SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 25 de mayo de 2014

EL CASTILLO DE SAN JORGE EN LISBOA

El Castillo de San Jorge se alza sobre los barrios de Castelo y Alfama
Foto: www.castles.info

Hoy domingo nos relajamos de las pasiones futbolísticas vividas ayer en el Estadio da Luz, ascendiendo al Castillo de San Jorge de Lisboa. 
El Castillo de San Jorge (Castelo de São Jorge) se alza sobre la colina dedicada al Santo protector de la Caballería que domina la ciudad de Lisboa. Primitivamente era conocido simplemente como Castelo dos Mouros, y es un punto de observación privilegiado, proporcionando a los visitantes de la capital portuguesa una de las más bellas vistas sobre la ciudad y sobre el estuario del río Tajo.
El recinto del castillo cuenta con aproximadamente 6.000 m², conservándose las murallas, varias torres y garitas, un foso y dos patios grandes.
El castillo defiende la antigua ciudadela árabe, o Alcázar, abriéndose en sus muros con almenas doce portones, siete de ellos por el lado de la iglesia de Santa Cruz do Castelo. Por el exterior, un paño de muralla da acesso a una torre barbacana. Dieciocho torres de sustentación refuerzan los muros. Por el Portal Sul, a través de la Rua de Santa Cruz do Castelo, se accede a la Plaza de Armas.
Acceso al Castillo de San Jorge de Lisboa
Foto: www.guias-viajar.com
Las investigaciones arqueológicas han sacado a la luz evidencias de primitiva ocupación humana datadas, al menos, en el S.VI a.C.
El lugar fue ocupado sucesivamente por fenicios, griegos y cartagineses. Los romanos lo denominaron Olisipo, sirviendo, a partir del 139 a.C. como base de operaciones del Cónsul Decius Junius Brutus, contra los núcleos de lusitanos dispersos tras del asesinato de su líder, Viriato, durante la conquista romana de Hispania.
Posteriormente, en el 60 a.C., siendo Propretor Cayo Julio César, concluye la conquista definitiva de Lusitania, y concede a la población el nombre de Felicitas Iulia, y a sus habitantes los privilegios de la ciudadanía romana.
Durante las invasiones del Imperio Romano por los bárbaros, de las que la Península no fue inmune, la ciudad fue conquistada por los suevos bajo el mando de Maldras a mediados del S.V y pocos años más tarde por los visigodos bajo el mando de Eurico, integrándose definitivamente en el Reino Visigodo de Toledo bajo el reinado de Leovigildo.
En el siglo VIII la ciudad cae bajo dominio musulmán pasando a llamarse Al-Ushbuna.
En el contexto de la Reconquista cristiana de la Península, su posesión oscila entre unos y otros contendientes. Fue conquistada inicialmente por Alfonso II de Asturias en la campaña de 796.
En esa ocasión la ciudad fue saqueada y las fuerzas cristianas, demasiado distantes de su base en la región de Entre Duero y Miño, se retiraron enseguida. Idéntico proceso se repitió en el reinado de Ordoño III de León, cuando bajo el mando de este soberano la ciudad sufrió severos daños.
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Hombres de armas de distintas etapas medievales del Castillo
Foto: wwwcastelodesaojorge.pt
Integrada en los dominios de la Taifa de Badajoz, ante la amenaza representada por las fuerzas almorávides de Yusuf ibn Tasufín, que oriundas del Norte de África, habían pasado a la Península con el objetivo de su conquista y reunificación; el gobernante de Badajoz, Mutawaquil, la entregó, junto con el Castillo de Santarem y el Castillo de Sintra en la primavera de 1093, al rey Alfonso VI de León y Castilla, teniendo como objetivo una alianza defensiva, que no se sustentó. Implicado en la defensa de sus propios territorios, el soberano cristiano no fue capaz de asistir al gobernante musulmán, cuyos territorios volvieron a caer, al año siguiente, ante los invasores. De este modo, Lisboa, Santarém y Sintra volvieron al dominio islámico, ahora bajo los almorávides. Lisboa volvería a ser reconquistada por las fuerzas de Alfonso VI, para tornar de nuevo al dominio musulmán en 1095.
La fortificación, en este periodo, estaba constituida por la Alcazaba, de planta aproximadamente cuadrangular con cerca de 60 metros de lado, en posición dominante en lo alto de la colina, defendida por murallas de unos 200 metros de anchura. Este núcleo, cuyo perímetro corresponde sensiblemente, a los límites actuales del Castillo, al Este y al Oeste los muros descienden hasta el río envolviendo a la población, reforzados por torres donde se abrían las puertas.
Tras la reconquista de Santarem, las fuerzas de Alfonso I de Portugal (1112-1185), con el auxilio de los cruzados normandos, flamencos, alemanes e ingleses que se dirigían a Tierra Santa, atacaron contra esta fortificación musulmana, que capituló tras un duro cerco de tres meses en 1147.
El Rey Alfonso I de Portugal
Foto: Acscosta
Cuentan las tradiciones de la conquista de Lisboa que el caballero Martim Moniz, que se destacó durante el cerco, al ver una de las puertas del castillo entreabierta, sacrificó su propia vida al interponer su propio cuerpo en el vado, impidiendo su cierre por los musulmanes y permitiendo el acceso y la victoria de sus compañeros.
Como muestra de gratitud, el castillo, ahora cristiano, fue colocado bajo la invocación del mártir San Jorge, a quien muchos cruzados profesaban devoción. Pocas décadas más tarde, entre 1179 y 1183, resiste con éxito a las fuerzas musulmanas almohades que asolaron la región entre Lisboa y Santarém.
Los musulmanes rinden Lisboa al rey Alfonso I y a los cruzados en una visión historicista de Joaquim Rodrigues Braga (1840)
A partir del siglo XIII, al convertirse Lisboa en Capital del Reino (1255), el Castillo alberga el Palacio Real. Los terremotos que afectaron a la ciudad en 1290, 1344 y 1356, le causaron daños. En el plano militar, se utilizó durante el cerco castellano de febrero y marzo de 1373, cuando los arrabales de la capital llegaron a ser saqueados e incendiados. En ese año se inició la muralla de Fernando I de Portugal (1367-83), concluida dos años más tarde. Durante la crisis de 1383-1385, los arrabales de la ciudad fueron nuevamente objeto de las embestidas castellanas en marzo de 1383, y por el propio Juan I de Castilla en 1384.
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Recreadores portugueses en el Castillo la pasada Noche de los Museos (17 de mayo de 2014)
Foto: www.castelodesaojorge.pt
En sus funciones de Palacio Real, fue escenario de la recepción de Vasco de Gama, tras descubrir el camino marítimo a la India, y de estreno, en el siglo XVI, del Monólogo do Vaqueiro, de Gil Vicente, considerada la primera obra del teatro portugués y escrita con motivo del nacimiento de Juan III de Portugal (1521-57).
Juntamente con la ciudad el Castillo volvió a sufrir con los terremotos de 1531, 1551, 1597 y 1699. 
A mediados del siglo XVII volvió a las páginas de la historia militar portuguesa en el contexto de la Guerra de Restauración. Su alcaide, Martín Afonso Valente, honrando el juramento de fidelidad que había prestado, sólo entregó la plaza a los Restauradores tras recibir instrucciones de Margarita de Saboya, Duquesa de Mantua, a la sazón Virreina de Portugal, que le ordenó la rendición en 1640.
Las vistas de Lisboa desde el Castillo son espectaculares
Foto: www.disfrutalisboa.com
La mudanza de la residencia real a la zona ribereña, la instalación de cuarteles y el famoso y devastador Terretomo de Lisboa de 1755, contribuyeron a la degradación del monumento.
Declarado Monumento Nacional por Decreto de 16 de junio de 1910, sufre importantes obras de restauración en la década de 1940 y al final de la década de 1990, que tuvieron el mérito de rehabilitar el Castillo, actualmente uno de los más visitados por el turista en la ciudad de Lisboa.
El monumento ofrece una visita a los jardines y miradores, un espectáculo multimedia (Olisipónia), una cámara oscura (Torre de Ulisses), espacio de exposiciones, sala de reuniones/recepciones (Casa do Governador) y tienda temática a sus visitantes.
Para más información:
www.castelodesaojorge.pt

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