SERVUS HISPANIARUM REGIS



lunes, 16 de junio de 2014

LA CARTA MAGNA

La Carta Magna
La Carta Magna es uno de los antecedentes de los regímenes políticos modernos en los cuales el poder del monarca o presidente se ve acotado o limitado por un consejo, senado, congreso, parlamento o asamblea.
La Carta Magna tiene su origen en Inglaterra, donde era conocida como Magna Charta Libertatum. Fue un documento aceptado por el rey Juan I, más conocido como Juan sin Tierra ante el acoso de los problemas sociales y las graves dificultades en la política exterior. Fue elaborada después de tensas y complicadas reuniones en Runnymede. 
Versión de la Carta Magna en un manuscrito del S.XIV
Los fracasos militares de Juan en Francia, los elevados impuestos y el abuso que hizo de sus privilegios reales y feudales provocaron la rebelión de la nobleza. Algunas de sus reclamaciones eran de índole personal, pero otras se basaban en el deseo de protegerse de los abusos de la autoridad del rey. En el año 1215, tras una considerable discusión, un grupo de nobles redactó un documento que enviaron al monarca para que lo sancionara con el sello real. Cuando Juan rehusó hacerlo, los nobles se negaron a mantener su fidelidad, marcharon a Londres y tomaron la ciudad. El Rey, comprendiendo que debía llegar a un acuerdo, se reunió el 15 de junio con los nobles en Runnymede, localidad próxima a Windsor, donde selló y promulgó la Carta.

La Carta Magna fue la primera definición detallada de las relaciones entre el rey y la nobleza que garantizaba los derechos feudales y regula el sistema judicial.
Abolía muchos de los abusos de los derechos feudales, en los que estaban incluidas las tasaciones que establecía la Corona sin el consentimiento del Consejo del Reino.
El comercio quedó protegido al garantizar las libertades de Londres y de otras ciudades, municipios y puertos de Inglaterra.
Garantizaba la libertad comercial para los extranjeros y establecía un sistema regularizado de pesos y medidas.
El Tribunal de Justicia quedó fijado permanentemente en Westminster.
El desarrollo de los juicios se simplificó al atenerse éstos a estrictas normas procesales y se regularon las penas por felonía. No se podría condenar a nadie por un rumor o una mera sospecha, sino sólo por el testimonio de pruebas fidedignas.
Entre los años 1216 y 1217, durante el reinado del hijo de Juan, Enrique III, la Carta Magna fue ratificada por el Parlamento. En 1297, ya en el reinado de Eduardo I, el Parlamento la confirmó en una versión modificada y puesta al día. 
Recreación decimonónica de la firma de la Carta Magna
Sin embargo, procesos similares se habían producido con anterioridad en los Reinos Hispánicos en las Cortes de León de 1188, consideradas por la UNESCO como el primer testimonio del parlamentarismo europeo, o en las Cortes Catalanas de 1192. Entre otras cosas exigidas, se pedía el favor de no pervertir el derecho y la separación de la legislación de la iglesia de la del Reino.
Fue comparada con la Bula de Oro de 1222, sancionada por el rey Andrés II de Hungría. Similares circunstancias obligaron al monarca húngaro a elaborar un cuerpo legal donde otorgaba privilegios a la nobleza y reducía los del rey, convirtiéndose así la Carta Magna y la Bula de Oro de 1222 en los dos documentos más antiguos que fungieron como antecedentes para los sistemas políticos modernos y contemporáneos.
La Carta fue la base legal que utilizaron quienes se oponían a las prerrogativas reales, durante la rebelión parlamentaria que tuvo lugar a principios del siglo XVII.
La Carta quedó reforzada en 1628 con la Petición de Derechos y más tarde en el año 1689 con la Declaración de Derechos. Todo ello constituyó la base de la hegemonía del Parlamento sobre la Corona y estableció una autoridad documental para el ejercicio de la ley en Inglaterra.

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