SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 14 de abril de 2013

EL CASTILLO DE CHILLON


Archivo: Veytaux-capa de arms.svg
Armas de Veytaux con el castillo de Chillon
Fuente: Delta-9


Parece que ya empezamos a disfrutar de una cálida primavera en España tras tantas semanas de lluvias. Por ello hoy les propongo una bonita excursión al Lago Leman para conocer el bello Castillo de Chillon.

El Castillo de Chillon se encuentra a orillas del Lago Leman, en la comuna de Veytaux, Cantón de Vaud, en Suiza. Está construido sobre una roca ovalada de piedra caliza que se adentra en el lago, entre Montreux y Villeneuve, con una pendiente escarpada a un lado y el lago y su abrupto fondo en el otro. La ubicación es estratégica: cierra el paso entre la Riviera del Cantón de Vaud, que constituye al acceso hacia Alemania y Francia, al norte, y el valle del Ródano, que permite llegar rápidamente a Italia. Además, el lugar ofrece excelentes vistas sobre la costa lacustre de Saboya. Una guarnición podía controlar de este modo, comercial y militarmente, la ruta hacia Italia y aplicar un peaje.

Las primeras construcciones se remontan a alrededor del siglo X, aunque es probable que este lugar ya fuera un emplazamiento militar privilegiado antes de esa fecha. Objetos que datan de la época romana, así como restos de la Edad del Bronce, fueron descubiertos durante las excavaciones del siglo XIX. 
A partir de una doble empalizada de madera, los romanos habrían fortificado el sitio antes de que en el siglo décimo se añadiese una torre cuadrada. Fuentes del S.XIII atribuyen la posesión del lugar de Chillon al obispo de Sion. Un documento de 1150, en el que el conde Humberto III concede a los cistercienses de Hautcrêt el paso libre hacia Chillon, da fe de la dominación de la Casa de Saboya sobre Chillon. 
La Casa de Saboya transforma la fortaleza y la amplía durante el siglo XIII. La antigua cripta del S.XI, dedicada a San Trifón, es abandonada en ese siglo con motivo de la construcción de una nueva capilla en la parte superior del castillo. Los Saboya quieren extender su supremacía al país de Vaud y zonas limítrofes. El primer Saboya señor del castillo Chillon de que se tiene noticia data de 1198. El castillo se dedica a fines militares, pero también sirve de residencia para los condes. De hecho, es una de las etapas de los viajes de la corte itinerante del conde a sus territorios. En ausencia del conde, la parte noroeste del castillo, donde se encuentran sus aposentos, permanece vacía y cerrada. 
Archivo: Schweiz Schloss Chillon Teilansicht2.jpg
Acceso principal del Castillo decorado con las armas de la casa de Saboya
Foto: Benjamin Gimmel
Tomás I de Saboya se alojó en ellos alrededor de 1230. Él y su hijo, Pedro II de Saboya, «el pequeño Carlomagno», reorganizarán la región próxima al castillo construyendo aldeas, anexionando la zona del Chablais de Vaud y creando la «Patria Vuaudi». En 1214 se instala un importante peaje en Villeneuve de Chillon, el actual pueblo de Villeneuve.
Pedro II recibe las llaves del castillo en 1253 y consolida su presencia en las orillas del lago. A partir de ese momento, Pedro II de Saboya, incluso antes de su ascenso al título de conde y siguiendo el modelo de Inglaterra, inicia la división del condado en bailiajes. Se crea la bailía de Chablais, convirtiéndose Chillon en capital intermitente a partir de1260 hasta 1330, en que Chillon se convierte definitivamente en capital de la bailía de Chablais con Aymon de Verdon a la cabeza. 
Para estar a la altura de las ambiciones de conquista de sus propietarios, el castillo es reforzado mediante la construcción de una segunda muralla y se eleva la altura de tres torres construidas en 1235. Pedro II confía los trabajos a Jacques de Saint George, un arquitecto y constructor especializado en obras militares.
El Castillo sirve como prisión a mediados del S.XIV, además de que los subterráneos permiten almacenar materiales y vino. En aras de la estética, el castillo es decorado por iniciativa de Aimone de Saboya, llamado «el Pacífico», quien contrata a Jean de Grandson para realizar las pinturas de las habitaciones y de los grandes salones.
Archivo: Schweiz Schloss Chillon Innenansicht Saal.jpg
Sala de Fiestas del Castillo
Foto: Benjamin Gimmel
El año 1348 es testigo de una de las páginas más dolorosas de la historia de Chillon, con los estragos de la peste. Los judíos son detenidos y torturados para hacerlos confesar que han envenenado el agua de los pozos. Sus confesiones provocan la furia del populacho que se dedica a las masacres y las expulsiones. Trescientas comunidades son aniquiladas o deportadas sin que el conde de Saboya intervenga.
Amadeo VI de Saboya, llamado «el Conde Verde», pone en marcha una expedición al país de Vaud en 1359 y hace un alto en Chillon. Sin embargo, los siguientes condes, como el «Conde Rojo», se desentienden de la gestión de la región y la dejan en manos del señor y Baile de Chillon. El castillo es húmedo y el frío que reina en él lo hace poco confortable. No obstante, esto no impide que el antipapa Félix V resida en él en 1442.
En la prisión y en los húmedos calabozos del sótano se pudren los bandidos y los herejes de la región. Chillon es el lugar de detención, entre 1530 y 1536, de François de Bonivard, quien inspiró un poema de Lord Byron en 1816, El prisionero de Chillon.
Archivo: Sótano-of-chillon-castle.jpg
Los sótanos del Castillo, convertidos en prisión, arrancan de la roca viva
Foto: Ioan Sameli
Con el aumento de poder de sus enemigos, la Casa de Saboya, convertida en Ducado de Saboya en 1416, ya no puede controlar su extenso territorio. El castillo constituye una especie de enclave en territorio de Berna. En 1475 las propiedades de los Saboya al norte del país de Vaud (Grandson, Orbe, Échallens) ceden ante el avance de los confederados. Durante varias décadas, los berneses debilitan un ducado tambaleante y minado por los conflictos con el Ducado de Borgoña y el rey Luis XI, unido todo ello a una oleada de protestantismo. Los berneses se impacientan y deciden poner fin al ducado, que se ha vuelto demasiado incómodo. En 1536, ayudados por los ginebrinos, que quieren liberar a sus presos encarcelados en el castillo, los berneses preparan el asedio de Chillon.
El 20 de marzo de 1536, un centenar de soldados ginebrinos embarcan en cuatro navíos de guerra y otros cuantos barcos. Los berneses, por su parte, llegan el 26 de marzo a los alrededores de Lutry, a unos veinte kilómetros de Chillon. Resuenan los cañonazos y el Duque de Saboya, entonces a cargo de Chillon, ordena que, si las tropas bernesas aparecen, se torture a los presos de Ginebra y se los ejecute sin vacilar. A la mañana siguiente, los berneses llegan a Veytaux y los barcos ginebrinos rodean el castillo. Atrapados en tenaza por una potente artillería, los dirigentes saboyanos entablan negociaciones. La guarnición se escapa durante la noche, perseguida por los ginebrinos. Los atacantes deciden entonces entrar en el castillo; rompen las puertas y las cadenas y descubren a varios presos en las mazmorras, entre ellos a Bonivard, debilitado por seis años en prisión, pero aún vivo.
El castillo, parcialmente dañado por el fuego durante el ataque, es reformado, pero sigue siendo muy poco acogedor. Los berneses no cambian la arquitectura global de la fortaleza, pero convierten algunos edificios en almacenes, despensas, cocinas y pequeños cuarteles. Su función administrativa cambia. El baile que lo habita tiene que ocuparse de la región de Vevey. En 1627, el castillo fortaleza de Chillon posee varias piezas de artillería y munición. A partir de 1656 sirve de puerto principal sobre el lago Lemán para la flota de guerra bernesa.
Esta ocupación bernesa dura hasta 1733, fecha en la que el baile se traslada a Vevey por razones de insalubridad. En 1793, el castillo se convierte en hospital para heridos de guerra. Pero la presencia bernesa se debilita progresivamente frente a la voluntad del país de Vaud de acceder a la independencia.





El 11 de enero 1798, fuerzas de Vevey ocupan el castillo y echan al baile bernés, que se marcha llevándose tapices que aún pueden verse en Berna, y lo sustituye por un puñado de gendarmes y vigilantes. El signo de la presencia bernesa sigue siendo aún visible en el flanco sur del castillo en un fresco con los colores de Berna y que puede verse desde la orilla. 
Archivo: Schweiz Schloss Chillon zoom.jpg
Muro del castillo donde se aprecian restos del escudo de Berna
Foto: Benjamin Gimmel
La independencia del país de Vaud y la creación de la «République Lémanique» se declara oficialmente el 24 de enero de 1798. Después de un período de incertidumbre, debido a la presencia de tropas francesas hasta 1802, el castillo pierde finalmente su utilidad como fortaleza.
En 1835, la fortaleza se convierte en almacén de artillería y sufre algunas modificaciones para facilitar el paso de los cañones. En 1866, la mazmorra alberga los archivos y el castillo de Chillon sirve como prisión militar. En 1887 se funda una asociación para restaurar el edificio. Tras ser declarado monumento histórico en 1891 se llevan a cabo unas excavaciones que en 1896 alumbran restos romanos y permiten comprender mejor la historia del castillo.
Desde finales del S.XVIII, el castillo atrae a los escritores ilustrados y románticos. Desde Jean Jaques Rousseau a Víctor Hugo, pasando por Alejandro Dumas y Lord Byron, el castillo inspira a poetas de todo el mundo. Victor Hugo dijo: «Chillon es un macizo de torres sobre un macizo de rocas.» Algunos trabajos de restauración, inspirados en la visión romántica de la estética, se hicieron también en detrimento de la veracidad histórica. En 1900, el arquitecto Albert Naef continuó los trabajos de restauración hasta llegar al estado actual del edificio. Se rehicieron el interior y los tapices de algunas partes, como la gran sala del baile, también llamada la «gran cocina bernesa».

Archivo: El sol se pone sobre el Chateau de Chillon.jpg
La romántica silueta del Castillo de Chillon
Foto: Eric Hill
En 1939, el castillo recibe ya a más de 100.000 visitantes. La proximidad de la ciudad de Montreux no es ajena a esta moda. El éxito sigue creciendo con los años y el monumento registra ahora más de 300.000 visitas al año. Gracias a las restauraciones, el castillo se encuentra en excelentes condiciones y proporciona una buena visión de la arquitectura feudal.

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