándose poco a poco, Poniatowski trató de alcanzar el río Weisse Elster. Desafortunadamente, en la confusión general de la batalla, el puente fue destruido antes que pudiera alcanzarlo. Luchando a cada paso, Poniatowski no se rindió, aunque tenía su espalda el río y no había forma de escapar. Cubierto de heridas, se tiró al agua, tratando de cruzar el río, muriendo en el intento. Era el 19 de octubre de 1813.
Archivo: Smierc Poniatowskiego.jpg
El último combate del Príncipe Poniatowski
Su cuerpo fue llevado a Polonia en 1817 y enterrado en la Catedral de la Colina Wawel en Cracovia, junto a los restos de Tadeusz Kościuszko y Juan III Sobieski. 
En 1829, se erigió un monumento hecho por Bertel Thorvaldsen. La estatua fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial pero una nueva copia fue realizada y ahora ubicada frente al Palacio Presidencial de Varsovia. 
Catedral de Wawel, Cracovia
El culto a Poniatowski nació después de su muerte a modo de leyenda napoleónica. El Príncipe fue convertido en un símbolo para los soldados polacos que lucharon por su libertad en varios conflictos, especialmente en el Levantamiento de 1830. Muchos de los líderes y comandantes de esta insurrección habían sido soldados de Poniatowski y siguieron el ejemplo del antiguo comandante. El Gran Ducado de Varsovia, que Napoleón hizo y Poniatowski defendió, sobrevivió como estado residual polaco hasta que fue totalmente incorporado al Imperio Ruso. 
Moneda de dos zlotys acuñada con motivo del bicentenario de la muerte del Príncipe Poniatowski

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