SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 8 de enero de 2012

EL PALACIO DE LAS NECESSIDADES


File:Coat of Arms of the Kingdom of Portugal (1640-1910).png



Afirma la tradición que la construcción de la Capilla de Nossa Senhora das Necessidades se remonta a 1580, cuando un par de tejedores, huyendo de la peste desatada en la ciudad de Lisboa, buscó refugio en Coimbra. En esta ciudad, la pareja inició una profunda devoción por Nuestra Señora de la Salud, a la que veneraban en una pequeña ermita.
Alrededor de 1604, volviendo a Lisboa después del final de la epidemia, los dos tejedores decidieron llevar la imagen devota que protegía su salud. A fin de cumplir las promesas realizadas a la Virgen, y en  gratitud a verse sanos y salvos, la pareja decidió iniciar la construcción de una capilla para la imagen de Nossa Senhora da Saúde. Bajo la protección y el patrocinio de Ana de Gouvêa de Vasconcellos, acaudalada propietaria de aquel tiempo, comenzó a ser construida la capilla.


Talla que representa la advocación mariana de Nossa Senhora das Necessidades

Dado que estaba situada a orillas del río Tajo se convirtió pronto en punto obligado de paso de la gente de mar que a Ella recurría en busca de protección para la salud y otras necesidades.
La devota imagen de la Senhora da Saúde fue adquiriendo fama y su nombre se asoció con numerosos milagros. Fue muy venerada por los marinos que hacían la carrera naval de Indias quienes terminaron por formar una hermandad que llegó a celebrar una fiesta anual, la fiesta del Espíritu Santo, que incluía una peregrinación para visitar y venerar la imagen de Nossa Senhora das necesidades.
En 1705, y afectado por una grave enfermedad, el rey Dom Pedro II pidió llevarse a su palacio la imagen de Nossa Senhora das Necesidades. Recuperado y agradecido, el Rey devolvió la imagen milagrosa a su capilla, prometiéndole, de por vida, la protección real.
El Rey Dom João V continuó la devoción de su padre, compró la capilla, la amplió y procedió a construir un palacio junto a ella. También construyó un convento, conocido como el hospicio, en el que se formaba a eclesiásticos en Teología, Humanidades y Ciencias.

Vista exterior del Palacio das Necessidades
Por Real Decreto, de fecha 8 de febrero de 1747, y por Carta de Donación de 6 de abril del mismo año, Dom João V donó a la Congregación del Oratorio de Lisboa, el hospicio, la finca y todos los terrenos anexos, con la excepción de la fortificación necesaria para proteger la ciudad, el Palacio Real, la sacristía y el coro de la capilla, que el rey había reservado para disfrute personal y sus descendientes. La Congregación se comprometió, por otra parte, para enseñar allí: doctrina cristiana, gramática, retórica, teología moral y filosofía.
La autoría de esta grandiosa obra es tradicionalmente atribuida a los arquitectos José da Cunha, Manuel Antunes Feyo, Max de Carvalho, Caetano Tomas de Sousa y Jorge de Abreu.
Murió en 1750 Dom João V lo que no le permitió ver terminado su proyecto. El 27 de julio de 1751 se iniciaron las clases con la presencia del Rey José I.
Pronto el convento adquirió fama por la excelencia en sus enseñanzas de disciplinas relacionadas con las Humanidades y las Ciencias. En el Palacio Convento se formaron los hijos de los dignatarios de la corte, entre otros, el hijo mayor del Marqués de Pombal.
El Palacio y el Convento escaparon ilesos a los daños causados en la ciudad de Lisboa por el terremoto de 1755, manteniendo hasta hoy en día, prácticamente intacto su aspecto original.


S.M.F. Dom Joao V, Rey de Portugal y los Algarbes

El edificio consta de cuatro frentes, divididos en cinco pisos. El cuarto piso fue el principal y corresponde a la tercera planta actual. En él fueron ubicados la mayoría de las celdas de los frailes y la famosa biblioteca del convento.
En 1756, la biblioteca fue abierta al público, con 25.000 volúmenes y ya en 1823 contaba con más de 30.000. En esta biblioteca se celebraron las primeras Cortes Constituyentes del liberalismo portugués el 26 de enero de 1821.
Gran parte del convento, en particular, escaleras, salones, pasillos y cocina, fueron decorados con hermosos azulejos de cerámica del siglo XVIII, que describen numerosas escenas religiosas y profanas, y que actualmente se puede admirar.
El exterior del convento tenía un área extensa, destinada al cultivo de trigo y un molino de viento. Como resultado de adquisiciones realizadas por Dom João V, este convento llegó así a disfrutar de la más grande y mejor superficie de los conventos de Lisboa.
El jardín de estilo portugués, acompañaba al convento y a los parterres de configuración geométrica, rematados por grandes vasos de piedra blanca. Este jardín estaba rodeado por un muro, en el que hubo nichos con estatuas representando las virtudes hoy desaparecidas. También hubo un lago y una cascada coronada por un frontón triangular decorado con las estatuas de dos muchachos, uno de ellos lanzando agua abrazado por un Tritón.
Con la extinción de las órdenes religiosas y su conversión en residencia de los miembros de la familia real, el Palacio de las Necesidades, fue adaptado a un nuevo estilo de vida. En 1843, el rey Dom Fernando II, nacido Príncipe de Saxe-Coburg-Gotha, transformó los exteriores del Palacio en un elegante jardín inglés.
Más tarde, su hijo Rey Dom Pedro V construyó en atención a su esposa, la Reina Estefania, nacida princesa de Hohenzollern-Sigmaringen, un invernadero circular, todo en vidrio y hierro, cubierto por una gran cúpula y rematado por un minarete. Dom Carlos I construyó un pabellón que su esposa, la Reina Amélia, nacida princesa de Orleans, solía utilizar como taller para dibujar y pintar y, una pista de tenis para los príncipes, Don Luís Filipe y Don Manuel.


S.M.F. Dom Carlos I

Antes de que se convirtiera en residencia real, el palacio sirvió como residencia para visitantes distinguidos, incluidos los príncipes extranjeros de paso por Lisboa, como ocurrió con el futuro rey Jorge IV de Inglaterra, entonces Príncipe de Gales, de regreso de Gibraltar y su hermano, el duque de Sussex.
Más tarde el duque de Wellington, el comandante del ejército anglo-portugués en las luchas contra las tropas invasoras de Napoleón I, residió un tiempo en este palacio.
Desde 1828, el Rey Dom Miguel pasó cortas temporadas en el Placio das Necessidades.
En 1833, por iniciativa de d. Pedro I de Brasil y IV de Portugal, tuvieron lugar las primeras modificaciones importantes del Palacio.
La arquitectura del Palacio es fiel a la característica de la estructura del siglo XVIII. De hecho, la fachada interior da a un patio de honor que sirvió a las espectaculares entradas de carruajes durante las grandes fiestas de gala. Tratando de adaptarse a sus funciones oficiales posee una decoración adecuada a su condición de residencia real.
Don Pedro, duque de Braganza, designado como regente durante la minoría de su hija, Doña Maria II, mandó eliminar todos los azulejos de las paredes, colocar soleras con maderas exóticas, envidriar las ventanas, haciendo desaparecer, como por arte de magia, el antiguo aspecto conventual.
D. Maria II, casada ya con Fernando de Saxe-Coburg-Gotha, decidió efectuar otra remodelación. Para ello, se encomendó al arquitecto de la Casa Real, Joaquim Narciso Possidónio da Silva, dibujar nuevos planos y aplicarlos. También se pidió la colaboración de escenógrafo lTeatro di San Carlo, Cinatti, para la decoración artística de estucos y la decoración tallada. En relación con pinturas, Doña Maria II y Don Fernando II recurrieron al maestro António Manuel da Fonseca, que había estudiado en Roma.
El Maestro Fonseca decoró, entre otras, la Sala Etrusca o de la Damas de Honor,  los medallones de los techos...




Con el fallecimiento de Doña Maria II, Don Fernando, mientras fue regente, siguió  residiendo en el Palacio con los infantes, el futuro rey Pedro V, el futuro rey Luis I, Juan y Maria Ana que llegó a casarse con el príncipe Frederick Augustus George de Sajonia.
El joven rey Dom Pedro V, que quería impresionar a su consorte, la Reina Estefanía, no escatimó ningún gasto en los trabajos de decoración de las habitaciones de la soberana. De hecho, muebles, lámparas, telas para tapicería y cortinas, alfombras, etc., fueron adquiridos, principalmente en París y también en Lisboa.
También para la Reina Estefanía preparó un nuevo dormitorio, en tonos marfil, con vistas al pequeño jardín interior de boj o jardín del emperador Don Pedro. En el techo figuraban, en estuco, las iniciales entrelazadas de los nombres de Pedro y Estefanía con la corona real superpuesta, como puede verse aún hoy.


Antigua postal coloreada del Palacio das Necessidades

Con ocasión del funeral de Dom Pedro V, las salas del Palacio fueron testigos del paso de una enorme multitud que esperaba rendir su homenaje final a uno de sus reyes más queridos.
Su sucesor, Dom Luís I abandonó el Palacio das Necessidades. El monarca se trasladó provisionalmente al Paço de Caxias y se casó con María Pía de Saboya, hija del rey Vitor Manuel de Italia. Más tarde vivió en el Palacio de Ajuda, convirtiéndose éste, definitivamente, en su residencia oficial.
Después de algunos años, en 1886, con motivo de la boda del Príncipe Don Carlos con la princesa Amélia de Orleans, el Palacio das Necessidades se utilizó para albergar a los huéspedes de las Casas Reales invitadas.



A la muerte del Rey Luis I, en 1889, Dom Carlos no quiso desalojar a su madre, la Reina Doña Maria Pia, del Palacio de Ajuda, por lo que el Rey Carlos I y la Reina Amélia convirtieron al Palacio das Necessidades en su residencia oficial, allí serían recibidos Sus Graciosas majestades el Rey Eduardo VII y la Reina Alejandra de Gran Bretaña, en abril de 1903.
En es época se construyó una galería de acceso a los salones, así como una nuevo salón de banquetes bajo la dirección del arquitecto Francisco Vilaça que utilizó para decorarlo dos tapices Gobelinos.
Durante el reinado de Dom Manuel II no cambió la fisonomía del Palacio. El joven Rey continuó  ocupando sus apartamentos de Infante en la planta baja.
En octubre de 1910, durante el golpe de estado republicano, el Palacio fue bombardeado por el crucero Adamastor desde el río Tajo, causando daños tanto en el interior como en el exterior del complejo palatino.
Estos fueron los últimos momentos de la Casa Real de Braganza en el Palacio que además fue el escenario elegido por los revolucionarios para proclamar el establecimiento de la República.


Los revolucionarios republicanos llegan al Salón del Trono en 1910

Después de la proclamación de la República, en 1910, el Palacio permaneció vacío hasta que fue ocupado por el Ministerio de Relaciones Exteriores que, viniendo del Terreiro do Paço, ali se asentó alrededor de 1950. En mayo de ese año, terminó el trabajo de adaptar el edificio como sede del mencionado Ministerio bajo la dirección del arquitecto Raul Lino.
El Palacio das Necessidades es, por su larga historia y mérito artístico,  un monumento de innegable valor para Portugal, que hoy sigue en uso por parte de su Ministerio de Relaciones Exteriores.

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